¿Es bueno el uso de tabletas por parte de los niños? | quintanilla / ISTOCK

¿Niños sobreestimulados sinónimo de fracaso? Preguntamos a una experta

La psicóloga infantil Alicia Banderas nos advierte de que el exceso de estimulación en los menores puede hacer que se olviden de pasarlo bien. Por eso recuerda a los padres: es fundamental enseñarles a buscar la felicidad y sentirse amados incondicionalmente. 

Paka Díaz | Woman.es

En una sociedad tan competitiva como la nuestra los eslabones más vulnerables son los más pequeños. La psicóloga infantil Alicia Banderas ha dado la voz de alarma con su libro 'Niños sobreestimulados. En él advierte de que, sometidos a un exceso de estimulación desde muy pequeños, niños y niñas pueden llegar a fracasar o a convertirse en adultos infelices por no haber aprendido lo fundamental: a jugar por el simple placer de jugar (¿es quizá esa la mayor felicidad?) y a sentirse amados incondicionalmente.

También, de una manera más prosaica, además de evitar cargarles con agendas de ministros, Banderas recomienda dejar de usar las tablets con los más pequeños ya que pueden hacer que disminuya su capacidad de concentración y que les conduzca a no saber gestionar su paciencia ni el aburrimiento.

El tiempo de juego también es fundamental.  | max-kegfire / ISTOCK

Menos gadgets tecnológicos porque "pasan factura, los niños se acostumbran a impactos visuales muy rápidos y ello puede fomentar la falta de concentración y que necesiten cada vez más dosis para saciar su dependencia. Hay que dosificarlas y porque antes de los 2 años son innecesarias. Es más difícil. Yo nunca le he dejado a mi hija una tablet. Claro que es más fácil que ponerla a pintar pero es lo adecuado para ella y que aprenda a interactuar. Los niños piden la tablet, pero eso fomenta el sedentarismo, la pasividad y el aislamiento. Los niños necesitan padres y cuidadores que te permitan explorar y desarrollar tu espíritu creativo en cada etapa", explica Alicia Banderas que alerta contra la sobreestimulación y nos da las claves para combatirla.

¿Cuál es la primera alerta de que un niño/a está sobreestimulado? 

Normalmente la sobrestimulación parte de que, por ejemplo, los sometemos a tareas complejas antes de que su cerebro esté preparado. Adelantamos incluso la edad de leer por ese afán de que sean más inteligentes, que sean más capaces, excesivos y precoces. O sea, por la competitividad de los padres arriesgamos a los menores.

¿Se trata de una especie de concurso de padres a través de los hijos?

Sí, muchos padres tienen la mirada puesta en otros hijos, en la comparación, sobre todo en edades muy tempranas. Además los ciclos evolutivos se consideran como una Biblia. También pasa con los juegos, a qué deben de jugar para desarrollar su inteligencia. Los padres y madres se preguntan cosas como, ¿le pasa algo a mi hija porque no le gustan los puzzles? ¿Tiene hiperactividad? Es una sociedad muy comparativa que genera mucha culpabilidad en los padres y es contraproducente porque no dejamos el ritmo natural del niño para desarrollar su propia creatividad.

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¿Qué consecuencias puede tener en los peques?

Se genera a veces bloqueo, otras veces estrés en los más pequeños y al final afecta ese estrés a familia enteras. También les suele conducir a un gran desmotivación y pueden acabar fallando en los estudios en una claro efecto bumerán. Si no les dejas cierta libertad para jugar de manera libre, para descubrir por si mismos qué les gusta, porque les sometemos a actividades que ni les gustan, les estás cortando su libertad más íntima. Ellos tienen que descubrir lo que ellos quieren. Estar guiado por padres y madres, está bien pero no que sean los mayores quienes decidan. Les apuntamos a actividades que ni han deseado o elegido. Hay niños de dos años con agenda de ejecutivos: chino, natación ballet, estimulación precoz…

¿Cómo saber hasta qué punto les gusta una actividad o si te quiere hacer feliz?

Hay que invitarles a que prueben y no agobiarles con las expectativas. Como en todo hay que buscar el equilibro, estar orgulloso de ellos está bien, pero si los exhibes con orgullo puedes estar poniendo demasiado peso en ellos. Los padres y madres tendemos a proyectar. A veces les invitamos a que prueben, eso sí es bueno, pero hay que aprender a mirar a tu hijo, ver si de verdad disfrutan, si van contentos… Sobre todo no hay que forzar, puedes preguntar al profesorado… Y si no disfruta, a lo mejor hay que tomar una decisión. En consulta muchos niños obligados a tocar piano lo han aborrecido, tras años con disciplina férrea. Hay que intentar descubrirlo y mirarle y ver qué cosas se le dan bien porque eso es muy positivo porque se va a sentir más auto desarrollado.

¿Qué daño puedes llegar a hacerle a un bebé o un niño la sobreestimulación con, por ejemplo, una tablet que les dan sus padres para jugar o ver dibujos mientras come? 

