Ana Bujaldón, presidenta de FEDEPE y empresaria. | FEDEPE

Ana Bujaldón: “Cuando las mujeres lideran hay más igualdad”

Ana Bujaldón, presidenta de FEDEPE y empresaria.

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En los últimos cinco años la brecha salarial en España, que había ido cerrándose, ha vuelto a aumentar: hoy las mujeres cobran 4.915 euros menos que los hombre y se estima que harían falta 105 años para acabar con ella en España según el informe “Brecha salarial y techo de cristal”, realizado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha). Para Ana Bujaldón, presidenta de FEDEPE (Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias) [https://mujeresdirectivas.es] y empresaria, “la única forma de combatir la brecha salarial es mediante la ley. En la reforma del Estatuto de los trabajadores y en los convenios colectivos se debería expresamente penalizar el hecho de que haya diferencia salarial para un mismo puesto de trabajo entre un hombre y una mujer”. Además, señala el modelo a seguir que se aplica ya en los países más avanzados: “Hacer el seguimiento y sancionar a la empresa, si eso se produjese. Igual que existen inspecciones para los horarios o las condiciones de trabajo debería haberla para el desempeño del mismo” y lanza un mensaje a la Administración. “Yo creo que un Gobierno sensato, puede acabar de un plumazo, con la Ley, con estas arbitrariedades, que son de trogloditas. En FEDEPE no vamos a dejar de denunciar estas situaciones en foros, medios de comunicación y en las instituciones”.

El aumento de la brecha salarial no es la única mala noticia en el sector laboral en cuanto a igualdad. Las mujeres sufren mayores tasas de desempleo, de parcialidad en el empleo y tienen de media peores salarios. Además, la feminización de la pobreza acecha a más de cuatro millones de mujeres en nuestro país. Según datos de UGT y CCOO, dos de cada diez mujeres en España son pobres. “Esa es una de nuestras principales preocupaciones”, admite Bujaldón que advierte que “si la mujer no trabaja o lo hace precariamente, las familias de nuestro país no prosperan, nuestro consumo se paraliza y nuestra sociedad deja de avanzar social y económicamente”. Además, la empresaria señala la importancia de no desfallecer en la lucha por la igualdad: “Sin feminismo no hay ni democracia ni progreso.” En la semana del 8M, hablamos con Ana Buladón, la presidenta de FEDEPE, de la situación laboral en términos de igualdad en nuestro país.

¿Cuándo decidiste qué estudiar, qué y por qué, cuáles eran tus sueños entonces?

Mi vocación era ser psicóloga, porque me interesaba mucho conocer la conducta de las personas, sus reacciones ante los diferentes entornos, estudiar los caracteres, las personalidades de los individuos... Pero estaba trabajando ya en el sector de la publicidad y finalmente aposté por estudiar Marketing y Comunicación y por ser empresaria. Realicé varios postgrados de gestión empresarial y me convertí en la fundadora y propietaria de mi negocio, en el que sigo al frente a día de hoy con excelentes colaboradores y con una apuesta decidida por la innovación.

¿Te costó encontrar tu primer trabajo? ¿Alguna vez te han preguntado en entrevista de trabajo si ibas a ser madre o cualquier otra cuestión que te chirriara por discriminación de género?

Decidí muy joven emprender y no me costó encontrar trabajo porque yo misma me arriesgué a crear una empresa, que ha dado trabajo a otras personas. Por cierto, creo que la ‘iniciativa’ es una actitud que se debería fomentar en la infancia a niños y niñas. Emprender es lo mejor que puedes hacer en tu vida. Conozco las discriminaciones que hemos sufrido todas las mujeres en los últimos años. Pero ahora hay que mirar al futuro y saber que debemos seguir luchando por la igualdad. En FEDEPE estamos constantemente recordando a la sociedad española la idea de la igualdad, el talento y el liderazgo femenino. Y ya existe sensibilidad social. Ahora hay que conseguir que la igualdad se intensifique en determinados campos como en la alta dirección de las empresas y superar la fase de recomendaciones para normalizar la presencia paritaria de mujeres en puestos de decisión. No queremos privilegios. Solo igualdad de oportunidades.

