Vista de la ciudad con sus puentes, dividida por el río Garona. | D.R.

Todo lo que puedes hacer en una escapada de 48 horas a Toulouse

Su ambiente universitario, su legado histórico, su oferta cultural, su gastronomía... la ciudad rosa se abre en primavera como una flor. ¡Y con vuelo directo!

Ester Aguado|Woman.es

Divertida, joven, efervescente... la capital de la región francesa de Midi-Pyrénées es ideal para un fin de semana. Pasear, ir de compras, recorrer mercados, descansar en la terraza de un animado café o cenar en un concurrido bar (el Nº5, en rue de la Bourse, acaba de ser nombrado el mejor wine bar del mundo). Entre sus calles estrechas, antiguos edificios de ladrillos (de ahí su denominación de Ciudad Rosa), tranquilos patios interiores y torres medievales, encontramos un pequeño centro histórico: visita el Capitolio, la Basílica de San Sernín y la de la Dorada; come en la bohemia plaza des Carmes, con un mercado cubierto e interesantes restaurantes; pasea por el precioso jardín botánico y entra en el flamante Museo de Historia Natural, el segundo más grande de Francia, con una colección de casi 10.000 piezas.

El Canal du Midi, Patrimonio Mundial de la Unesco, ideal para pasear. | D.R.

Reserva la tarde para las compras entre sus calles peatonales (Sainte-Ursule, Cujas, Peyrolières y plaza de la Bourse, para ropa y piezas vintage) o para brujulear en el mercado de Victor Hugo y acaba subiendo al 6º piso de las Galeries Lafayette para ver la puesta de sol.

Es la tercera ciudad más visitada de Francia. Desde allí, puedes hacer la ruta del Armagnac y visitar Auch, la patria de D’Artagnan.

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Uno de los museos más curiosos es el dedicado al pastel (la planta): durante el Renacimiento, Toulouse comerciaba con la única hierba disponible en Europa para producir pigmento azul, fuente de riqueza para la industria textil y los artistas, que generó un patrimonio incalculable.

Productos en los que se ha usado pastel, hierba de la que se extrae el pigmento azul. | D.R.

Además, Toulouse jugó y sigue jugando un papel importante en la historia de la aviación europea: aquí se estableció la compañía Aépostale (sí, la de Saint-Exupéry, autor de “El Principito”) y ahora es sede del gigante Airbus. La visita obligada es a La Cité de l’Espace, donde puedes entrar a bordo de la estación espacial MIR o prepararte como un auténtico astronauta.

Ciudad del Espacio, cita imprescindible. | D.R.

 

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