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Solteras (que no solteronas) del siglo XXI

Varios libros dedicados a las mujeres sin pareja se han convertido en un éxito en los Estados Unidos. Kate Bolick, la autora de uno de ellos, lo tiene claro: "En 2016, las solteras tienen una fuerza nunca vista y disfrutan plenamente de su libertad".

Paka Díaz | Woman.es

En 2011, la periodista norteamericana Kate Bolick publicó un reportaje sobre los cambios respecto al matrimonio en la prestigiosa revista 'The Atlantic'. En él desvelaba una tendencia creciente a la soltería femenina y rompía con muchos tópicos relacionados ella. El artículo se viralizó y despertó un interés mayúsculo. Bolick, soltera entonces ella misma y harta de escuchar estereotipos, supo que había encontrado un filón de oro y decidió escribir 'Solterona. La construcción de una vida propia’ (Malpaso). “Quería romper con los arquetipos históricos sobre las mujeres solteras, todos esos estereotipos que no se sostienen en la actualidad y que quizá no lo hayan hecho nunca”, explica Bolick. Esta entretenida mezcla de ensayo y novela cuenta las experiencias propias de la escritora y rememora la vida de cinco mujeres de biografía excepcional, tres de ellas solteras, otras dos que acabaron casándose y “sumándose a la inmensa mayoría”, como proclama Neith Boyce, una de ellas. Las que no lo hicieron (seguir solteras) pagaron un alto precio, el de no lograr la independencia que se habían prometido a sí mismas. No es que tenga que ser siempre así, viene a decir el libro, pero lo cierto es que leyéndolo parece que estar en pareja quita tiempo y mucha energía a las mujeres. No es sólo una impresión. Según un estudio de la Universidad de Michigan vivir con un hombre equivale a trabajar siete horas extras de más que quienes están solteras. En este estudio descubrieron que las mujeres solteras dedican unas 12 horas de trabajo doméstico, las que están en pareja el doble. Por su parte, los hombres casados sólo dedican una media de seis horas a las tareas del hogar. 

Y si estar en pareja quita tiempo, buscarla también, así que, como le dice a la protagonista una de sus amigas, una artista de relieve: “Alguien que no para de tener citas tiene que hacer una pausa para lograr su desarrollo interior.” Encontrar el equilibrio es complicado, aunque no imposible. Tener pareja puede dar la felicidad. De hecho Kate Bolick reconoce que ahora mismo la tiene y está encantada, aunque puntualiza que “la vida se expande exponencialmente cuando te conviertes en capitán de tu propio barco”. Si antes las solteronas solían ser mujeres marginadas que sufrían un cierto aislamiento y menosprecio, las solteras actuales son la envidia de sus amigas. No, no están buscando novio, lo que más añoran de tener pareja es sexo a mano y forman un interesante grupo de consumidores con necesidades propias -vaya, que en cuanto el mercado las detecte va a querer mimarlas-.

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Más allá de la ‘habitación propia’ de a que hablaba Virginia Woolf para refugiarse a crear y ser una misma, ahora las solteras se han dado cuenta de que prefieren tener un apartamento entero y disfrutarlo, trabajar en él (o no), poner su música, ser la dueña única del mando de la televisión, no tener que negociar o llegar a acuerdos para esto y aquello… En definitiva, ser libres. Algo de lo que ya hablaba la novelista Louisa May Alcott, la célebre autora de ‘Mujercitas’, quien por cierto fue ‘obligada’ por su editor a casar a la protagonista de su saga, Jo, y que dedicaba un artículo en 1868 titulado ‘Mujeres felices’ a “todas las solteronas ocupadas, útiles e independientes que conozco porque para muchas de nosotras la libertad es un marido mucho mejor que el amor.”

1. ¿Cuáles te parecen los peores estereotipos relacionados con la mujer soltera? El peor que se le atribuye es que está desesperada por conseguir un hombre, por casarse o desesperadamente sola. En 2016, las solteras tienen una fuerza nunca vista y la mayoría disfruta plenamente de su libertad.