¿Por qué decidiste convertirte en empresaria y cómo llegaste a presidir FEDEPE?

Hay algo que nace en ti y que se fortalece con la vida, que es el liderazgo. Mi espíritu se forjo siendo cabeza de familia muy joven, ocupándome de mis hermanos y después fui madre joven con dos hijos. Esto te despierta la responsabilidad de tomar decisiones, de enfrentarte a la realidad. No he tenido tiempo para el confort, yo luché por tenerlo y procurárselo a mi entorno. Cuando salté al mundo laboral a los 16 años, me lancé a aprender lo más posible y a ponerlo en práctica en una empresa propia. Lo de presidir FEDEPE tiene mucho que ver con mi espíritu luchador, mi compromiso con la igualdad y mi apuesta decidida por el liderazgo femenino. Desde 2009 estoy al frente de una federación referente de la igualdad en España y eso para mí es un gran orgullo y una motivación diaria. El liderazgo no es solo nacer sino también cultivarlo con empeño, constancia e imaginación. Decía Einstein que ‘existe una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad’.

En los últimos cinco años la brecha salarial, que parecía que se iba cerrando, ha vuelto a aumentar. Hoy se estima que harían falta 105 años para acabar con ella en España. ¿Qué medidas crees que harían falta para cerrar la brecha salarial en el mercado laboral español?

La única forma de combatir la brecha salarial es mediante la ley. En la reforma del Estatuto de los trabajadores y en los convenios colectivos se debería expresamente penalizar el hecho de que haya diferencia salarial para un mismo puesto de trabajo entre un hombre y una mujer. Hacer el seguimiento y sancionar a la empresa, si eso se produjese. Igual que existen inspecciones para los horarios o las condiciones de trabajo debería haberla para el desempeño del mismo. Ese es el modelo de los países más avanzados. No queremos discriminaciones positivas queremos igualdad en las condiciones de trabajo. Yo creo que un Gobierno sensato, puede acabar de un plumazo, con la Ley, con estas arbitrariedades, que son de trogloditas. En FEDEPE no vamos a dejar de denunciar estas situaciones en foros, medios de comunicación y en las instituciones.

Según la profesora de Economía de la Universidad Rey Juan Carlos, Rosa Belén Castro, en las empresas lideradas por mujeres la brecha salarial es menor. ¿Qué conclusión podemos sacar de este dato?

Cuando las mujeres lideran hay más igualdad. Tiene mucho que ver con la capacidad de las mujeres para empatizar con sus equipos, hacerlos más diversos, más inclusivos y contribuir a la igualdad de oportunidades. Yo voy más allá de lo que expresa Rosa Belén Castro porque creo que no debería existir brecha salarial, en ningún caso. Cosa diferente son las condiciones de trabajo que hombres y mujeres pacten en su trabajo. Hay quien quiere más tiempo libre, otros más teletrabajo, otros prefieren movilidad en sus puestos de trabajo y cada situación debe valorarse y remunerarse, pero sin discriminar por el género.

Cómo presidenta de FEDEPE, ¿cuáles son los problemas y retos que más os preocupan en cuanto a la igualdad?

Que se hable mucho y no se haga nada en el terreno de la legislación. Hay que actuar como la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) que acaba de señalar que el objetivo de las grandes empresas es que haya un 40% de mujeres en los puestos de alta dirección y que esto se vaya midiendo día a día, para lograrlo. Ya todo está dicho, ahora falta acción. La ley de igualdad de género debe establecer parámetros para que, sin discriminación, se imponga que la mujer ocupe el lugar que le corresponde en el campo laboral; se determinen los incentivos fiscales para fomentar la natalidad. En la escuela se ha de educar en la igualdad y contra la violencia de género, a través de los libros de texto, de los profesores; incentivar las STEM entre las niñas y las jóvenes. La ley de educación es importantísima, ahora que se presenta el octavo modelo en España.