La academia de pediatría desaconseja antes del un año y medio el uso de pantallas en los niños porque fomenta la falta de atención, la dificultad de concentración y que pierdan el interés en la naturaleza. Cada vez necesitan más dosis de estímulos nocivos para atender… Y sin embargo, vemos a niños muy pequeños con tablets, ordenadores, etc. Luego desarrollarán alergia a la paciencia, a la soledad y al aburrimiento. Hay que enseñarles a que se aburran y que sepan estar solos. Que sepan ser pacientes.

¿Y un adolescente sobreestimulado?

Si intensificas una función cerebral cambias el cerebro socialmente emocional. Así luego vemos que un adolescente que debería de hablar por los codos con sus amigos, está callado en reuniones silenciosas en las que todos están comunicándose a través de los móviles. Conectados, pero solos y sin abrazos. Está habiendo muchos cambios y vamos a aprender a gestionarlos.

D.R.

¿Qué cambios te parecen más relevantes?

Una de las características cognitivas mas importantes ahora es la multitarea. Un joven escucha música, ve la tele, está conectado a las redes y escribe un Whatsapp. Todo al mismo tiempo. Lo cierto es que eres más veloz al procesar la info pero la atención periférica puede generar problemas de de comprensión porque haces una lectura poco profunda, tienen un menor nivel de abstracción, de razonamiento… No puedes grabar en la memoria los contenidos y dejas de buscar soluciones a los problemas. A veces no saben hacer secuencias, y se frustran mucho porque no son capaces de acabar tareas. Buscan la recompensa inmediata pero tienen una visión muy superficial y les cuesta planificar sus tareas. Es como estar siempre alerta para no perderte nada, pero al mismo tiempo nada te llena. Si reconoces a tu hijo en esto, está sobrestimulado.

¿Y cómo les afectan las redes sociales?

Cambia la forma en la que se muestran al mundo. Ahora con las redes sociales conforman el medio por excelencia para relacionarse, compartir fotos, mensajes y esa sensación de pertenencia tan necesaria en la adolescencia, pero al mismo tiempo favorecen muchísimo la hiperpresencia y una tendencia narcisista. Si solo te sientes valorado por el numero de likes hay una fragilidad en la autoestima que no está vinculada a tu valor, sino a tu apariencia. Puedes ser quien quieres a través de la red, pero mientras los adultos nos hemos formado, ellos están configurando su identidad como en un baile de máscaras. Se magnifican la envidia, los celos, se fomenta mucho el odio… Padres y madres tenemos que enseñar a poner ese limite entre la libertad de expresión y el daño que puedes causar a los demás. Esto sería fundamental enseñarles.

¿Pueden conducirles a ser adultos superficiales?

No quiero demonizar la tecnología porque seguro que en nuestra generación nuestros padres siempre estaban escandalizados, pero es verdad que sí puede haber un aumento de la superficialidad, incluso en el disfrute de las cosas. Viven las experiencias más preocupados de grabarlo que por vivirlo. Hay padres y madres grabando la función de su hijo y al final ni son capaces de recordar de qué iban porque no la estaban viendo. Nos importa más mostrar lo felices que estamos que ser felices de verdad. Los jóvenes están híperconectados pero no diría que están comunicados. Lanzan cosas al aire pero a veces ni les responde. Se vive demasiado en el mundo virtual. si se consigue equilibrarlo, podría ser muy bueno.

¿Dónde está la frontera entre motivar a aprender y forzar la máquina? 

Está en como el niño va avanzando o cogiendo el gusto. Cuando se queja, se cansa, estamos forzando. Es importante que desde pequeños hagan cosas que les gusten y que se sientan realizados, así les enseñas a que de mayores busquen los trabajos que les gusten, las parejas que les hagan felices, etc. O sea, les enseñas a buscar la felicidad. Una persona que disfruta y no está frustrada vive las emociones manera más limpia y va a buscar satisfacción en todas sus facetas. Conocer tu parte hedonista difícilmente te hará engancharte a relaciones tóxicas.

Por el contrario…

Si tus padres, que son los primeros que te tienen que proteger y aceptar cómo eres, te presionan para que consigas las mejores notas, si les regañas todo el rato por no conseguir unos resultados determinados, generas en ellos carencias afectivas. Pensarán que las personas que te deberían de querer más en el fondo no te aceptan. Así que tenemos a muchos niños en consulta sintiéndose poco amados. Hay que encontrar el punto medio y ayudarles a descubrir qué les gusta. Por eso siempre digo que cuando les dejas jugar solos sin entrometernos demasiado, ellos crean universos sin sentido donde sin embargo todo es muy simbólico. A partir de los tres años juegan al ‘como si’ y se entrenan a la vida adulta. Jugar es fundamental para ellos y muestran sus preferencias muy bien, lo que les gusta, lo que te ocultan, en su manera de jugar aparece todo… Incluso cuando les quieres educar en valores, que cumplan las normas, la empatía, la paciencia, aprenden a esperar turnos, a regularse, en el juego está todo y si es libre, mejor aún. Ellos solos se automotivan y generan el conocimiento desde dentro. Ser creativo no es ser Dali o Picasso, sino generar soluciones a los problemas. Los niños se autoregulan muy bien y eso favorece la creatividad. Los niños necesitan jugar en casa solos, sin actividades. Siempre digo no les cortéis, preguntadle porqué hacen algo para conocerles verdaderamente.

