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'La teoría sueca del amor', nada es perfecto

Un documental que cuestiona el individualismo de la sociedad sueca se ha convertido en una de las películas más vistas en las plataformas digitales españolas. Su director confiesa a woman.es que quizá el problema de la sociedad de su país está en haber liberado a hombres y mujeres siguiendo los valores masculinos.

Paka Díaz | Woman.es

El premiado documental ‘La Teoría sueca del amor’ fue una de las películas más vistas en la plataforma digital Filmin. En él, el director Erik Galdini hace una autopsia a la sociedad sueca desde un punto de vista muy personal. Comienza en 1972 con el Manifiesto que se lanzó en el país para liberar a hombres y mujeres de la dependencia en las relaciones. Algo que ha supuesto alcanzar altas cotas de igualdad pero, también según él, una cierta “obsesión por el individualismo” ya que esa liberación se hizo siguiendo “los ideales tradicionales masculinos: poniendo por encima de todo, incluso de las relaciones personales, como lo más importante el trabajo, lo económico, el éxito…”. Galdini, contesta a una entrevista telefónica en la que co-menzamos hablando de las críticas que ha recibido su película.

Le comento que en Suecia ha escocido un tanto su visión. “Mi documental es una provocación emocional. Claro que puedes hablar de Suecia de una manera súper positiva, pero yo no trabajo para el ministerio de turismo… Mi labor es hacer que la gente se cuestione cosas. Suecia es el país del mundo con más personas viviendo solas, el número de gente que muere sola es muy alto y es el tercer país con mayor consumo de antidepresivos de Europa. Creo que todo eso da para hacerse preguntarse”, explica y confiesa, que haber nacido de padre italiano y madre sueca, le hace tener una relación compleja con ambos países. “Siempre ando tratando de encontrar lo mejor de las dos culturas, pero también las cosas en las que fallan. Ambas son una fuente de inspiración para mi”.


En tu documental ‘La teoría sueca del amor’ muestras que casi la mitad de la población sueca vive sola. Es la tasa más alta del mudo. ¿En qué se traduce esto?

En el documental me interesaba preguntarme, desde un punto de vista existencial, las relaciones, o la falta de ellas que se han establecido en la sociedad sueca. La obsesión por el individualismo, por uno mismo, conduce a una sociedad narcisista y consumista donde siempre tienes que estar pensando en tu propia satisfacción, incluso cuando se refiere a las relaciones personales. Eso es lo que me interesaba destacar en el documental. Cuando la gente piensa en Suecia no piensa en una sociedad individualista, pero lo cierto es que la socialdemocracia, es lo que mejor ha sustentado al neoliberalismo. Lo cual es una paradoja. El coste ha sido para todos los seres humanos, esa idea de que ser felices es no necesitar a nadie.

En 1972 se lanza el Manifiesto sueco entre cuyos objetivos estaban fomentar la independencia de los seres humanos y liberar a la mujer. Y fue un éxito…

Sí, desde luego. Aquel manifiesto se hizo con la idea de acabar con el rol de ama de casa. Supuso una liberación para todos pero especialmente para la mujer porque aquella liberación le permitía ser libre para decidir qué era lo que deseaba hacer sin ajustarse a un modelo y sobre todo sin depender. Era una idea muy moderna. En Suecia se hizo realidad algo con lo que soñaba el resto del mundo en aquel momento y en la actualidad, si lo mides en cuanto a igualdad, Suecia es uno de los países más avanzados del mundo.

Entonces, ¿qué tratabas de cuestionar con tu documental?

Lo que cuestiono es la obsesión sueca por la independencia absoluta. Ese miedo a quedarse atrapado en una relación personal, familiar, incluso amistosa, que sea demasiado cercana. Ese miedo a la interdependencia. Cerrar la puerta y quedarte solo puede ser cómodo, pero no creo que debiera de ser el gran objetivo de tu vida. La gente no asocia la soledad con Suecia, pero es una sociedad formada cada vez más por individuos solos.

¿Sugieres que hubo un coste para la mujer en esa liberación?

No. Creo que la liberación supuso algo muy bueno. Las personas deben poder relacionarse entre ellas con libertad, sin necesidad económica o social. Una mujer hace cincuenta años debía casarse para poder sobrevivir, algo terrible. Cuando el documental se estrenó, algunas feministas lo cuestionaron porque les pareció que atacaba la idea de la liberación femenina, lo cual no era en absoluto mi intención. Otras prominentes feministas sin embargo lo han visto de otra manera y han lanzado ideas muy interesantes como que, aunque hayamos conseguido crear una sociedad ‘liberada’, lo hemos hecho de acuerdo con los ideales ‘masculinos’ sobre la vida, poniendo por encima de todo, incluso de las relaciones personales, como lo más importante el trabajo, lo económico, el éxito… Esos son los ideales tradicionales masculinos y creo que habría que plan-tearse si son los que nos dan la felicidad o no.

¿Cómo recomiendas luchar contra el individualismo que sola a la sociedad moderna?

Como cineasta, no me dedico a decir a la gente cómo debe de resolver su vida, pero trabajando en este documental ha fortalecido en mi la idea de que la interdependencia es necesaria. La gente es buena para ti. La mayor garantía para ser feliz es relacionarte con otros. Preparando la película vi una de esas charlas TED sobre un estudio en el que habían estudiado a 700 personas durante 70 años para saber qué les proporcionaba felicidad y bienestar. Lo único que habían encontrado que garantizara ser felices era la calidad de las relaciones personales que tenían. Ni el trabajo, ni el dinero, ni el éxito. Lo importante eran sus relaciones de familia, amigos, pareja… Lo que fuera. Si la persona estaba sola involuntariamente, era lo peor para la salud, tanto mental como física. ¡Era tan malo como fumar dos paquetes de cigarrillos al día! Para mi hablar de interdependencia es reconocer que la gente es importante en tu vida y que está bien que así sea.

