GTRES

¿Tacones, por contrato? ¡Ni hablar!

Esto no es una guerra a los estiletos, (que nos chiflan). Pero una cosa es llevarlos porque nos gustan y nos da la gana y otra porque sea un requisito imprescindible para desempeñar un puesto de trabajo. En Canadá se ha presentado una reforma de Ley para acabar con la obligación discriminatoria.  

Woman.es

En la Columbia Británica, una provincia de Canadá con más de cuatro millones de habitantes, se ha iniciado un movimiento para poner fin a las normas que obligan a las mujeres a usar tacón alto en sus trabajos. La campaña ha partido de Andrew Weaver, representante político del Partido Verde, que el pasado 8 de marzo presentó un proyecto de ley para evitar que introduzcan condiciones de vestimenta y calzado basados en el género y que, de ser aprobado, convertiría en “ilegal que un empleador exija que el calzado sea diferente dependiendo de su género, expresión de género o identidad de género", según las declaraciones del representante político al canal CBC News.

Su iniciativa ha sido aplaudida por muchos en las redes sociales y ha encontrado su apoyo también en la ministra principal de esta región canadiense, Christy Clark, que ha asegurado que el gobierno del que forma parte está estudiando la manera "más rápida y sencilla" de que ese cambio se convierta en realidad. 

GTRES

No es la primera vez que se le declara la guerra por vía legal a la obligación de llevar tacones en el trabajo. En España, en 2015, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid le dio la razón a una empleada de Patrimono Nacional que consideraba que los zapatos de tacón marcados como reglamentarios para el personal femenino no eran apropiados para su trabajo como guía. Y quién no se acuerda de la pequeña revolución que montó ella solita Julia Roberts, cuando el pasado mes de mayo, en la primera ocasión en la que era invitada al Festival de Cine de Cannes, puso el pie en la alfombra roja ¡descalza! Porque sí, porque puede y quiere. Ascendió los 24 escalones del Palais des Festivals luciendo su perfecta pedicura negra, zanjando la polémica suscitada el año anterior cuando al parecer a varias invitadas les fue prohibida la entrada por no llevar tacones. ¡Y a ver quién le da el alto a Julia Roberts!