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¿Qué es en realidad el Mindfulness?

Todos hemos oído hablar de él, suena moderno y asentimos al escucharlo pero, ¿qué es en realidad y cómo se practica? Te contamos cómo practicarlo y por qué te ayuda a estar mejor.

Paka Díaz | Woman.es

Todos hemos oído hablar de él, pero poco podemos explicar exactamente en qué consiste. Que si mindfulness por aquí que si mindfulness por allá…. Todos asentimos al escucharlo porque lo cierto es que, quién sabe si por qué es una palabra inglesa, suena a moderno pero, ¿qué es en realidad y cómo se practica el mindfulness? Empecemos por el principio, su traducción. Literalmente es atención plena, pero si nos ponemos a adornarlo, o a explicarlo, se trata de ser consciente de lo que haces, de tu vida, de todo lo que te rodea y esto que parece una perogrullada súper fácil, no lo es. Te lo garantizo. Inténtalo y me dices luego. ¡Pero si hasta publican mil libros cada año para ayudar! Y el último, es para torpes. Precisamente por eso, me lo acabo de leer a ver si me sirve de algo. Y sí, 'Mindfulness para Dummies’ de Shamash Alidina (Planeta de Libro) puede ayudar, incluso a una descreída como yo, a acercarse a estas técnicas basadas en la cultura oriental, la mejor cuando se trata de mirar hacia dentro.

En su libro, Alidina, un profesor y maestro de mindfulness con más de catorce años de experiencia y que organiza talleres creativos para empresas y conferencias por todo el mundo, descubre los beneficios de la atención plena, en qué consiste, cómo puede ayudarnos a curar nuestro cuerpo y espíritu. Además, te cuenta de manera sencilla cuáles son las herramientas para que lo practiques tu solo en casa. O en cualquier sitio porque el mindfulness te debería de hacer estar consciente en cada momento de tu vida. Si lo consigues, verás cómo se incrementan sus beneficios, entre ellos, combatir la ansiedad, la depresión y la adicción, calmar los nervios, reducir el estrés y el dolor y liberar la mente de aquello que nos distrae. Pero hay más, en este manual de la atención plena hay consejos para afrontar los contratiempos y reaccionar ante emociones desagradables y puedes aprender a utilizarla para tratar el dolor físico, potenciar la creatividad e incluso enseñar la meditación consciente a los niños. El doctor Jon Kabat-Zinn, quien introdujo por primera vez la atención plena en el ámbito terapéutico, dice: “El mindfulness se tiene que practicar prestando atención de una manera específica, en el momen- to presente, y con el corazón abierto, evitando en lo posible ser reactivo o juzgar”.

1.¿En qué pienso mientras me relajo?

El doctor Jon Kabat-Zinn, que fue quien introdujo por primera vez la atención plena en el ámbito terapéutico, decía: “El mindfulness se tiene que practicar prestando atención de una manera específica, en el momento presente y con el corazón abierto, evitando en lo posible ser reactivo o juzgar”. O sea, hay que vivir el momento pero sin estar pensando todo el rato dentro de tu cabecita, menudo rollo, esto debería de ser así o asá o uy, ¿qué era lo que tenía que ir a comprar?… Vivir el momento sin pensar en nada más que en eso. Atrévete a sentir.

2. ¿Te cuesta meditar y/o concentrarte?

Comienza con un ejercicio muy simple. Siéntate en una postura cómoda y presta atención a tu cuerpo. Normalmente si eres del tipo ‘esto no es para mi’, notarás cierta tensión. Así que Alidina explica que, si estás tenso, prestar atención plena significa ser consciente de esa tensión. ¿Qué parte del cuerpo se tensa? ¿De qué forma, color y textura es esa tensión? ¿Cómo reaccionas a la tensión, qué piensas? “Respira hacia esa parte de tu cuerpo, llevándole bondad y aceptación por lo que estás sintiendo, sin intentar cambiar la tensión ni librarte de ella. Y ya está. Te lo aseguro: esto suele traer consigo la relajación”, dice el maestro. Mientras le mandas ese positivismo, también estás llenándote de oxígeno. Aprende a respirar. Siente el aire, llénate de oxígeno con lo cual estarás llenándote de vida. Lo cierto es que tiene razón, relaja.

