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Estos son los tipos de apego que se desarrollan en la infancia y que influyen en nuestras relaciones actuales de pareja, según una experta

Y por qué la comunicación es clave para que todo funcione. 

SANDRA GONZÁLEZ | WOMAN.ES

Está demostrado que cómo nos relacionamos en nuestra vida de adulta está directamente influenciado con nuestra infancia pero, ¿qué ocurre con nuestra pareja? Si hay un vínculo que marca nuestras vidas es el que tenemos con esa persona que hemos elegido que nos acompañe en este viaje, sin embargo a veces nos damos cuenta de que no estamos teniendo esa relación que nos gustaría y, de hecho, a veces mantenemos noviazgos que pueden perjudicarnos y nos esforzamos para ocultar ese daño. Es más común de lo que se cree...

Esta realidad es la que ha analizado durante más de una década la psicóloga Marta de Prado García, especializada en conflictos familiares y de pareja que acaba de lanzar su libro 'Cómo te relacionas en pareja'. "Lo que nos motiva a los psicoterapeutas a estudiar, normalmente, tiene que ver
con el sufrimiento que observamos en consulta. Las relaciones de pareja son foco de muchas gratificaciones, pero en consulta, acude mucho del sufrimiento que se da en ellas. Cuanto más conozcamos de los funcionamientos que hacen sufrir, que nos dejan estancados o nos merman en la capacidad de pensar, mejor podremos acompañar a aquellos que nos piden ayuda", confiesa la experta. 

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Son muchas las conclusiones a las que ha llegado con su análisis pero la principal es (y siempre será) que los obstáculos se pueden superar. ¿Cómo? Manteniendo relaciones basadas en la comunicación, el crecimiento y el respeto mutuo

Para entender cómo nos relacionamos en nuestras vidas de adultos tenemos que remontarnos a nuestro origen: la infancia. 

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¿Qué es el apego?

Desde que nacemos desarrollamos lo que se conoce como "apego", que es una vinculación afectiva que con el tiempo se consolida. "Sentirnos
apegados es fundamental ya que nos proporciona necesidades fundamentales como son la seguridad, el consuelo y la protección en los primeros años de vida, para luego enseñarnos a poder facilitarlo a las personas con las que nos apegamos", explica la experta. 

Por ello, las experiencias que vivimos en nuestros primeros años de vida son fundamentales para el futuro. "Si crecemos en un entorno donde la vinculación con nuestros cuidadores es fuerte y suficientemente buena, nuestros apegos serán seguros y nuestras relaciones se llenan de seguridad y, por tanto, de alegría, optimismo y curiosidad". Pero, ¿qué ocurre cuando no se generan estos vínculos seguros? Sin duda, afecta a la vida en pareja en edad adulta. 

Según explica Marta de Prado García, existen cuatro tipos de apego: el seguro, que es cuando se crece en un ambiente de alegría, optimismo, curiosidad y creatividad; el evitativo, que suele darse cuando las emociones de los menores asustan a sus cuidadores y estos crecen sintiéndose poco valorados y evitando relaciones de intimidad; el ambivalente, se caracteriza cuando los pequeños no se ven atendidos de manera consistente y eso deriva en que son niños desconfiados, temerosos y con mucha ansiedad; y por último, el desorganizado, que se asocia a dinámicas familiares graves que incorporan relaciones abusivas, agresivas y de maltrato físico y emocional, de esta manera el menor vive una situación que no es buena para él pero no conoce que hay otra forma de relacionarse". 

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¿Cómo afecta el apego a nuestras relaciones de pareja actuales?

La explicación, para Marta de Prado García es sencilla y es que cada tipo de apego indica un tipo de relación:

- Aquellas personas que aprendieron a establecer vínculos seguros durante su infancia tienen un buen manejo de la ansiedad, ya que sienten que no están solos. "Además, se sienten muy cómodos en la cercanía con sus relaciones sociales y de pareja; no dudan en contar con ellos si lo necesitan", argumenta. 

