GTRES

Los peores años de nuestra vida

Ni la vejez ni la adolescencia, los peores años de nuestra vida están en torno a los 30 cuando ya somos adultos pero no hemos conseguido lo que creemos que nos merecemos en la vida.

Paola Lei | Woman.es

A los 30 nos sentimos mayores y nos da por pensar que se nos pasa el arroz para todo. Una investigación publicada en la revista 'Emerging Trend in the Social and Behavioral Sciences' asegura que a pesar de que las etapas de la vida se han flexibilizado y la adolescencia se alarga más que nunca la mayoría de los adultos seguimos percibiendo la treintena como un punto de no retorno. Una idea que nos causa ansiedad.

Varios psiquiatras señalan esta época como un momento crítico de la  vida y han acuñado el término quarter life crisis (algo así como “crisis del primer cuarto de vida”) para referirse al estrés que se genera en los años inmediatos o anteriores a la treintena.

Entre los 20 y los 30 se multiplica el número de personas que sufre depresión en todo el mundo y es cuando se refieren las primeras historias vitales de estrés crónico. A medida que pasan los años esta insatisfacción y frustración aumentan. Cuando se supera este primer cuarto de vida pueden pasar cosas, o nos adaptamos o empezamos a conseguir en la vida lo que queremos, y somos un poco más felices.

Pero en el primer cuarto de vida sufrimos lo que se conoce como estado de vagabundeo mental que se caracteriza por rumiar las cosas y por largos estados de indecisión que se relacionan con una menor felicidad y que dificultan la concentración para poner cosas en marcha y tomar decisiones.

La crisis del primer cuarto de vida se caracteriza por estas sensaciones.

1. Estar atrapado. Se han aceptado las primeras responsabilidades y compromisos. Empiezan los primeros problemas laborales, las relaciones de pareja más serias, es el momento de elegir carrera o de alquilar un piso. La sensación es de que ya no hay nadie que nos cubra las espaldas.

2. Sensación de abandono. Si se decide romper alguno de estos lazos uno puede quedarse solo pues te sales del plan de vida de muchos de tus amigos y colegas de trabajo.

3. Ser una mejor versión de uno mismo: una vez que se han producido los reajustes necesarios y la persona ha salido fortalecido de la crisis se considera una nueva persona, una mejor versión  de sí misma.