10 tipos de hombre que encontrarás ligando por internet (aunque hay más)

Franchejo Blázquez | Woman.es

 

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Cuando llega el calor, los chicos se enamoran y tú te quedas tirada en la gran ciudad. Tu nuevo trabajo te impide moverte de allí y todos tus seres queridos (y no tan queridos) han huido a destinos vacacionales, tal como has podido comprobar en Instagram, Facebook, Twitter, Linkedin, Fotolog y posiblemente postales que te han enviado a tu casa para restregarte lo bonito que es el castillo de Peñíscola.

En tus momentos de enajenación mental provocados por la soledad, ya has tirado de agenda y has quedado con tu primo Juanito, que vino a estudiar Ingeniería Técnica de Informática de Sistemas; y con Manoli Sánchez, tu compañera del colegio que se casó con el chungo de la clase y ya le ha hecho tres bombos. A pesar de todo, sigues teniendo miles de horas muertas que ni 4 horas de Sálvame y todas las reposiciones de 'Aquí no hay quién viva' consiguen mitigar.

Entonces te acuerdas de esa aplicación de ligoteo de la que te habló Conchita en tu última noche de chicas, cuando quisisteis imitar a las protagonistas de 'Sexo en Nueva York' y acabasteis borrachas de Cosmopolitan cantando 'La gata bajo la lluvia' en un karaoke. ¿Podría ser este tu verano del amor? ¿Será el comienzo de una relación que te vaya a calentar los pies el próximo invierno? ¿O quizás simplemente unas canitas al aire aprovechando esta desesperante soledad estival?

Te dices a ti misma "mira Toñi, conocer a otras personas a través de Internet o apps está a la orden del día". Y te bajas la app a tu smartphone más nerviosa que el día que perdiste tu virginidad en aquel maizal de Valencia de Don Juan, provincia de León. Pones tu edad (bueno, un par de añitos menos), tu altura (bueno, un par de centímetros más) y tu peso (bueno, unos par de kilitos menos). Y cuando tienes tu perfil lleno de datos no del todo verídicos, te lanzas a la aventura, como un boquerón en mitad del océano. ¿Quieres saber con qué tipo de hombres te encontrarás en esta nueva etapa de ligoteo cibernética, Toñi?

1. El runner.

Para él no existe el pasado. No recuerda nada anterior a su iniciación en el mundo del running. Se conoce perfectamente el calendario de maratones, medias maratones, triatlones y carreras populares de toda la Península Ibérica. En la primera cita se toma un Aquarius y te habla de sus últimos récords destacables. Es importante para el runner saber si eres supinadora o pronadora, eso determinará el futuro de vuestra relación. Le reconocerás por la marca de las gafas de sol en su cara. Sus amigos de running son su círculo de máxima confianza, con ellos comparte las luces y las sombras de ser un deportista de élite. Es tu chico ideal si te gusta ir a jalear a gente detrás de vallas de seguridad cargada con plátanos, bebidas isotónicas y tuppers con macarrones. Posiblemente la segunda cita sea en un Decathlon.

2. El indie.

Se hizo un perfil en la app a pesar de que "todo esto le da igual, no va con él", pero casualmente siempre que entras está conectado. Sus patillas y su pelazo pueden suponer una pelea segura si tenéis que compartir baño y mascarilla. Posiblemente te costará diferenciar sus pitillos ajustados de unas mallas de atletismo. Conoce todos los grupos de moda y todos los que estarán de moda durante las próximas 4 décadas. Ya no va al FIB porque "ya no es lo que era, ahora está lleno de niñatos" y recuerda con mucho cariño cuando dejó Madrid por Londres porque necesitaba desconectar y pensar sobre su futuro. Posiblemente después de dos cañas y una charla llena de arrogancia hipster le bloquees en Whatsapp y te pongas el último disco de Bisbal en bucle durante una semana.

3. El místico.

Paulo Coelho es su religión. Lleva desde pequeño compartiendo todos los Powerpoint de gatitos y amaneceres que le llegan a su Hotmail. Seguramente también las cadenas de 10 años de mala suerte, porque nadie quiere una década de desgracias. Viene vestido a la cita como si fuese Carlos Jesús, así que cuidado si eres alérgica al lino. No tiene trabajo fijo porque a él nadie le manda, pero le dedica muchas horas al huerto ecológico que ha puesto en su piso de 30 metros cuadrados en mitad de Cuatro Caminos. De hecho te ha traído un paquete de fresones. Temporalmente colabora como captador de ONG en una transitada zona comercial. ¡Cuidado Toñi! ¿No es este el loco del que siempre huyes en Preciados haciendo cómo que hablas por teléfono con tu madre? Haz como que vas al baño y sal corriendo por la cocina. ¡No mires atrás!

 

 

El de corazón tierno, el ligón, el corazón roto, el místico o el freak. Encontrar pareja en internet es casi como seleccionar a un miembro de tu boyband favorita...