Y cómo ciudadana, ¿qué es lo que más te preocupa respecto a la situación de las españolas en el mercado laboral?

Lo mismo que como presidenta de FEDEPE: la igualdad de oportunidades; las medidas para favorecer la corresponsabilidad y la racionalización de los horarios y el acceso de las mujeres a los sectores tecnológicos en los que estamos infrarrepresentadas. Tenemos que liderar la cuarta revolución tecnológica porque se está diseñando un nuevo modelo productivo y de consumo. Hay que garantizar la paridad en la sociedad del siglo XXI.

Las mujeres sufren mayores tasas de inactividad, de desempleo, de parcialidad en el empleo y peores salarios. Existe una feminización de la pobreza. ¿Qué consecuencias puede tener para las mujeres y para toda la sociedad?

Como comentaba antes es una de nuestras principales preocupaciones. Tenemos mayores tasas de desempleo y casi tres de cada cuatro empleos a tiempo parcial están en manos de mujeres. Las condiciones laborales o la falta de empleo están directamente relacionadas con el hecho de que haya más de 4 millones de mujeres en nuestro país en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Tengamos en cuenta también que el 83% de los hogares monoparentales españoles están encabezados por una mujer y que más del 53% de esos hogares están en riesgo de pobreza o exclusión social. Si la mujer no trabaja o lo hace precariamente, las familias de nuestro país no prosperan, nuestro consumo se paraliza y nuestra sociedad deja de avanzar social y económicamente.

¿Por qué todas las empresas deberían de luchar por la igualdad, qué supone aumentar la igualdad en una empresa? ¿Se trata [esa igualdad] de un valor añadido para el cliente?

Está demostrado que, con más paridad, las empresas funcionan mejor. En primer lugar, los equipos se enriquecen con la diversidad y la inclusión. Igualando derechos y oportunidades mejoramos el clima laboral; reducimos el absentismo laboral y aumentamos la productividad. Incorporando más mujeres en puestos directivos favorecemos la creatividad, la flexibilidad laboral y logramos una mejor adaptabilidad al mercado. No lo decimos nosotras. Lo dicen repetidos informes de la OCDE, de la Organización Internacional del Trabajo, de las grandes consultoras como Mackensy y de organizaciones como el Círculo de Empresarios. Tenemos muchos avales, pero hay que pasar a la acción. No podemos perder más tiempo en el debate si la igualdad debe cultivarse o no. Es como la esclavitud o la discriminación por razones étnicas o de religión. Nadie discute ya estos conceptos. Hay que denunciar su falta y exigir que se incorpore a todos los estadios de la vida, como la democracia en política.

¿Crees que estamos viviendo un momento histórico para innovar, evolucionar y construir compañías de futuro basadas en la igualdad?

Cualquier momento es histórico para la lucha por la igualdad. Dejemos los tópicos aparte. Hay que establecer la normalidad de la igualdad. Hay que perseguir a quien no la práctica, como se censuran los regímenes totalitarios y la violencia. Hay que sacar a la luz los casos de discriminación para corregirlos.

¿Te consideras feminista? ¿Qué avances crees que ha auspiciado el feminismo en estos últimos años?

Soy feminista porque creo en la igualdad de mujeres y hombres y trabajo cada día para derribar las barreras que aún la impiden y terminar con los estereotipos sexistas que nos discriminan. Sin feminismo no hay ni democracia ni progreso. ¿Tendríamos un país libre, demócrata y avanzado sin mujeres? La respuesta es no. Conforme la mujer ha ido accediendo al mercado laboral y a las universidades, saliendo de los hogares y llegando a las empresas y a las instituciones, el mundo ha ido progresando y mejorando en derechos.

¿Por qué vas a salir a manifestarte el 8M y, si es así, cuáles son tus principales reivindicaciones?

El Día Internacional de la Mujer es una fecha que celebro cada año porque quedan aún muchas cosas por hacer para que hombres y mujeres tengamos los mismos derechos y oportunidades en nuestra sociedad y en todo el mundo. No tenemos que olvidar que todavía hay países en los que las mujeres viven bajo la tutela de los hombres.

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