Dulceida y Alba con looks twins de D&G. | D.R.

Quince años de amor

Desde que se aprobó en 2005, muchas han sido las parejas que se han casado. 

Paka Díaz |Woman.es

Hoy ya contamos con celebridades que dieron el sí quiero, como Jesús Vázquez con Roberto Cortés, de los primeros en 2005, y poco después Boris izaguirre y Rubén Nogueira, en 2006. O, en 2016, la influencer Dulceida y Alba Paul contrajeron matrimonio en una preciosa ceremonia. En Estados Unidos, Ellen DeGeneres y Portia de Rossi se casaron en 2008, mientras que la protagonista de 'Sexo en Nueva York'  Cynthia Nixon y Christine Marinoni lo hicieron en 2012. Matrimonios mediáticos que se han convertido en referentes para muchas personas anónimas. Hemos hablado con tres parejas que decidieron casarse poco tiempo después de ser aprobado el matrimonio igualitario para que nos cuenten cómo ha sido su experiencia tras estos quince años. Estas son sus palabras.

 

La boda de Gema y Ana | Cedida

GEMA Y ANA: “Nuestra boda fue agridulce, de nuestras familias solo vino el hermano de Gema”.

Ana Cabeza Resa (1960) y Gema Segoviano Olmos (1977) se conocieron en Madrid a mediados del año 2002, en el grupo de Asuntos Religiosos de COGAM. En el verano de 2005, el año en que se aprobó el matrimonio igualitario, las dos se mudaron a vivir juntas a Segovia. “Allí empezamos a mover los papeles para el matrimonio y nos enteramos de que éramos las primeras en solicitarlo”, recuerda Gema Segoviano. “Pedimos una cita con el alcalde de la ciudad, Pedro Arahuetes, quien nos recibió muy bien y al que expusimos nuestro deseo de casarnos. Él nos preguntó por la asistencia de medios de comunicación al enlace, pero le pedimos que no vinieran, ya que nuestra situación laboral era precaria y la LGTB-fobia era muy intensa”, explica. La situación era tan dura que no siquiera pudieron disfrutar de los días que les correspondían por matrimonio haberse casado, por miedo a perder el empleo. “La boda fue en Diciembre de 2005, en una sala preciosa del ayuntamiento y donde pudimos hacer un pequeño álbum de fotos para el recuerdo, las fotos las hicieron las invitadas a la boda”, explica Ana, que recuerda el momento como agridulce porque “tan solo vino el hermano de Gema. No hubo familiares de ninguna de las dos. Pero nos sentimos muy arropadas por las invitadas, un grupo de mujeres maravilloso. Y luego, a la salida del ayuntamiento, en la Plaza Mayor de Segovia, nos lanzaron confetis y las pocas personas que estaban por allí (Segovia es muy fría en invierno) nos aplaudieron”.  Lo celebraron precisamente en un restaurante al que, poco antes del Estado de Alarma, regresaron. “Y se acordaban de nosotras”, cuenta. Ambas reconocen que la aprobación del matrimonio igualitario les dio la oportunidad de sentirnos con mayor seguridad jurídica y legal en su día a día, como cualquier miembro de la ciudadanía. “A la hora de realizar trámites, como pedir días por enfermedad del cónyuge o de familiares hasta tercer grado ya no dependías de la voluntad de otra persona; o en el caso de hospitalización, tu cónyuge es quien decide; o la declaración de la Renta, donde puedes optar por una declaración individual o conjunta; o a la hora de legar tus bienes en un testamento, donde puedes favorecer tranquilamente al cónyuge, y no como antes, que después de una vida en común los familiares podían revocar el testamento o echarte del domicilio en donde habíais pasado vuestra convivencia; o en el caso de las adopciones, donde sólo contaba una de las personas adultas como padre/madre y si fallecía, la otra persona no era nadie para el menor adoptado”, enumera. Impresiona ver todo lo que antes era negado a una persona solo por amar a alquien de su propio sexo. “Creo que con la aprobación del Matrimonio Igualitario se logró una mayor justicia y más felicidad”, resume Gema.

Ana y Gema, en la actualidad.  | Cedida

Hoy, Ana, comercial y Teniente de Alcalde de Encinillas (Segovia) desde 2011 a 2019, y Gema, profesora y licenciada en Ciencias Físicas, hacen una muy buena valoración de sus quince años de casadas: “Hemos aprendido y seguimos aprendiendo de cada una, de la una y de la otra, de nuestro matrimonio a la hora de afrontar diferentes retos que aparecen en la vida. Y sinceramente, no nos parece que haya pasado tanto tiempo. Esperamos con ilusión cada aniversario y procuramos celebrarlo, ya sea con una cena, una compra, un viaje, un día diferente al del resto de la semana y del mes, o un poco de tiempo para estar las dos sin obligaciones”.