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En el banco de esperma que aparece en la película, las mujeres solteras representan el 50% de las demandas. En la película, observamos la fertilización de una de estas mujeres y la escuchamos contar su experiencia. ¿Qué conclusión sacaste?

Desde un punto de vista existencial es como jugar de ser Dios. Me pareció muy interesante. Tengo amigas que lo hacen y yo desde luego lo haría si fuera mujer y no tuviera pareja. Pero también de alguna manera es el último éxito del individualismo porque es como un símbolo. No asumir ningún riesgo. La verdad es que vivir con otra persona es una lucha constante. Tienes que negociar. Como en las familias grandes. Hay personas terribles, estúpidas o molestas. Por supuesto que cerrar la puerta de tu apartamento y hacer siempre lo que te de la gana es más cómodo. Pero la socialización es como un músculo que si dejas de usar se atrofia. Mi familia italiana que vie-ne a verme o los refugiados sirios que viven en Suecia están mucho más acostumbrados a relacionarse con la gente… Entiendo el atractivo del confort de la independencia y de relacionarte sólo con gente igual que tu, pero creo que es un error.

Cuando rodaste el documental, ¿qué es lo que más te sorprendió o impresionó?

Lo que más fue entrar en casas donde había muerto alguien y cuyo cuerpo había permanecido allí durante dos años, solo. Fue como entrar dentro de una pesadilla porque es una de las cosas que más miedo me da. Así que entrar y ver el mundo detenido de aquella persona, entrar en su dimensión psicológica me hizo sentir dentro de una pesadilla. Traté de reflejar lo que sentí en el documental. Todo la película para mi fue fascinante. Un amigo mío cineasta dice que los documentales son más interesantes para quienes os hacen que para quienes los ven (risas). ¡Esa no es una buena promoción para el documental!

Al final del documental, recurres al filósofo y pensador Zygmunt Bauman. Sus conclusiones son claras: “Al final de la independencia no está la felicidad sino el vacío de la vida, la falta de significado y un aburrimiento inimaginable”. ¿Por qué lo buscaste a él para concluir?

Me gusta lo que dice. Tiene un libro que se llama ‘Amor líquido’ y otro, ’Modernidad líquida’, en los que habla de las soledad de los seres humanos modernos. Sobre las relaciones personales o las parejas ‘hasta nuevo aviso’. O sea, estás con alguien pero siempre preparado para irte… Es parte de la cultura consumista: siempre puedes comprar algo nuevo. Eso está muy conectado a cómo vivimos ahora. Además, Bauman es un hombre de noventa años, un sabio y un maestro en poner nombre a las cosas que están pasando. Ha estudiado la sociedad alrededor del mundo, su propia historia. Y dice algo muy cierto: no existe una sociedad perfecta, pero la que más se acerca es aquella que nunca piensa que es lo suficientemente buena. La que siempre se está cuestionando para ser mejor. Eso es algo que puedes aplicar a tu propia existencia. Él siempre está preparado para cuestionar las cosas y creo los documentales deben de hacer lo mismo.

¿Crees que la falta de empatía que suele conllevar el individualismo ayuda al nacionalismo y a políticos como Trump o Marie Le Pen, además de fomentar el rechazo a los refugiados e inmigrantes?

Sí, nos producen curiosidad y miedo. El miedo puede resultar peligroso porque puede provocar rechazo, como estamos viendo en algunos países. Sin embargo, la sociedad sueca es muy abierta y acogedora en ese sentido. Suecia es el país europeo que más refugiados ha acogido en los últimos años. Y se preocupan de que estén bien, materialmente. Pero fallan en la parte emocional. La gente tiene empatía pero la expresan pagando impuestos, no invitando a la gente a su casa. Pero eso es peligroso porque si la opinión pública da un giro a la derecha, puede acabar rechazando a los refugiados. Y ese giro está pasando con la extrema derecha, que tiene casi un 20% de los votos, una cifra enorme para este país. Ahora lo que más importa a la gente son las emociones, por eso si Trump puede emocionarles, le votan. Si ni la verdad ni los hechos importan, si sólo los sentimientos determinan unas elecciones, da mucho miedo.

Aquí en España tenemos políticos muy corruptos y la gente les sigue votando.

Yo hice un documental sobre Berlusconi, ‘Videocrazy’, y creo que era un maestro en hacerse pasar por una víctima. En realidad era una de las personas más privilegiadas del mundo, sin embargo consiguió, como Trump, hacer pensar a Italia que iba a hacer que el país volviera a ser grande. En Suecia es diferente porque la gente aún sigue creyendo y respetando a los medios de comunicación. Nadie va a pensar que es una conspiración de un partido. Suecia siempre va un poco más tarde con las cosas malas.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Soy profesor en una escuela en Estocolmo que me da mucho tiempo libre para trabajar en mis proyectos poco comerciales. Ahora estoy trabajando en dos proyectos. Uno es un documental sobre el cirujano sueco en Etiopía, se llama ‘El cirujano rebelde’. Y el otro es un documental de animación que se llama ‘Cosmopolitanism’, sobre la idea de vivir con extraños, con desconocidos de acuerdo con esa idea de la Grecia antigua del cosmopolitismo. Creo que la gran pregunta es dónde van a ir nuestras relaciones en el futuro. Somos miles de millones en el planeta y nos movemos más que nunca en la historia. Cómo relacionarnos con los desconocidos va a ser el tema sobre el que vamos a tener que reflexionar más. En mi experiencia, conocer gente siempre es interesante

Tráiler "La teoría sueca del amor" (dir. Erik Gandini) from AMBULANTE on Vimeo.