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La revolución de las gordibuenas

De pronto, estar gorda está de moda. Y todo gracias a 'Gordi fucking buenas' el libro que ha venido a explicar que tener sobrepeso y quererse no está reñido.

Araceli Ocaña | Woman.es

Llevan años diciéndolo: ser gorda no tiene que limitar tu vida. Y, sí, lo dicen sin tapujos con un lenguaje directo y que cualquiera utilizaría: porque para ellas llamar gorda a una mujer no es un insulto sino señalar lo evidente (otra cosa es la intención con la que se haga).

Elena Devesa y Rebeca Gómez, autoras del libro de moda, 'Gordi fucking buena', y creadoras de la web WeLoverSize se han convertido en las chicas del momento precisamente por eso: por poner por escrito los sentimientos de muchas mujeres ("y hombres", aclaran) y animar a otros a quererse más. Algunos de sus detractores creen que animan a no tener un estilo de vida saludable y otros las tachan de hipócritas: sin ir más lejos, vienen de una sesión en la que un fotógrafo poco profesional las instaba a posar con poca ropa. "Si tan orgullosas estáis de vosotras, ¿por qué os importa?" Porque no, no va de eso.

¿Quién es una gordibuena?

Rebeca: Es una tía con muchísima personalidad, con muchísimo estilo, que le da igual el número que marcan la báscula o los vaqueros. Se pone el mundo por montera y va tirando como puede y como quiere, y tiene una confianza en sí misma y un carácter que le hace triunfar en la vida.

Elena: O sea, ¡nosotras!

¿Cómo pasas de gorda a gordibuena?

Elena: Esta pregunta es clave y nadie me la ha hecho todavía… El clic es creértelo.

Sabes que al principio la gordibuena era modelo de tallas grandes, proporcionada, guapa de cara, con grasa en tetas y culo, pero para nosotras hemos intentado darle la vuelta y decir: gordibuena es quien se lo considera. Yo me considero gordibuena y, ¡a ver quién me dice lo contrario! Entonces el paso (parece fácil pero no lo es, obviamente) es llegar a un punto en el que aceptas cómo eres, sabes que tienes cosillas que tienes que mejorar, pero que no te impiden ser feliz. No limitan tu vida. Con el sobrepeso muchas veces te limitas: a ponerte cierta ropa, a relacionarte con cierta gente, sentire inferior a otras personas…

¿Por qué yo, hombre, mujer, gordo, delgado, tengo que leer vuestro libro?

Elena: Ay sí, ponlo: porque es lo más.

Rebeca: Porque te vas a reír muchísimo, porque lo vas a acabar y vas a tener una fuerza increíble, diciendo: “Aquí estoy yo, con mis kilos, mi nariz grande, mis complejos…” Y saber que lo importante es disfrutar de la vida.

Elena: Es que nos han dicho que somos muy pesadas con lo de que este libro te cambia la vida, ¡pero es verdad! Y la gente dice lo mismo, no solo nosotras… Descubres que tienes derecho a disfrutar más lo que tienes, a pesar de esos kilos (porque ojo, tenemos cientos de testimonios de gente que dice: “La delgadez no me dio la felicidad” ya que si tú no te quieres, no lo vas a hacer con una talla 52 ni una 38).

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Si decir que una modelo es de talla grande a algunos sectores les resulta ofensivo, entonces, ¿qué decimos?

Las dos: ¡Gorda! ¡Es nuestra favorita!

Elena: No, en serio, talla grande está bien…

Rebeca: A veces nos preguntan si nos parece mal que se haga diferenciación de modelos, pero mientras haya dos pasarelas, tenemos que separarlas de alguna manera…

Elena: El único problema es cuando llaman modelo de talla grande y lleva una 40 ó 42.

Rebeca: Exacto. La talla grande es a partir de la 48.

