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Qué son los microengaños y por qué pueden arruinar tu relación de pareja

Y tú, mientras tanto, sin apenas darte cuenta...

Paola Lei | Woman.es

La infidelidad, más que el amor, está en el aire. Las posibilidades de jugar a dos bandas se han multiplicado y también ha cambiado el concepto rígido de fidelidad. 

En un estudio realizado en 2015 los investigadores encontraron la primera dificultad en intentar definir qué era una infidelidad. Desde el 'sexting' hasta ver porno hasta tener una aventura en el trabajo… todo podía ser considerado una infidelidad en dependencia de a quien se le preguntara. 

Sin embargo, una nueva palabra ha venido a complicar el panorama: 'microcheating' en inglés, microengaño en castellano. Unas licencias que parece que nos permitimos casi todos en algún momento y que pueden acabar afectando una relación importante. 

El microengaño empieza por un comportamiento inocente, un tonteo sin consecuencias, un rozar la línea de la infidelidad y llevar la situación al extremo…  Es imposible definirlo con más exactitud porque la línea de riesgo es diferente para cada persona y para cada relación. 

Fotograma de 'La edad de la inocencia' en la que los enredos y mentiras están a la orden del día. | ImDb

Estar en Tinder (activamente), hablar con uno sin quedar, tontear con un desconocido o con un compañero de trabajo… todo esto puede ser considerado un microengaño, una 'mentirijilla''. 

Algunas de las transgresiones más frecuentes consisten en tontear consistentemente por mensajes de teléfono o en las redes sociales, hablar con regularidad con un ex o hacerse demasiado amigo de un compañero de trabajo. 

En principio no habría peligro si no se cruzaran las líneas rojas que cada pareja se ha impuesto, si no se rompen los pactos… pero la tentación es grande, emocional y físicamente. “Después de todo los humanos estamos programados para buscar potenciales parejas en casi cualquier circunstancia”, dice Jayson Dibble, otro de los autores del estudio. 

Muchas veces flirtear (dicen los expertos) no tiene más intención que alimentar el ego o conseguir un subidón de dopamina, sin más consecuencias para la pareja. Casi todas las investigaciones confirman que la mayoría de las personas fantasean con alguien más cuando tienen sexo con su pareja. 

“El tonteo puede ser saludable porque te mantiene en movimiento y en el mercado”, opina el experto. 

Pero el microengaño puede ser resbaladizo si le dedicamos mucha energía emocional y tiempo a estas conversaciones en las redes sociales. Si ocupan mucho espacio en nuestra vida y se torna todo mucho más serio, si te dan más satisfacción que tu vida de pareja. Llegados a este punto, el microengaño empieza a ser un problema para tu pareja y para tu relación, siempre de acuerdo a lo que hayáis pactado.