2. ¿Por qué crees que existe esa diferencia a la hora de calificar a solteras y solteros? Históricamente se debe a que las sociedades fundamentaban su funcionamiento en el matrimonio. Las mujeres que no eran esposas o madres perturbaban ese orden social y, por tanto, se las consideraba una amenaza, podían ser condenadas al ostracismo, se les tenía pena, se las despreciaba… mil cosas. A los hombres, a los que siempre se valoró por su, vamos a llamarla, autonomía, se les daba un pase.

3. La 3ª oleada feminista, ¿cómo beneficia a las mujeres solteras? ¡Ya se están beneficiando! Si no fuera por los 150 años de feminismo, las mujeres no disfrutarían de las libertades que tienen: estudiar, trabajar, ser propietarias. Solo hay que fijarse en un país como Afganistán, por ejemplo, para darse cuenta de lo que sería nuestra vida sin la potencia del movimiento feminista.

4. ¿Cuáles serían los referentes para las solteras actuales? Oprah Winfrey, Gloria Steinem, Diane Keaton, Condoleeza Rice, Sonia Sotomayor. La actriz Edie Falco.

5. Estar soltera y sin hijos era hasta hace muy poco considerado un drama para la mujer. ¿Cómo crees que es esa situación ahora? ¿Casi privilegiada? Rotundamente sí. Las mujeres solteras tienen más privilegios hoy en día que nunca antes. Antes la única forma que tenía una mujer de conseguir aceptación social y estabilidad económica era a través del matrimonio. Casarse era, por tanto, no una opción sino una necesidad. Hoy en día una mujer puede estudiar y mantenerse a sí misma así que no ‘necesita’ el matrimonio por las mismas razones de antes. Además, el estigma asociado a la soltería e, incluso, a la maternidad siendo soltera, se está desintegrando rápidamente.

6. En tu libro ‘Solterona’ da la impresión de que de algún modo tener pareja quita más que da. ¿Nos lastra tener pareja? No existe una manera “mejor” de estar. Todo depende de cada uno, de cómo sea su vida, de cuánto dinero dispone, de cuántos amigos tiene, y de su edad. Cuando era joven tenía muchas ganas de vivir sola. Quería aprender a valerme por mí misma, a construir mi carrera profesional y ser capaz de mantenerme económicamente. El mundo se abría ante mí. Viajé, conocí a tropocientas personas, me lo pasé increíblemente bien. En esa época, la idea de pareja me parecía incluso opresiva.

7. ¿Qué es lo que más te gusta de la soltería? La libertad para hacer lo que quieras, cuando quieras. No tener que llegar a acuerdos.

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8. ¿Qué echabas de menos de tener pareja? Todo y nada. Me encantó cada minuto de mi década sola, incluso los periodos más difíciles, y eso que hubo unos cuantos (preocupaciones de dinero, que me rompieran el corazón…) Llevaba una vida plena. Cuando me di cuenta de que me estaba enamorando otra vez, tuve que desaprender alguna de mis costumbres nacidas de la soledad y volver a aprender a llegar a acuerdos, algo que con el tiempo me procuró placeres y formas de ser diferentes a los que tenía de soltera.

9. Otro reciente libro sobre mujeres solteras, ‘All the Single Ladies', de Rebecca Traister, sostiene que las solteras pueden determinar la política como votantes y como un interesante sector del mercado… ¿Qué cambios veremos? Lo único que sé es que hoy en día hay más mujeres que nunca antes viviendo vidas independientes, lo que a su vez está cambiando la forma que toman el matrimonio y la familia. La legislación y las políticas de nuestros lugares de trabajo tienen que adaptarse a esta realidad.

10. ¿Puede el interés del mercado por atraer al colectivo de solteras servir para ayudar a romper techos de cristal? Qué buena pregunta. Espero que así sea. Resulta difícil de prever porque hasta ahora, las grandes empresas no lo están haciendo demasiado bien en lo que respecta a los consumidores solteros.