Elena: Según el Ministerio de Salud, talla grande es a partir de la 48, otra cosa es que en la práctica no sea así. Por cierto, que eso no se cumple en ninguna tienda: las tallas normales deberían cubrir hasta la 48, y la única que está cumpliendo eso es Primark.

Rebeca: Las que están en medio, que tienen un problema porque no hay talla ni en unas ni en otras se llaman 'inbetweenies'.

¿Qué tiendas aprueban y cuáles no?

Elena: Hasta pronto, Amancio…

Rebeca: Es muy triste. Mira, el otro día teníamos una sesión de fotos y yo no tenía aquí cazadora de cuero y necesitaba una. Me la tuvo que mandar mi madre desde casa porque en ninguna tienda encontré de mi talla, ¡y eso que están de moda! Eso sí, encontré en el rincón ‘Plus Size’, pero el diseño es…

Elena: De yaya. Con diseño clásico, las sisas mal, rectas, sin detalles…

Rebeca: Es el dilema de siempre. Entonces, tiendas que sí: todas las inglesas. Asos, New Look, Dorothy Perkins, Evans…

Elena: Si tienes presupuesto y puedes pedir a Estados Unidos (por las tasas de aduana, que elevan el precio): Torrid, por ejemplo. Están saliendo muchas porque ahora allí hasta las cadenas de supermercado cubren esta área.

Rebeca: Eso sí, si tienes más presupuesto y quieres invertir, por ejemplo, en un abrigo de calidad, o un vestido precioso, mi favorita es Marina Rinaldi.

¿Hay famosas gordibuenas?

Elena: En España nosotras tenemos como aliadas a Tania Llasera y a Carlota Corredera, que son las únicas que nos apoyan. Nuestros referentes suelen ser de fuera y son modelos de talla grande.

Rebeca: De actrices están Rebel Wilson y Melissa McCarthy.

Elena: Bueno, y Adele, aunque ha adelgazado. La viste el diablo, pero nos gusta mucho. Pero sobre todo seguimos blogueras de fuera.

Vosotras trasladáis la filosofía de las gordibuenas a muchos otros ámbitos. ¿Cómo lo haría cualquiera de nosotros?

Rebeca: Volvemos a la autoestima.

Elena: El otro día hicimos un decálogo de la filosofía a seguir para sentirte mejor y acostarte feliz. Es una suma de cosas: sobre todo, intentar las tomar decisiones para tu vida y para tu cuerpo. También pensar en tu futuro y si tu trabajo o tu pareja te llenan. En definitiva, tomar pequeñas decisiones y no conformarte. Siempre hay cosas que mejorar, incluso el peso, pero mientras lo consigo o no, no me fustigo.

Esto explica entonces por qué os enfadáis cuando algunas personas os dicen: presumís de felicidad pero luego seguís a dieta.

Elena: Sí, y sobre todo que cuando quiero adelgazar es por los motivos correctos. Especialmente queremos transmitir esto a la gente más joven: no adelgazas para gustar a un chico o entrar en unos pantalones, lo haces porque los kilos te pesan de verdad y tomas conciencia de que tienes que adelgazar por ti, no por nadie más. No somos hipócritas, todo lo demás suma, pero sobre todo ese debería ser el motivo principal. Si a un chico no le gustas ahora, posiblemente tampoco le gustes cuando estás delgada, está claro que no te conviene.

¿Qué es lo que una gordibuena no puede soportar oír una vez más?

Rebeca: ¡Uh! ¡A ver cuál elijo! Sobre todo el “te lo digo por salud…”

Elena: Es que la gente se cree que te lo dice con cariño y te hace un favor. Como cuando te dicen: “No te quejes, que al menos eres guapa de cara”, dan ganas de contestar, pero también te das cuenta que igual tú también tienes interiorizados otros comentarios que son ofensivos, así que te vuelves un poco más tolerante. Lo que pasa es que otro tipo de cosas se dicen más en la intimidad pero a los gordos parece que cualquiera puede decirnos algo. Como es por salud y es visible… Pero no, no hay derecho.