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Somerset: pueblos tan bonitos como en las postales

El condado inglés de Somerset es naturaleza en estado puro y pueblos que conservan todo su encanto tradicional, pero también historia y cultura inagotables, tiendecitas irresistibles y pubs llenos de vida. ¿Qué más le puedes pedir a un destino de vacaciones?

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Si ya has reservado tus vacaciones antes de conocer este lugar, mala suerte, porque querrás cambiar de destino. El condado inglés de Somerset es ese lugar que se te viene a la mente cuando piensas en la idílica campiña inglesa y donde todo es realmente tan bonito que –ya te lo avisamos– no darás abasto con el Instagram. En una ruta por esta región recorrerás pueblos pintorescos de casitas con techo de paja, prados verdes hasta donde alcanza la vista, acogedores locales donde tomarse un té como manda la tradición, o una cerveza en sus gastropubs históricos. La naturaleza, la calma y el descanso están garantizados, pero Somerset es más de lo que imaginas y también te sorprenderá por su riqueza artística y cultural.

Puede que la ciudad más conocida sea Bath que fue, ya en el siglo XVIII, el lugar de recreo favorito de la alta sociedad inglesa que se entregaba a la buena vida en sus balnearios, teatros y casinos. Una de estas familias bien era la escritora Jane Austen, que encontró en esta ciudad la inspiración para sus célebres novelas. En 1987 fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO por su belleza de arquitectura georgiana y nos extraña nada.

Frome se es una ciudad vibrante, llena de historia y cultura. | Visit Somerset

Pocos kilómetros hacia el sur está Frome, uno de los mejores lugares para vivir de toda Gran Bretaña según The Times. Y hasta tú querrás quedarte si lo vistas, porque es el típico pueblecito para perderse y no ser encontrado. Sus calles están llenas de edificios históricos y pequeños cottages de colores y es un imán para artistas y gente creativa de lo más varipinta. Igual que la vecina Mells, a la que merece la pena acercarse no solo por su trazado de callejuelas y tradicionales casas de campo, también porque es allí donde está The Talbot Inn, un reputado grastropub que conserva ese aire de tradicional pero pasado por la chapa y pintura del estilazo, la clase y el refinamiento en la cocina.

¡Y cómo no pasarse por Glastonbury! Que, por cierto, además de ser el hogar del festival alternativo más famoso del mundo (o precisamente por ello) posee una embriagadora mezcla de encanto inglés, new age y cultura bohemia. O por Cheddar, la cuna del queso favorito de los ingleses que se produce aquí desde el siglo XII y se todavía se sigue curando en las Cuevas de Cheddar.

Sellworthy es un buen lugar desde donde explorar el paisaje del Parque Nacional de Exmoor. | Visit Somerset

Adentrándonos en el territorio del Parque Nacional de Exmoor, está la villa medieval de Dunster que en tiempos fue un importante centro de producción de lana y tejidos y hoy es uno de los núcleos más visitados, con sus calles de casas alineadas, y sus tiendas de té y de regalos y sitios para comer de fábula. Imprescindibles los sabrosos platos de autor en The Stags Head o en The Luttrell Arms.

Y como hay para quien las vacaciones no son vacaiones si no huele a mar, hay que conocer el encanto costero de Porlock y subir dando un paseo hasta Porlock Hill, donde se pueden admirar unas impresionantes vistas de la bahía. A pocos minutos de distancia está Sellworthy, sin duda un pueblecito de postal. Es, además, un fantástico punto de inicio para explorar el variado paisaje de Exmoor o para ponerle punto y final a la visita, por ejemplo en la tetería Periwinkle, el lugar perfecto para cenar o tomarse un té al final de la jornada.

Más información sobre este destino y sobre toda Gran Bretaña aquí: www.visitbritain.com

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