Isaac y Jose en su boda | Cedida

ISAAC Y JOSE: “Al casarnos salimos del armario también en el entorno laboral”.

Isaac, 46 años y empleado en las oficinas centrales de Inditex conoció a su chico, Jose, de 50 años y protésico dental, el 29 de agosto de 1998. “Nos casamos el 13 de mayo de 2006”, cuenta y reconoce que, como tantas parejas que ya vivían juntas, no notó demasiados cambios. “Nosotros ya vivíamos nuestra relación abiertamente tanto familiarmente como con los amigos. El único cambio personal fue porque al decidir casarnos ya salimos del armario también en el entorno laboral. Yo ya tenía a algunos compañeros que lo sabían, pero no todos. Jose se lo dijo también sus compañeros”, explica y comenta entre risas que “no pensábamos perdernos el permiso de boda”. En A Coruña fue la primera pareja homosexual en casarse en el salón de plenos municipal, “con toda la pompa que se le da allí a todos los matrimonios”, apunta. “Hasta nos entrevistó la televisión de Galicia y salimos en los telediarios de la TVG”. Además, su fotógrafo les pidió permiso para usar fotos de nuestra boda en una valla publicitaria. “Así que allí estuvimos unas semanas e incluso volvimos a salir en prensa por eso”, recuerda. Ellos decidieron dar el sí quiero porque “no nos parecía justo que hubiese habido tanta gente, tantos amigos rompiéndose los cuernos para conseguir dotarnos de ese derecho y ahora que podíamos ejercerlo, ponernos de perfil. Tocaba dar la cara y la verdad que fue de las mejores decisiones que hemos tomado, fue un día precioso”, afirma. Isaac cree que su boda fue muy especial porque así lo quisieron ellos y lucharon para que lo fuera. “Siempre pensamos que en la boda no queríamos tener a nadie que tuviese que torcer la cabeza cuando nos besásemos así que no fue una boda simétrica de todos los tíos, todos los primos primeros.... Invitamos a la gente que sería feliz ese día y eso fue el gran acierto. Jose por ejemplo no quiso invitar a su abuela, y no invitó a todos sus tíos”, explica y recuerda que todo fue espectacular y muy bonito.

Isaac y Jose, en la actualidad  | Cedida

“Nuestros mejores amigos se pusieron de acuerdo para venir todos con sombrero y tuvimos sombreros, pamelas... fue todo muy currado. Además, al salir del palacio municipal, nuestros mejores amigos ser habían puesto en dos filas y cada uno de cada fila tenía un globo enorme del cada color del arcoiris... Según pasábamos por el medio los fueron soltando y la verdad que quedó precioso. Luego reconoce que tuvieron una segunda luna de miel. Como no pensaban que se iban a poder casar, ya se dieron un homenaje con un viaje cuando decidieron irse a vivir juntos. “Y después de la boda tuvimos digamos que la luna de miel de verdad”, cuenta riendo. Ellos decidieron no adoptar, pero valora mucho que se legalizara el poder hacerlo “porque lo que une a una familia es el amor y los miembros del colectivo lgtbi somos capaces de amar como los que más”. Lo que sí recuerda perfectamente Isaac es estar viendo en la televisión el día de la votación de la Ley del matrimonio igualitario. “Rompí a llorar cuando salió aprobada. Fue algo increíble, es un momento que siempre recuerdo unido a la figura de Pedro Zerolo. Me emociona pensar como toda esa generación tuvo que pelear por algo que creíamos imposible y como al final se consiguió. Teníamos a varios amigos en el palco del Congreso de los Diputados y recuerdo llamarlos y llorar todos juntos por teléfono”, cuenta. “No fue sólo un avance en permitir casarnos, aquella ley nos dio toda una ‘cobertura’ de legalidad, de legitimidad frente a los que querían considerarnos ciudadanos de segunda, o incluso frente a los que nos dejaban existir condescendientemente... A partir de aquel momento teníamos una ley que nos hacía iguales, o mejor dicho, que nos reconocía por fin como iguales. Podíamos casarnos, podíamos incluso adoptar y hacer crecer nuestra FAMILIA y no pasaba nada, era lo normal”, destaca y concluye: “Aquel día este país se hizo mejor”.