 

4. El casado.

Todo va bien en esta cita hasta que jijijaja te dice que está casado jijijaja. ¿No te daba que pensar que todo fuese tan perfecto? Enseguida te cuenta que va a romper con su mujer muy pronto, que desde que tuvieron a Manolito, su tercer hijo, su relación está hecha añicos. Desde hace 15 años es comercial en una multinacional de recambios de coches. Allí conoció a su pandilla del mus y de juernes locos. La segunda quincena de Agosto se va con toda la familia -suegros incluidos- a Matalascañas, pero a la vuelta te promete que romperá con Encarni y podréis empezar una relación idílica.

5. El enamoradizo.

Tiene un historial amoroso más amplio que Taylor Swift, aunque la duración media de sus relaciones es 1 mes y 17 días. Es un yonqui del amor, una montaña rusa de las emociones. En la primera cita te lleva rosas, bombones, a su madre recién llegada de Burgos y la sangre de 3 unicornios. Ha cambiado 7 veces el lugar de encuentro porque buscaba el restaurante perfecto. A mitad de la cita te dice que eres la chica perfecta, que le encantas y que quiere pasar el resto de su vida contigo, Tu aprovechas un descuido para ir a ponerle una orden de alejamiento y entrar en un programa de testigos protegidos.

 

 

¿Quién será tu Justin, Toñi?

 

6. El fucker.

¡ALERTA, TRONISTA! Suele tener una cita cada día porque puede y punto. Las compagina con el gimnasio, la depilación láser y las playlists de reggeaton. Su coche y su ropa son las pertenencias más importantes. Su referente estilístico posiblemente sea Rafa Mora, abusando de las camisetas ajustadas, las zapatillas de deporte y los colores vivos. Tiene un tatuador de confianza -que comparte con todos los futbolistas famosos- que le hizo un diseño especial con las iniciales de su madre, el año de nacimiento de su hermana, la huella de su perro y un diablillo. A la media hora te darás cuenta que tus intereses y los suyos están a diez mil kilómetros. A pesar de todo, te lías la manta a la cabeza y te acuestas con él esa noche porque pocas veces vas a poder tocar unos abdominales de ese calibre. Bastará con echarle mañana a primera hora y borrar su teléfono de la agenda.

7. El corazón roto.

Viene con una mochila emocional digna de haber hecho una expedición de 3 meses al Himalaya. Dedica 5 ó 6 horas al día a repasar las redes sociales de su exnovia, a la que denominará cariñosamente "esa guarra cuyo nombre no quiero mencionar". Cada conversación, da igual que sea de cine, de Gran Hermano o de la deuda griega, acaba desembocando en todas las cosas que le hizo esa mala mujer. Te enseña muchas fotos de todos los momentos que pasaron juntos hasta que se echa a llorar y dedicas el final de la cita a consolarle. Esta cita pasa al top de citas desastrosas y acabas en tu casa comiéndote un helado de 1 kilo mientras ves las reposiciones de "Sin tetas no hay paraíso" y acaricias a tus ocho gatos.

8. El workaholic.

Lleváis cuadrado agendas tres semanas para poder tener esta cita. Ha conseguido una hora libre entre una conference con Asia y una sesión con su entrenador personal. No le ha dado tiempo a cambiarse y aparece en el sitio vestido con un traje que le sienta como un guante. Sus hobbies son el trabajo, el trabajo y el trabajo, al que le dedica unas 16 horas al día. Pocas parejas aguantan este ritmo, así que ya se ha acostumbrado a la soledad mientras llora en silencio por las noches abrazado su almohada. Tras siete interrupciones de su teléfono móvil, se disculpa diciendo que ha habido una crisis con un cliente nipón y te deja sola en mitad de los postres, dejando la cuenta pagada. Aprovechas para pedir champán del caro y cogerte la buena a la par que cara cogorza del siglo.

9. El freak.

Lo de "los hombres son de Martes y las mujeres de Venus" se queda corto con este chico. Parece que habláis en dos idiomas diferentes. Posiblemente tengáis un total de cero temas en común, aunque es verdad que detrás de esas gafas de pasta y esa camisa tres tallas más grande, parece que hay un chico sexy. Deberías haberte empollado todos los programas de Punset antes de venir a esta cita. Cuando llegáis a los postres, ambos os sinceráis y reconocéis que no tenéis nada en común, así que decidís quedar como amigos y que mañana se pase por tu casa a sintonizarte la tele y arreglarte el ordenador de mesa. ¿Quién sabe si esa camisa tan fea acabará sobre el suelo de tu habitación?

10. El sincero.

Cuando le enviaste tus fotos, te dijo que le gustaban más altas, con menos pecho y rubias, pero que podía hacer una excepción contigo. Lo sorprendente será cuando aparezca en el restaurante y te des cuenta que mide lo mismo que Torrebruno, le huele el aliento a charca y se le ve el cartón, pero haces de tripas corazón y continúas la cita por educación. Tras dejarte mal unas cuantas veces, decides terminar la cita tirando sobre él tu copa de vino, y al salir de restaurante, mientras vas llorando en un taxi (y no importa la dirección), borras todas las apps de tu móvil y buscas el próximo vuelo al Caribe. ¡Y a llenar tus redes de fotos de pies en la playa!

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