- Las personas que han crecido en apegos evitativos "muestran una fuerte autosuficiencia, llegando a ser compulsiva". Suelen presentar distancia emocional que se muestra como una tendencia a la minimización de afectos, lo que significa que "no detectan las necesidades afectivas de otros, incluida la pareja". A estos individuos les cuesta aprender de los errores y "son perfiles muy solitarios y tienden a instrumentalizar las relaciones; es decir, buscan un "para qué" tenerlas", asegura. 

- Si en una pareja uno de los miembros tiene apego ambivalente, "es habitual que se presente mucha ansiedad debido a la inseguridad". En este sentido, buscan una cercanía afectiva que llega a ser "adhesiva" al otro miembro, o lo que bien explica la psicóloga "si no están pegados, no se sienten seguros". Esto puede conllevar, según argumenta, terribles consecuencias en la relación porque "la ansiedad que genera la separación suele asociarse a un fuerte temor a ser rechazado ya que tienen una personalidad tendente a la preocupación e inseguridad"

- Por último, el apego desorganizado "suele padecer graves traumas o secuelas de las situaciones duras vividas". Estas personas sufren dificultad para establecer cercanía porque son extremadamente temerosos, tienen muy baja autoestima y, por tanto, les cuesta establecer relaciones "como iguales". De hecho, "tienden a presentar las dos caras de la moneda, una tendencia a la sumisión o una posición mas prepotente; nada que ver con una relación entre iguales", finaliza. 

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La inseguridad en pareja: ¿Cómo gestionarla?

La inseguridad se crea por las experiencias que hemos ido viviendo a lo largo de nuestra vida y, por ello, es importante trabajar en los aspectos que nos hagan más resilientes o que nos ayuden a crecer.  

Existen distintos tipos de inseguridades pero una de las principales es cuando una relación se siente "desigual" o cuando no notamos que los dos miembros sean iguales (aunque sí lo sean realmente). Por otro lado, ocurre cuando un miembro de la pareja, en un momento determinado, siente inseguridad, "en estos casos será el otro el que ayude a caminar a esa persona". ¿La solución? Sencilla: cuidado mutuo pero, ojo, sin dar la sensación de que siempre es uno el que cuida del otro

La importancia de la comunicación en pareja

Aunque no debemos olvidar que somos seres individuales, cuando tienes una pareja compartes con esa persona tu día a día y, a medida que pasa el tiempo, generáis vínculos más fuertes hasta que os convertís en "un equipo". Pero para que todo funcione siempre hay que prestar atención a la comunicación verbal y no verbal, "es decir, lo que digo y lo que hago llega en formato de equipo a mi relación", añade la experta. 

Sin embargo (y por desgracia) la comunicación es una de las asignaturas pendientes de muchas parejas y hay que saber cuidarla porque si no puede desencadenar en consecuencias malas para la relación (desde discusiones hasta una ruptura dolorosa). Pero entonces, ¿cómo podemos mejorar la comunicación en pareja? Marta de Prado ha compartido con nosotras los mejores consejos para ello: 

1. Dar importancia a lo emocional y a lo sexual. "La pasión y la intimidad de la pareja se ha de entender no desde la perspectiva únicamente sexual, también desde esa búsqueda del espacio común donde la pareja encuentra apetecible, deseable al otro". Esto fortalece la confianza, la cercanía y la intimidad cobra un carácter tanto emocional como corporal, que genera algo único entre ambos. 

2. Mostrar un constante afecto. "El compromiso da la certeza de voluntad de permanencia afectiva, lo que genera un estado de serenidad y seguridad que favorece mucho la idea de seguir “trabajando en equipo”". Que tu pareja sea tu amigx hará que haya honestidad y respeto entre ambos. 

3. Manifestar admiración e interés por el otro. "Por aquellas cosas que la pareja es, siente, proyecta, sueña… las relaciones tienen que sumar, nunca restar".