Así fiue la boda de Manuel y Antonio.  | Cedida

MANUEL Y ANTONIO: “Nunca pensamos que podíamos llegar a casarnos con los mismos derechos que los heterosexuales”.

Hay parejas que llevan toda la vida juntas. Y desde luego la de Manuel Janer, de 53 años, y Antonio Lopez,de 54 años, es una de ellas. Nada menos que 32 años hace que están enamorados y felices. “¡¡32 años!! Entonces nuestra sociedad no era tan permisiva y tolerante con los gays”, apunta Manuel. Ambos viven en Melilla. “Mi marido es de aquí, pero yo soy melillense de adopción, pues nací en Tanger”, explica. A ambos les unen aficiones compartidas como viajar o hacer deporte, ir al gym y practicar sppinning. La pareja es muy conocida en Melilla. Antonio es interiorista y dirige una empresa de decoración, además de colaborar en la televisión autonómica en un programa de decoración. Por su parte, Manuel es profesor de imagen personal de formación profesional en un IES, algo que compagina con ser empresario del sector de la belleza. “Tuve varios salones de peluquería en la ciudad, fui directivo de la Confederación de empresarios, miembro de cámaras de comercio, y soy contertulio  habitual en programa de televisión, además de monitor de spinning y socio de la empresa de decoración de mi marido”, explica, “un poco maestro liendres, que de todo sabe y de nada entiende”, comenta entre risas. “Somos muy requeridos en la ciudad como miembros y jueces de concursos de belleza, decoración, moda, y todo lo relacionados con mundo social y cultural de nuestra bonita ciudad autónoma de Melilla”. Manuel reconoce que se llevaron una sorpresa cuando se aprobó el matrimonio igualitario en 2005?. “Nunca pensamos que podíamos llegar a casarnos con los mismos derechos que los heterosexuales. Ya llevamos viviendo juntos más de 13 años y con una buena aceptación en nuestra ciudad; por lo que la idea de casarnos ni se nos había pasado por la cabeza”, explica. Sin embargo, decidieron contraer matrimonio al ver “que había por parte de algún sector de la política nacional la idea de derogar la ley y perder la oportunidad los beneficios que nos otorgaba la ley, además de dejar de ser ciudadanos de segunda. Tras más de 6 meses de preparativos , se casaron el 26 de mayo del 2007 y fueron la primera pareja de hombres casada legalmente en Melilla y la primera en hacerlo en el Norte de África continental. “Tuvimos una gran suerte, ya que por parte de la ciudad autónoma de Melilla, que aún siendo gobernada por el PP, el presidente de la ciudad fue muy amable y nos dio toda clase de facilidades para poder realizar la ceremonia en el salón de los Dorado de ciudad Autónoma. Él mismo, por voluntad propia, ofició la ceremonia, dejándonos hacer y decorar todo el palacio de la Asamblea, llevar músicos, lecturas, pajes y demás protocolo normal de cualquier boda ‘hetero’”, comenta Manuel que señala que “la ciudad estaba muy expectante por el acontecimiento”. Les propusieron salir en radio, prensa escrita y televisión, pero prefirieron optar por la privacidad de la familia.”Solo entraron bajo control poco más de las 200 personas escogidas y queridas por nosotros”, explica aunque reconoce que al salir de la ceremonia se había colapsado la plaza de España de la ciudad. “Había una multitud de  gente subida en la puerta del palacio y encima de los árboles, cinco carriles de coches parados en la carretera lo que provocaba un colapso de coches que paralizaba el centro de la ciudad. La gente en el paseo para la fotos, en el Rolls, buscaban a la novia…” y rompe a reír mientras recuerda que escuchaban como la gente decía ‘no hay novia, no hay novia’. La pareja celebró la boda con cena y baile en el Parador de Turismo de Melilla, donde montaron unas ‘jaimas’ . “Todo para tener más privacidad, no queríamos hacer un espectáculo de nuestra boda; pero tampoco queríamos dejar de disfrutar del que fue sin duda el dia mas feliz de nuestra vida”, recalca Manuel que, trece años después, hace un balance totalmente positivo de su matrimonio. “Nos gusta llamarnos y decirnos mi marido para que la gente se acostumbre a esa palabra entre hombres, decirlo con esa libertad y todo el derecho, Antonio es mi marido y yo el suyo. Estamos ni más ni menos felices que cualquier pareja heterosexual que se ama y se respeta después de más 32 años de casados”, concluye.

Manuel y Antonio, recientemente   | Cedida

 

 

 

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