Meghan Markle celebra con esta imagen el primer cumpleaños de su hijos Archie. | D.R

Meghan Markle, embarazada de su segundo hijo del príncipe Harry

Meghan Markle, de 39 años de edad, y el príncipe Harry (36 años) serán padres por segunda vez. Meghan sufrió un aborto hace apenas unos meses. La elección de la fecha para hacer pública la feliz noticia no es casual.

Nuria Roca

Meghan Markle y el príncipe Harry están de enhorabuena. Los duques de Sussex han anunciado este 14 de febrero, día de San Valentín, que esperan su segundo hijo en común. Meghan ha cumplido 39 años de edad y el príncipe, 36.

“Podemos confirmar que Archie va a ser un hermano mayor. El duque y la duquesa de Sussex están encantados de estar esperando su segundo hijo”, son las palabras con las que la pareja ha informado este domingo en un comunicado a la BBC que se encuentran esperando su segundo hijo. La pareja ha hecho pública la noticia a través de una preciosa foto en blanco y negro. En ella, aparece el príncipe Harry apoyando su mano sobre la cabeza de Meghan mientras ella sonríe sobre su regazo bajo la sombra de un árbol. En esta foto, a la duquesa de Sussex ya se le nota la tripita de embarazada, por lo que el nacimiento de su segundo hijo se espera para finales de la próxima primavera.

La elección de la fecha para hacer pública la noticia no es casual, Diana de Gales anunció un 14 de febrero que estaba embarazada de su hijo Harry, hace 37 años.

La noticia llega meses después de que, Meghan Markle hiciese público el aborto que sufrió el pasado verano con un emotivo artículo publicado en New York Times.

Meghan Markle se encuentra embarazada de su segundo hijo y la pareja dará la bienvenida a un nuevo miembro de su familia en los próximos meses tres años después del nacimiento de Archie, que venía al mundo el 6 de mayo de 2019.

El artículo de Meghan Markle sobre su aborto reflejaba al pie de la letra su sufrimiento: "Era una mañana de julio que empezó como cualquier otra. Hacer el desayuno. Dar de comer a los perros. Tomar vitaminas. Encontrar un calcetín perdido. Coger el rotulador que se había caído debajo de la mesa. Hacerme una coleta antes de sacar a mi hijo de la cuna", cuenta Meghan. "Después de cambiarle el pañal, sentí un pinchazo agudo en el vientre. Caí al suelo con él en mis brazos mientras cantaba una nana que nos calmase a ambos, algo que nos animase a pesar de que yo sabía que algo no iba bien. Sabía, mientras sujetaba a mi primer hijo, que estaba perdiendo al segundo".