Prevenir es la clave contra el cáncer de mama. | Marta Soul

Cáncer, prevenir en la clave

Una de las oncólogas más reputadas de España incide en la importancia de la alimentación y el deporte para evitar el cáncer de mama. 

Ester Aguado|Woman.es

Está entusiasmada con su último proyecto: además de dirigir la Unidad de Mama del Centro de Investigación Oncológica Clara Campal de Madrid –todo un referente internacional–, pasar consulta, realizar estudios, dar charlas y clases a alumnos de sexto de Medicina, la doctora Laura García Estévez se ha embarcado en un documental: “Women’s Stories”. Dice que no trabaja más que el resto de sus colegas y que, coger la maleta y descubrir cómo incide el cáncer de mama en otras culturas le llena el alma. ¿Su batalla? Invertir más dinero en la prevención, para que nuestras hijas se salven.

La doctora Laura García Estévez. | Marta Soul

¿Nunca se ha arrepentido de haberse especializado en oncología?

Desde los catorce años tuve claro que quería ser médico y, ya en segundo de Medicina, supe cuál sería mi especialidad. Siempre lo he tenido muy claro. Pero es una materia muy absorbente si te das en cuerpo y alma... Necesitas tener fuera una vida personal muy satisfactoria o una gran capacidad de escape para sobrevivir, porque ves muchos dramas. Hay mujeres que se van y eso es algo muy duro.

¿Y es fácil levantar esa barrera entre trabajo y casa?

Yo lo he hecho toda la vida y, a pesar de que ahora estoy divorciada, siempre he tenido mucho apoyo familiar... pero, sobre todo, mi vía de escape ha sido el deporte. Cada vez que salgo a correr, doy gracias a Dios. Tengo mujeres con fecha de caducidad que no van a poder disfrutar de eso.

Sin embargo, el cáncer de mama se cura en un porcentaje alto... 

Sí, pero hay un 20% de mujeres que muere y de eso nadie quiere hablar. No vende lo suficiente. Hay un porcentaje que recae y, entonces, ya es difícil la curación.

Es un número a tener en cuenta...

Sí, ellas tienen derecho a los mejores tratamientos, a un buen soporte emocional –como los talleres de psicología de Carmen Barba– y de ellas no se habla porque no es políticamente correcto.

¿Cómo se podría reducir ese porcentaje?

Ese es mi caballo de batalla: empleémonos a fondo en la educación social. Las nuevas generaciones deberían cambiar de hábitos: primero, llevar una alimentación sana, que aprendan a cocinar la dieta mediterránea y huyan de la comida rápida. De la misma manera que se han prohibido los anuncios de tabaco y de alcohol, llegarán a prohibir los de comida basura, porque es igual de nociva; segundo, practicar ejercicio físico –ahora solo lo hace un 23 % de la población–. Lo primero que digo a mis pacientes es que se compren unas zapatillas. La alimentación y el estilo de vida nos ayudarán a reducir el cáncer de mama.

Usted que sigue los últimos avances en investigación, cuéntenos: ¿Hay esperanza?

¡Por supuesto! Ahora conocemos ya cinco tipos de cáncer de mama y su correspondiente tratamiento; además, ofrecemos ensayos clínicos donde evaluamos fármacos en investigación y han surgido plataformas como el Oncotype DX, que nos permiten evitar las quimios no necesarias. Ha sido un paso fundamental.

Lleva 23 años ejerciendo, ¿qué ha sido lo mejor?

Haber sido madre; primero soy eso y, después, oncóloga. ¿Desde el punto de vista profesional? Crear una unidad de mama como yo siempre había soñado. Nunca pude hacerlo en la sanidad pública en la que trabajaba, así que me vine al Centro de Investigación Oncológica Clara Campal. 

Usted es un referente también como mujer directiva, ¿por qué habiendo tan buenas doctoras, pocas llegan arriba?

Tenemos menos oportunidades pero, sobre todo, es difícil conciliar la vida familiar con la laboral. Ellos, en cambio, lo tienen clarísimo. Es un tema educacional: desde pequeñas nos educan para cuidar a los demás antes que a nosotras mismas. Yo quiero seguir escalando. Hasta donde me deje el personal masculino.

¿Con qué objetivo?

El de la prevención. Ahora estamos con un proyecto que se llama “Women’s Stories”, la grabación de una serie documental de cinco capítulos en los que se plasma cómo se trata el cáncer de mama en cinco países de los cinco continentes. Es un proyecto importantísimo para mí y nuestra idea es escalarlo hasta la OMS.

Acaban de volver de China de grabar el primero, ¿verdad? 

Sí y hemos comprobado que tienen un problema social y de sanidad grandísimo. No sé cómo van a hacer frente en los próximos años a la escalada tan brutal que tienen de casos de cáncer. Y eso que tienen unos médicos extraordinarios...

¿Y por qué aumentan allí los casos de cáncer?

Porque las mujeres están dejando la dieta asiática, a base de verdura, pescado y soja y están adoptando hábitos occidentales, están dejando de hacer ejercicio físico y, además, toda su materia prima está contaminada. También están muy estresadas, no saben cómo manejar la responsabilidad familiar junto con la laboral... Y lo mismo está ocurriendo en África.

Su siguiente documental se grabará en Kenia...

Sí, allí el cáncer puede llegar a matar más que las enfermedades infecciosas. Es un problema de educación: allí el ser delgado es sinónimo de pobre y el coger el coche para ir a trabajar es sinónimo de riqueza... Pero también queremos trasladarnos a las aldeas masai, una etnia que no desarrolla apenas la enfermedad. 

¿El continente más afectado es Norteamérica?

Sí, claro, por la cantidad de población y por el estilo de vida. Una de cada 8 americanas tendrá cáncer de mama – aquí es una de cada 12–. Y fíjate que allí el movimiento del lazo rosa (19 octubre) es enorme, pero demasiado puntual...

¿Y qué ha sido lo peor de todos estos años, lo que no se supera? 

Las mujeres que se te han ido y la forma tan cruel de morir que tiene esta enfermedad –con solo 40 años, perdiendo la visión de un ojo, la audición, la fuerza en las piernas...– Y las quejas, cuando alguna paciente te culpa de la recaída, de que no se ha cogido a tiempo... Para mí eso es durísimo y cada vez lloro más cuando tengo que dar una mala noticia. Para ellas, lo peor es tener una espada de Damocles, una fecha de caducidad... Es complicado vivir con ello.