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Así se diseña una cita a ciegas científicamente perfecta

Un concierto con mucho ruido es mejor que la mesa de un bar en silencio. 

Paola Lei | Woman.es

El científico social Dan Ariely, profesor de la Duke University lleva años estudiando cómo los humanos preparan sus citas para intentar impresionar a esa persona especial.

Después de numerosos experimentos Ariely está en condiciones de compartir algunas recomendaciones para diseñar una cita perfecta, que tenga algo más de recorrido que una noche de sexo.

Cuando uno conoce a alguien que le gusta, suele tener poca información sobre esa persona. Nuestra reacción más natural es llenar esos vacíos de información con cualidades que imaginamos y que nos gustaría que formaran parte de su personalidad. Cuando conocemos un poco más a esa persona solemos disgustarnos porque no se parece en nada a ese cuadro idílico que nos habíamos inventado. “Nuestra imaginación es mejor que la realidad. La gente lee los perfiles en Internet y va llenando los huecos con las cosas que le gustarían Por ejemplo: “¡Seguro que le gusta Led Zeppellin” “Esquiará muy bien” “No tiene pinta de fumar”. Luego, cuando quedan para un café llegan los disgustos”.

Para el experto esas charlas de café son inútiles porque no se pregunta nada que sirva para conocer algo esencial de esa persona, sino que vamos de una pregunta tonta a otra. Por ejemplo: ¿Cuántos hermanos tienes? ¿A qué colegio fuiste?

“No nos sentimos cómodos compartiendo información importante de nosotros mismos, pero no hay otra manera de saber si la otra persona puede encajar en tu vida, y viceversa.”.

La recomendación de Ariely no es ir a tomar un café sino optar por hacer alguna actividad física juntos, andar, coger la bici, patinar, también sirve prestarle un libro que sea importante para ti (sin decírselo) y comprobar si lo lee y si lo ha entendido. Al final piensa que estás intentando tener una idea general de esa persona que es una completa desconocida para ti, aunque hayas decidido que ya te gusta.

La idea de este experto es que interactuando con el mundo la cita se torna más natural y es más fácil que surjan las preguntas y respuestas adecuadas.

Por ejemplo si vais a un concierto y hay mucho ruido estaréis obligados a prestaros más atención uno al otro y todo lo que se diga adquirirá un mayor significado que lo que se cuente en la mesa tranquila de un bar.