Lesbiana por un día

Les gustan los hombres. Pero, de pronto, se presenta la ocasión y tienen un ‘affaire’ pasajero con otra mujer.

Sonsoles Fuentes

El sexo con otra mujer es una de las fantasías más recurrentes en el imaginario erótico femenino. Se calcula que un 15 por ciento de las mujeres se muestra abierto a probarlo. Pero esa actitud no se concreta en un cambio de orientación sexual. Es únicamente un deseo satisfecho. Que no es poco.
«Hace casi dos años que conocí a mi actual pareja. Yo acababa de salir de una relación destructiva con otro hombre que duró siete años. Pero también he tenido rollitos con algunas chicas porque me intrigaba cómo sería el sexo con ellas. Las que me llaman la atención son muy femeninas, con un estilo similar al mío. No oculto la atracción que siento por algunas mujeres ante mis amistades y ante mi chico. No pasa nada.
Tengo claro que soy heterosexual y sólo he tenido novios.» (Carmen, diseñadora gráfica, 26 años). Muchas heteros convencidas están abiertas a una relación lésbica esporádica. ¿Por qué no? Otras, además de apuntarse si la ocasión se presenta, tienen clarísimo que algún día lo probarán.
Y lo que harán. Incluso detallan cómo acariciarían y lamerían un cuerpo delgado de pechos voluminosos (¡qué obsesión!) Aseguran que si la fantasía aún no se ha hecho realidad es sólo por un motivo: no han encontrado a la mujer real que encienda la llama de su deseo. ¿Tan difícil es? Quizá no se trate más que de una excusa mental, porque a menudo lo que nos excita en la imaginación puede resultar poco o nada excitante en la práctica.
¿Una amiga? ¿Una compañera de trabajo? ¿Una desconocida? Para ser lesbiana por un día es más fácil ser receptiva que llevar la iniciativa. El ¡vamos a ello! es casi una consecuencia; tomar la decisión de insinuarte a alguien sin saber de qué va o su amplitud de miras es terriblemente complicado y, por supuesto, arriesgado.
Tengo curiosidad
Tanto las que ya lo han probado, como las que entran en un bar, se fijan en una chica, y piensan: «Esta noche, sí», coinciden en que la curiosidad es la principal motivación para una aventura lésbica. Luego, hay quien se define como «un poco viciosilla» (Isabel, 35 años); las que piensan que en realidad somos todos bisexuales y lo que importa es la persona (Irene, 28 años); y las que creen que, en esta vida, hay que probar de todo.
Mujeres que se sienten atraídas por lo prohibido y otras que se dejan llevar por el deseo temporal. Claro que, cuando se tiene un compromiso, la cosa se complica. Una aventurilla sexual con otra mujer, por muy esporádica que sea, no dejaría de ser una infidelidad. Y eso no se lleva de fábula con las relaciones estables. «Hace algo más de tres años que estoy con mi novio.
La primera etapa de nuestra relación fue un tanto tormentosa, ya que tuve un par de amantes, y uno de ellos fue una chica, Sandra. Ella me enseñó que el amor no tiene género. De vez en cuando, pienso en intentarlo de nuevo con una mujer, pero temo perder a mi pareja. Me atraen los hombres y mantengo con ellos relaciones sexuales muy satisfactorias, pero fantaseo con mujeres. Las películas porno que veo son de lesbianas. Me dan más morbo.» (Raquel, universitaria, 25 años).
La primera vez
«Hasta ahora, ninguna se ha querido acostar conmigo, por ser mi primera vez.» (Pilar, 28 años). Mucha gente tiene interiorizada la idea de que la primera relación sexual, ya sea con el otro sexo o con el propio, ha de ser especial y mágica, y que, por tanto, ser el primero para alguien supone asumir demasiada responsabilidad. ¿Y si no se cumplen las expectativas?
Las lesbianas no suelen ser proclives al sexo casual, buscan una implicación emocional: «Durante dos años de mi vida en los que no tuve pareja, quise experimentar. Con los hombres lo probé casi todo, pero las mujeres eran tema aparte. Necesitas tres citas, una cena romántica, unos primeros besos e intentarlo otra noche para que haya sexo. Es lento. Las que yo he conocido dicen que necesitan sentir algo más para acostarse contigo.» (Paula, dependienta, 35 años).
¿Más sensibles?
Las lesbianas por un día se atreven a desmentir algunos tópicos. Por ejemplo, eso de que una mujer sabe dar placer a otra mejor que un hombre por el simple hecho de tener un cuerpo femenino, no siempre es cierto. Influyen la experiencia, las ganas y el grado de atracción.
Hay quien se lamenta de que muchas de las que se consideran bisexuales, o que prueban por saber cómo es el sexo con otra mujer, se limitan a dejarse hacer. Carolina, lesbiana declarada, lo dice claro: «¡Son tan torpes como los hombres!» Como indica Alicia Gallotti, autora de "Kamasutra lésbico" (Martínez Roca): «Cuando entre mujeres se establece una relación sin los arquetipos establecidos, aparece una comunicación más sana, y la sexualidad se vive con la máxima plenitud.» ¿Quieres probar? Deja que surja el deseo. O puedes frecuentar bares o clubes donde se reúnen lesbianas o bisexuales, o sitios y chats de internet. Que lo disfrutes.

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