Una imagen de 'Unorthodox'. | Netflix

'Unorthodox': Cómo una serie sobre encierro (no por Covid-19) y en una lengua minoritaria (yiddish) es la inesperada sensación de la cuarentena

Muy, muy recomendable y por muchas razones.

Clara Hernández | Woman.es

Se titula 'Unorthodox' ('Heterodoxa') y es la última serie sensación de Netflix, donde ocupa la sexta posición de las ficciones más populares en España, por delante de ya casi clásicos en esa lista como 'Sex Education'. Y todo ello con unas características que la alejan de los éxitos habituales de pantalla. 

¿Por qué debes verla? Te lo contamos en 2 minutos. 

1. Lo breve, si es bueno, dos veces bueno.
A diferencia de algunas de sus vecinas de plataforma, 'Unorthodox' ha apostado por el formato de miniserie y solo consta de cuatro capítulos (cada uno, de 54 minutos, eso sí). En pocos días (o mediante atracón exprés) podrás disfrutar de esta píldora corta pero intensa.

2. Mucho 'power' femenino. 
A veces, rebelarse contra la norma es necesario. En este caso, tiene doble dificultad: la protagonista, que es una joven de 19 años, debe luchar contra el sexismo imperante y la dureza de las leyes de la estricta comunidad judía jasídica de Nueva York a la que pertenece. 

3. La realidad supera a la ficción
Si paseas hoy por el barrio de Williamsburg en Nueva York, que alterna el ser el barrio judío de la ciudad por excelencia junto con el de, en tiempos más recientes, el más alternativo, podrás comprobar que la realidad que dibuja 'Unorthodox', el de la comunidad 'satmar', es completamente real: mujeres con leotardos, camisas abotonadas hasta el cuello, peluca y faldas largas en pleno verano van a la compra entre hombres con tirabuzones, barba y altos sombreros negros. La serie, además, está basada en una novela autobiográfica y homónima de Deborah Feldman. Sí, hoy existen y están a un paso de los rascacielos de Manhattan.

'Unorthodox'. | Netflix

4. Un viaje a los ultraortodoxos del siglo XXI. Increíble.
La realidad nos permite conocer de cerca la sociedad 'satmar' judía, compuesta por descendientes de húngaros que sufrieron en los campos de exterminio nazi, que hablan una lengua minoritaria (yiddish) y siguen un código de conducta endogámico, donde la mujer es "una máquina de hacer hijos" (dice un personaje de la serie), no puede cantar ni manifestar sus talentos en público, debe obedecer a su marido ciegamente y rapa al cero su cabellera tras casarse. Además, ni hombres ni mujeres pueden utilizar aparatos tecnológicos (sin llegar a la radicalidad de los amish, no usan móviles ni tabletas u ordenadores).

5. Encierro sin coronavirus.
El encierro se ha convertido en nuestra realidad y por eso, tal vez, el mensaje de confinamiento de la serie nos impacta doblemente. Desgraciadamente, el social que sufre la protagonista no es comparable, no es temporal y es difícil escapar de él. 

6. Shira Has
La ficción nos ha permitido conocer de primera mano a la actriz israelí Shira Has. Ojo con sus miradas y su bello cráneo rapado (por exigencias del guion).

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