¿Por qué no puedo parar de correr?

El running es el nuevo deporte de moda que crea adicción.

Paola Lei | Woman.es

La carrera tiene un fascinante poder adictivo. Hay un factor químico y también hay competencia, desafío y contagio social. “El ejercicio aeróbico genera endorfinas, es algo que no pasa en el gimnasio donde habitualmente se hacen entrenamientos cruzados que combinan varios tipos de ejercicios, explica Óscar, y agrega: “Luego hay un componente social. Depende de con quien se entrene, de la forma física del grupo, del sitio donde se entrene uno será más o menos competitivo”. Este experto ha comprobado cómo en algunos grupos de corredores se presiona para reproducir modelos de entrenamiento propios de corredores de élite. “Si eres un corredor amateur - y en realidad casi todo el mundo lo es - hacer eso es un disparate”. Un estudio realizado en la Universidad de Stanford se concentró en estudiar la salud de 1.200 ultrarunners, se les llama así a los que entrenan para pruebas más duras que el maratón. Por ejemplo, el llamado IronMan. Según cuenta uno de sus autores, el doctor Eswar Krishnan, estas personas casi nunca faltan a su trabajo cuando se lesionan, y rara vez visitan al médico. En su opinión desarrollan una especie de “estoicismo” que los hace ignorar síntomas que seguramente para otra persona serían razón suficiente para ir al médico. El Dr. Krishnan insite en la idea de que estos corredores han desarrollado mecanismos para “ignorar” algunas molestias físicas de su deporte. “A cambio han conseguido estar a salvo de las enfermedades más comunes de la vida moderna”.

En este trabajo publicado en la revista PLoS One, casi todos los corredores extremos habían cumplido 40 años, no sufrían problemas de hipertensión ni de arritmia. La mayoría padecía episodios de alergia y asma después de correr, y más de la mitad había tenido al menos una lesión relacionada con la carrera en el ultimo año, suficientemente grave como para verse obligado a dejar el entrenamiento una temporada. De hecho las lesiones iban subiendo en frecuencia y gravedad según aumentaban los kilómetros corridos. Algo parecido también les pasaba a los corredores recreacionales (los que corren alrededor de 40 minutos tres veces por semana). Muchas de las lesiones eran problemas de rodilla o fracturas por estrés combinadas con alguna contusión inesperada. Por lo visto, y según este estudio, en las caídas son habituales los golpes en la cabeza. Curiosamente estas lesiones eran más comunes entre los jóvenes poco experimentados que corrían más rápido y con más intensidad. En cambio Los corredores de más de 40 años entrenaban a un paso que dominaban mejor y no se hacían daño.

Según la National Sporting Goods Association, hasta finales de 2013 en Estados Unidos había 51,450,000 corredores de todas las edades y categorías, de los cuales 30 millones salían a corren más de 50 días al año. Allí se venden 45 millones de zapatillas anuales. “Es el sexto ejercicio más popular en ese país, y por tanto tienen mucho más lesionados que nosotros, expone el doctor Vaquero que admite que “los problemas físicos pueden aparecer en cualquier corredor, pero son mas frecuentes en los que empiezan a correr con una escasa preparación o en los que sin tener nivel se imponen como reto superar pruebas de larga duración o de mucha exigencia como los maratones”. Para Óscar de las Mozas es importante marcar una diferencia: No es lo mismo correr que entrenar. “Correr es un impacto repetitivo. Para aguantarlo hay que entrenar los músculos y fortalecerlos, con sentadillas, zancadas, de piernas y ejercicios de fuerza. Son cosas diferentes”, asegura el entrenador y remata: “Correr todos los días no es bueno, y si te tienes que recuperar de un maratón a golpe de Ibuprofeno, creo que el sentido común habla por si solo”.

Si eres adicta a este deporte, no te pierdas La cara B del running.