3. Cómo acabar con el dolor.

Alidina cuenta que se ha comprobado que el mindfulness mitiga el dolor de quienes lo practican durante al menos ocho semanas. Para acabar con las molestias, en lugar de apretar los músculos e intentar distraernos, que es lo que solemos hacer, recomienda centrarte en la zona donde sientes dolor físico y conseguir, a través de tu atención plena, comprender la diferencia entre dolor físico y psicológico. “El dolor físico es la sensación pura y dura de dolor en el cuerpo, mientras que el dolor psicológico es el estrés, la ansiedad y la frustración que ese dolor genera”, explica. “A través del mindfulness, dejas que el dolor psicológico se vaya y que solo quede el dolor físico”. El profesor advierte, es una técnica que requiere mucha práctica pero los resultados son asombrosos.

4. Sirve para retrasar el envejecimiento.

Alidina no se corta al afirmar que con el mindfulness puedes decir adiós al botox, a las cremas antiedad y a la cirugía plástica. La razón es que cuanto menos estrés padezcas, más lentamente se desgastan tus telómeros, las cápsulas que protegen a las cadenas del ADN. La meditación consciente puede incluso conseguir que se alarguen, afirma. Practicarla es más barato y al parecer efectivo que los mejores tratamientos de belleza.

5. Aprende a escucharte y a observar.

Alidina propone un sencillo ejercicio para ello. Encuentra una postura cómoda en una silla, sillón o tumbado en una esterilla. Comienza a notar los colores que te entran por los ojos, los tonos, sombras y matices. Luego, suavemente, cierra los ojos y hazte consciente del tacto. Las sensaciones del cuerpo. Nota cómo tu cuerpo respira de forma natural y automática. Siente zonas en tensión y en relajación. Después, siente los olores. Y cualquier sabor que tengas en la boca. Luego, párate a observar los sonidos. Los cercanos y lejanos. Escucha el sonido, no tus pensamientos sobre el sonido. No hagas ningún esfuerzo: son los sonidos los que vienen a ti. Finalmente, deja paso a tu yo observador, la consciencia que ilumina todos tus sentidos. Quédate en ese segundo plano de consciencia, sea lo que sea lo que esto significa para ti. Siente que eres. Ese sentimiento de “yo soy” que todos tenemos. No hagas ningún esfuerzo por hacer nada; solo sé... y cuando estés listo, finaliza este ejercicio y estira el cuerpo si quieres. Cuando acabes, piensa qué efecto has notado en tu cuerpo. Para ser más consciente, basta con practicar este ejercicio unas cuantas veces al día. “El ejercicio es sencillo pero muy eficaz y transformador si se practica con regularidad”, explica el profesor.

6. Cultiva actitudes sanas.

“Cuando optas por ser consciente de lo que te pasa en cada momento, por dentro y por fuera, empiezas a olvidarte de los pensamientos que te coartaban y a vivir la vida con mayor fluidez”m explica el maestro, que además recuerda que las las actitudes pueden convertirse en hábitos, tanto buenos como malos. Por eso, mejor dedícate a desarrollas la aceptación, la paciencia, la curiosidad, la bondad y, sobre todo, renuncia a tener el control de todo permanentemente. Eso te supondrá una relajación instantánea que te hará disfrutar más de tu vida.

7. Se puede aplicar para todo y en todo momento.

El mindfulness es un modo de vida y lo puedes usar incluso al comer. El mindful eating consiste en ser consciente cuando ingieres alimentos de su sabor, de lo que estás comiendo, de cómo te sienta… Al escuchar a tu cuerpo y estar atentos a sus señales podremos descubrir si hay síntomas de ansiedad, estrés, soledad, frustración o dolor, o si por el contrario estamos equilibrados y sanos. Para practicarlo se recomienda beber un vaso de agua antes de cada comida, comer menos para vivir más, o sea: no te llenes, intenta comer en cuencos o platos pequeños y una los llenes, como siempre sentando y en calma y mastica cada bocado al menos 20 veces. Con esto evitarás flatulencias, digestiones pesadas o hinchazón. Y, además, adelgaza, garantiza el profesor.

'Mindfulness para dummies' | D.R.

 

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