Un 52% de los trabajadores siguen contestando sus emails de trabajo fuera de la jornada laboral. | GTRES

Responder emails de trabajo un domingo es malo para la salud

Paola Lei | Woman.es

El email llegó para ahorrarnos tiempo en el trabajo y para agilizar la comunicación. Y eso y no otra cosa ha hecho desde que apareció para cambiar nuestras vidas. Sin embargo, ahora parece que todos debemos estar localizables a cualquier hora del día. Se sabe que un 52% de los trabajadores siguen contestando sus emails de trabajo fuera de la jornada laboral. De hecho pasar un día intentado ignorar el correo electrónico puede ser más estresante que revisar y responder en medio de una cena o de un viaje familiar.

¿Por qué uno siente esa necesidad de responder de inmediato? Realmente nadie te obliga a hacerlo. Según el estudio de la doctora Larissa Barber, publicado por la revista Journal of Occupational Health Psychology, las propias dinámicas sociales que se crean en los lugares de trabajo propician este comportamiento. “Aprendemos a  responder el email a través de nuestros compañeros, imitamos su conducta, es un fruto de los comportamientos que se han generado a partir del uso del email como herramienta de trabajo”.

Sin embargo, esta conexión continua supone un costo para nuestra salud, según la autora del estudio. La doctora Barber de la Universidad de Illinois llama “telepresión” a la sensación estar ahogado por los mensajes sin contestar del email. “es la sensación de urgencia por responder inmediatamente algo relacionado con el trabajo, no importa que estés haciendo o dónde estés. Es como sobre exponerse uno mismo a los factores estresantes del trabajo”, explica.

Esa conexión sin fin con el trabajo tiene efectos palpables sobre la salud, entre ellos el empeoramiento de la calidad del sueño, y altos niveles altos de angustia, así como la sensación de estar quemado en el trabajo. “Cuando las personas no tienen tiempo de recuperación entran en un estado de cansancio extremo, y entonces van a trabajar al día siguiente y al otro, siempre extenuados pero sin estar realmente comprometidos”, dice la doctora Barber.

La recomendación de esta experta es poner límites y fronteras al email para que no invada la vida privada de las personas. Para ella no tiene sentido ese intercambio continuo de mensajes que se encadenan y que nadie se atreve a parar por miedo a parecer mal educado. Ella propone que se intente ser concreto y para parar la cadena se ponga al final del correo. “Este email no necesita respuesta”.