Espectáculo de fuegos artificiales, un clásico de Año Nuevo. | D.R.

Salzburgo, la escapada perfecta este invierno

La ciudad que vio nacer a Mozart combina una naturaleza desbordante con un inmenso patrimonio artístico. Escenario de la película “Sonrisas y lágrimas”, este invierno se convierte en la escapada perfecta por su inmensa oferta cultural. 

Pilar Arranz | Woman.es

Es conocida desde la Edad Media como la “Roma de los Alpes” por los innumerables palacios e iglesias que salpican su casco histórico. Y es precisamente el excelente estado de su núcleo antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo primero que llama la atención al viajero. Igual de impactante resulta el marco natural en el que se encuentra, flanqueada por dos inmensas peñas de más de cien metros de altura cada una y atravesada por el torrencial río Salzach, que separa las dos partes de la ciudad. 

Este espectacular edificio barroco está rodeado de jardines donde las fuentes cobran una gran relevancia. Desde hace casi 400 años, los Juegos de Agua constituyen la atracción principal de Hellbrunn, otra parada obligatoria en la visita a Salzburgo. | D.R.

DEL CASCO ANTIGUO A LA CIUDAD NUEVA 

Para hacerse una idea de cómo es la Ciudad de la Sal (traducción de Salzburgo, por su posición estratégica en el comercio de ese bien tan preciado durante siglos), lo mejor es subir al Mönchsberg o monte de los Frailes, enclave del Hohensalzburg, el gran castillo de los Obispos desde donde se contempla una vista panorámica inigualable. Muchos de los grandes monumentos se encuentran a sus pies, justo en los aledaños de su Dom o Catedral. Desde el castillo se vislumbran las elegantes plazas del centro: la Residenz, presidida por uno de los palacios episcopales y una grandiosa fuente barroca; la del Kapitel, a la derecha de la Catedral; y la dedicada a Mozart, con un monumento al compositor. 

En la confitería Fürst se crearon las famosas Mozartkugel, unas bolas de chocolate con centro de mazapán de pistacho y una capa de turrón. | D.R.

Getreidegasse, la arteria principal del viejo Salzburgo (y por donde resulta imprescindible callejear), se sitúa cerca de ese conjunto de plazas. Las callejuelas, los pasajes y los románticos patios interiores que confluyen en la calle más famosa de Salzburgo, acogen panaderías artesanales, peleterías tradicionales, fabricantes de licores, talleres de tejedores y sastrerías de moda. Aquí se encuentran establecimientos que por su larga tradición casi se pueden considerar patrimonio de la ciudad. Nos referimos, entre otras, a la Librería Mora en la Plaza de la Residencia, la antigua farmacia Arzobispal en la Plaza Alter Markt, la tienda de chocolates Holzermayr, la panadería del Convento San Pedro, la Joyería Anton Koppenwallner o la Pastelería Schatz, lugar, este último, para dejarse tentar por una de las exquisitas tartas Sacher que elaboran. En el número 9 de Getreidegasse se halla la casa en la que nació Mozart, si bien, para conocer el lugar donde el compositor vivió más tiempo con su familia, el Mozarteum, hay que cruzar el curso del Salzach por el Staats-Brücke, el puente que comunica el casco antiguo con la Ciudad Nueva.

La familia del genial músico vivió durante casi tres décadas en la Casa Hagenauer, situada en el número 9 de la calle Getreidegasse. Convertido en museo en honor del compositor, se pueden contemplar bellos frescos.  | D.R.

Esta parte está dominada por la Kapuzinerberg, la otra roca que defiende Salzburgo y que lleva el nombre de los capuchinos que fundaron un monasterio en una de sus laderas. La Ciudad Nueva tiene una visita obligada, el palacio de Mirabell. Considerado uno de los más bellos de la ciudad, posee unos jardines deslumbrantes que cambian su flora y geometría según la estación del año. El jardín de los gnomos, su laberinto y el teatro al aire libre nos transportan a una época de esplendor. En su interior, en el Salón de Mármol, se interpretan más de doscientos conciertos de música clásica.

Los jardines del palacio de Mirabell son famosos por su belleza. Merece la pena pasear alrededor la fuente de Pegaso y los cuatro grupos de estatuas que la rodean.  | D.R.

“DO, RE, MÍ”

El destino ha querido que la ciudad austriaca haya sido cuna e inspiración para grandes genios musicales de todas las épocas. El hijo más famoso de la ciudad, Wolfgang Amadeus Mozart, todavía atrae a millones de melómanos. En 1920, el director de cine y teatro Max Reinhard congregó a otros artistas e intelectuales, y convirtió en realidad su sueño de transformar la ciudad en un enorme escenario. De ese modo nacieron los Festivales de Salzburgo. Otro hijo ilustre de la ciudad, Herbert von Karajan, puso en marcha los festivales de Pascua y de Pentecostés.

Villa Trapp: La verdadera casa donde residieron el capitán y sus hijos y a la que un día llegó María (“Sonrisas y lágrimas”). Se encuentra en un barrio residencial de Salzburgo y hoy funciona como alojamiento rural. | D.R.

Además de los amantes de la música clásica, Salzburgo se ha convertido en un lugar de peregrinaje de los miles de admiradores de la película “Sonrisas y lágrimas” (1965). Basada en una historia real, narra la vida del barón Georg von Trapp, un capitán viudo y padre de siete hijos, cuyas vidas se trastocan con la llegada de una nueva institutriz, una joven novicia de la que el oficial se enamora. Pasear por la abadía benedictina de Nonnberg o por los jardines de Mirabell, convierte a estos escenarios cinematográficos en reales. Porque si algo tiene Salzburgo es que entre sus calles, palacios y plazuelas, uno se puede sentir protagonista de un cuento.

La catedral de Salzburgo | D.R.

MÚSICA EN CADA RINCÓN

Salzburgo destaca por su espectacular oferta cultural. Del 26 de enero al 5 febrero se celebra la Semana Mozart. Entre los espectáculos, brilla con luz propia el que realizan los caballos de la Escuela de Equitación Felsenreitschule moviéndose al compás del “Réquiem” de Mozart. También se escucharán obras de Beethoven y Haydn. Y a partir del 8 de abril, se celebra el 50 aniversario del festival de Pascua, creado por Von Karajan, con un homenaje a “La Walkiria” de Wagner.

DÓNDE ALOJARSE

Hotel Small Luxury Goldgasse

Una ciudad de cuento merece un reposo digno del escenario. Por esa razón los viajeros adoran este pequeño hotel en el centro de Salzburgo, justo enfrente de la Catedral. Situado en uno de los arcos del antiguo mercado, justo el que ocupaban los caldereros que trabajaban el cobre desde el siglo XVI (se siguen usando sus enseres de cocina). Las habitaciones conservan el aire tradicional con las paredes de estuco, el suelo de piedra y los frescos adornando cada rincón de las mismas. Visita su terraza en la azotea con vistas.

La originalidad de las habitaciones marcan la diferencia del hotel Small Luxury Goldgasse. | D.R.