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¿Por qué la gente demasiado guapa resulta estresante?

Al menos, a mí, me lo parece.

Paola Lei | Woman.es

La escena te resultará habitual. Vas a Urgencias y después de un tiempo de espera te toca entrar y ¡oh! el médico que te atiende es abrumadoramente guapo. Tan guapo que te sientes intimidada. Tú, persona dotada con cualidades físicas más bien normalitas, de repente te sientes juzgado por alguien muy favorecido por la lotería genética. 

En teoría, todos están capacitados para admirar y disfrutar la belleza. ¿Cómo explicar entonces esa sensación de intimidación ante un rostro simétrico y unos huesos proporcionados y casi perfectos? 

En mi experiencia en el hospital pensé que hubiera preferido tener algo de tiempo para recomponerme el pelo o la ropa antes de enfrentarme a alguien de belleza tan incuestionable y objetiva. Como si la gente guapa tuviera que avisar antes de entrar para que el resto de la humanidad nos preparáramos para chocar con los seres humanos más guapos que la media. 

Valentina Valdinoci / IMAXTREE

La misma experiencia puede repetirse con un repartidor demasiado guapo, ¿por qué nadie te avisó de esto? La sensación es un estado pasajero de pánico, de invasión de tu privacidad por la belleza, de incomodidad. Un estado raro al que la neurociencia ya ha encontrado una explicación porque, seas o no consciente, la gente guapa puede ser muy muy estresante. 

Todo el problema reside en el cerebro y sus reacciones químicas. Según la antropóloga Helen Fisher cuando uno ve a una persona atractiva un área del cerebro, concretamente el segmento vetral izquierdo, se baña en dopamina. La dopamina es un estimulante del cerebro, por eso algunas personas reaccionan con sorpresa y otras con incomodidad. Este sentimiento que inspira la gente muy guapa, aunque te deje sin palabras o medio mareada, suele ser una experiencia agradable.  

Fisher, que es experta en el estudio de la atracción entre los humanos, aclara que si la dopamina baña el lado izquierdo del cerebro se tendrán reacciones agradables pero si este estímulo se produce en la parte derecha te enamorarás rápidamente de esa persona. “Ambas áreas son neurobiológicamente diferentes, por eso cuando uno se encuentra a un bellezón random en su camino puede admirarla pero no necesariamente sentir el deseo de tener un romance o incluso sexo con esa persona. La sensación sería muy parecida a ver un cuadro en el museo”. 

El área izquierda del  cerebro puede apreciar lo que ve pero no necesariamente te impulsaría a interactuar con esa persona, es por eso que la sensación que te invade ante una belleza desconocida es más cercana a la timidez. 

Valentina Valdinoci / IMAXTREE

Es posible que ante tu médico guapo no sientas miedo al rechazo, incluso es posible que no sea tu tipo. En su lugar, lo que te invade es una sensación de pánico de que ese ser privilegiado te esté juzgando desde su superioridad estética. 

Y luego entra a jugar en la escena el cortisol, la hormona del estrés que te hace sentir culpable por cosas diversas, desde ganar peso hasta no entregar un trabajo a tiempo. Según Helen Fisher, el cortisol es responsable de la sensación de incomodidad que te puede producir esa persona tan guapa. “El cortisol dispara la respuesta primaria de luchar o de huir. Si estás en desventaja ante una persona muy guapa, por ejemplo en las urgencias de un hospital ante un médico, el cortisol será el responsable de esa vergüenza y de ese sentimiento de estar en una situación inadecuada. No ayuda que en la cultura occidental la belleza física sea un indicador de superioridad y se valore más que la formación, la personalidad o las cualidades morales. La belleza física solo puede competir con el dinero, por eso es comprensible que en muchas ocasiones vayan de la mano. 

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