Los celos tienen sexo

Quien no los haya sufrido alguna vez que tire la primera piedra. Pero hombres y mujeres, ¿los sentimos y vivimos de la misma manera?

Beatriz Manso | Woman.es

El escritor romántico francés Alphonse Karr dio en el clavo cuando definió los celos como una mezcla explosiva de cuatro ingredientes: amor, odio, avaricia y orgullo. Según Ángela García-Blaya, psicóloga especialista en conflictos de pareja, este cóctel «tiene su origen en diferentes trastornos emocionales, como la inseguridad, la baja autoestima, experiencias personales o familiares del pasado o, simplemente, en una idea errónea del amor entendido como posesión». Hombres y mujeres los padecen por igual, pero sus motivos y sus reacciones ante las sospechas, son diferentes.
Los nuestros
Las mujeres no necesitamos grandes evidencias para sentirnos celosas. Basta una mínima señal de alarma (una mejora de su aspecto físico, un ligero cambio de hábitos o un retraso) para empezar a espiar los mensajes de su móvil o curiosear en sus bolsillos en busca de pruebas que nos den la razón. Por otra parte, esta actitud más impulsiva se compensa después a la hora de manifestar abiertamente nuestras suposiciones. Solemos ser más reflexivas que ellos, y no tenemos tanto problema en admitir que nos hemos equivocado si nos convencen con argumentos sólidos de que nuestros temores son infundados.
Los suyos
Los celos masculinos se producen, básicamente, cuando hay sospechas de infidelidad sexual. Entonces se sienten furiosos y, sobre todo, temen ser el último en enterarse. Otra diferencia es que los hombres necesitan evidencias que justifiquen la desconfianza (y no registran nuestros bolsos). Eso sí, una vez lo ven claro, son más drásticos: la comunicación verbal no se les da muy bien, así que costará trabajo convencerlos de que están equivocados (caso de que lo estén), y será difícil hacerles cejar en su certeza. Ante un ataque de celos, los hombres actúan con hirientes e irónicas indirectas, y son más propensos a «pagar con la misma moneda ». Se sienten profundamente heridos y la reconciliación será una tarea difícil.

 

 

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