¿Cómo se estimula a un bebé/niño sin hacerle daño?

La estimulación en el primer año de vida es estar con él, hacer la sincronía, esa relación de reciprocidad en la que os sonreís, te tira del pelo, le pones un límite, tu le sacas la lengua y él te saca la lengua, los niños necesitan manipular los objetos, llevarse cosas a la boca y, siempre con seguridad, permitirles que exploren. Dejarles con la tablet como cuidadora para que no ‘moleste’ va a traer consecuencias. No lo recomiendo en absoluto. Los niños de ahora tienden  a la pasividad al sedentarismo, hay que ir al aire libre, juegos de interacción y verás que no hace falta ni comprar cosas. Siempre con seguridad puedes aprender a jugar con muchas cosas en tu casa.

Aprender a jugar solo por disfrutar es aprender a vivir para disfrutar y aprender a crear en lugar de ser pasivo, te hace activo. Además, la psicomotricidad es perfecta para desarrollarse siempre entre el juego y no les va a hacer nada de daño.

¿Es realmente una esponja el cerebro infantil? 

No, es una forma de expresión porque es cierto que tienen una gran motivación, imaginación etc, pero cuidado porque no son esponjas y se les somete a una presión que acaba por saturarles. Lo que van a conseguir es que se degraden como las esponjas. ¡Es imposible llegar a todo!

Hacer que tus hijos se avergüencen de sacar un cinco o un seis, ¿qué supone?  

Le estás sometiendo a una presión muy grande. Les trasmites que solo son válidos orientados al logro, al resultado. Hay padres y madres helicópteros y ambulancias, por encima de ellos, haciéndoles los deberes para que tengan las mejores notas, que hablan el lenguaje en plural y dicen ‘tenemos un examen’… No, has de responsabilizar a tu hijo, y si saca una mala nota no pasa nada, puede resolverlo. Tengo en la consulta niños que han tenido malas notas y se focaliza todo en eso en lugar de en su bienestar emocional. Deben de saber que les amas incondicionalmente. Mucho cuidado con eso, lo más importante es darles amor incondicional.

¿Qué tres consejos nos darías para estimular sin dañar? 

Permitir que los niños juegues solos y en compañía de adultos, sobre todo a explorar y descubrir. Jugar es la mejor forma de educar en valores. Qué miremos a través de los niños qué les gustan y ellos puedan elegir. Que respetemos su ritmo sin forzar la marcha, ni hacer miles de cosas.  Darles libertad, que no sea todo guiado.

¿Y si un niño es más lento?

Que lo respeten. Pasa muchísimo que estamos sobrevalorando la extroversión y parece que los introvertidos tienen un problema. Cuidado que a veces creamos nosotros el problema en el niño. Consulta con el especialista, pero respeta la diferencia de tu hijo o hija. Cuidado con la presión. La estimulación surgió porque vimos que estimulando podrían mejorar los niños con problemas, pero niños sin problemas estimularles les conduce a la saturación.

¿Qué hacer si tu hijo está sobreestimulado?

Frenar, hablar con él o ella, si realmente les gustan sus actividades, que opina de su vida, parar y darles espacio. Que empiece a disfrutar del aquí y del ahora sin el objetivo de aprender. Estimular pero sin sobreestimular Se trata de una reflexión que debe hacer cada padre y madre, que cada uno elija cómo quiere ser, cómo quiere hacerlo, pero que lo hagan desde la reflexión y con la información sobre los actos educativos, con cuidado, viendo qué proyectas y siempre con mucho cuidado. No porque estires la hojas crecen más los arboles, dijo [Miguel] Hoffmann. En los países nórdicos aprenden a los seis años a leer y luego van super avanzados. Estamos adelantando muchas fases para las que ni están preparados. ¡El ballet a los dos años igual es excesivo para las piernas!

¿Es bueno quererle dar a tu hijo todo lo que no tuviste tu? 

No, darles todo nunca es bueno en ningún sentido. Traté niños muy violentos, cuyos madre y padres solían decir ‘pero si le di TODO’ y ese todo tenía unas implicaciones muy peligrosas. Que ellos se vayan ganando las cosas, que las trabajen ellos, que adquieran responsabilidades y obligaciones.

¿Cuáles son las mayores tentaciones de los progenitores? 

Cada uno quiere que sus hijos sean felices y, ahora, además que sean muy inteligentes. pero es mejor primar la felicidad que el afán productivos. Mejor a criar niños que súper niños.