Anne Hathaway, en una secuencia de 'The intern'. | D. R.

Te has echado a llorar en el trabajo, ¿y ahora qué? 

No pudiste evitarlo y solo de pensarlo te mueres de la vergüenza y temes que a partir de ahora hayas perdido credibilidad. Te enseñamos cómo afrontar el 'walk of shame' de después de la llantina y salir airosa del momento llanto. 

Isabel Serrano | Woman.es

Suena el móvil y al otro lado te espera una noticia mala y grave. O estás en el despacho de tu responsable y te has convertido de forma inesperada en su 'puching ball'.  O la megabronca de anoche con tu pareja aún da coletazos y sabes que esto va acabar en divorcio. Es obvio, la vida no se queda aparcada porque estemos en horario laboral y los motivos que nos pueden llevar a soltar alguna que otra lágrima tiene su propio 'timing'.

Y sí, somos humanas y los humanos lloran, pero el problema es que cuando alguien echa alguna lagrimita en el trabajo no puede evitar sentirse avergonzado por mostrar su vulnerabilidad en un entorno profesional. Aún así, llorar forma parte de nuestra naturaleza y, si la vida laboral media de un ciudadano europeo es de 36 años, parece que hay muchas posibilidades de que nos toquen vivir situaciones que nos desborden por mucho que las lágrimas estén mal vistas. Pero tranquilidad, porque con la ayuda de la psicóloga Marisa Méndez, de Psicólogos Pozuelo, hemos elaborado una guía para que afrontes tus duelos de oficina y salgas airosa de casi cualquier situación. 

CASO 1. Me he separado de mi pareja y no puedo con la pena 

Si estás atravesando una mala racha y tienes un problema personal como este, puede ser una buena idea comentarlo a algún compañero o directamente a tu superior, eso sí, sin dar demasiadas explicaciones. Así podrás relajarte un poco al saber que cuentas con apoyo en la oficina. "Además, evitarás malinterpretaciones porque el llanto no es la única expresión de la tristeza. Esta emoción se muestra también en nuestro rostro y en nuestra postura corporal. Los demás se dan cuenta antes de lo que creemos y si no tienen una explicación por nuestra parte, crearán la suya propia", asegura la experta.

Cuando el llanto ataca… Si sientes que se te saltan las lágrimas, respira profundamente y sal a dar una vuelta. “Las emociones son reacciones del cuerpo ante estímulos que quieren darnos una información de algo que deberíamos hacer o dejar de hacer. En este caso se trataría de la tristeza que es la emoción de la pérdida y se reduce por medio del consuelo. Llamar a alguien que nos pueda dar ese apoyo o retirarnos a un lugar tranquilo, sería lo más adecuado", explica Marisa Méndez.

Y si ya hemos llorado… Es mejor no hacer como que no ha pasado nada. La vulnerabilidad es parte de nuestra fortaleza y afrontarlo con asertividad, incluso con humor, y sin desvelar nada que no queramos de nuestra vida privada nos hará sentir mejor.

Cómo gestionar las emociones en el lugar de trabajo.  | Viktor_Gladkov / ISTOCK

CASO 2. Te comunican la muerte de un familiar justo antes de 'esa' reunión

A priori nadie sabe cómo va a reaccionar ante una noticia como esta, estemos o no en el trabajo. En estos casos ante la emoción de la tristeza por la pérdida, se activará otra área de nuestro cerebro que valorará cómo expresarla y si es o no adecuado realizarla en ese momento (quizás estemos en una reunión). 

Cuando el llanto ataca… Contar con alguien de confianza en esos momentos es un elemento protector y consolador. Si consideras que lo mejor es buscar un sitio tranquilo, un hombro amigo o salir para hablar, hazlo. Respirar profundamente te permitirá ganar un poco de tiempo hasta avisar de lo que ha sucedido y buscar el mejor espacio para poder rienda suelta a tus emociones. 

Y si ya hemos llorado… Si la tristeza te ha desbordado no hay de qué avergonzarse. Tus lágrimas son una expresión de tu humanidad y a no ser que trabajes con cyborgs, el equipo lo entenderá y debería darte su apoyo.

CASO 3. Me acabo de llevar una bronca monumental

¡Ay, los desencuentros y las peleas con los jefes! ¡Qué grandes lloreras han propiciado las broncas de despacho! En este caso, mientras aguantas el chorreo, en vez de dejarte llevar por el llanto intenta trabajar habilidades como la asertividad y el análisis: tus lágrimas podrían estar tapando más frustración y enfado que tristeza.

Cuando el llanto ataca… "Si sentimos que la tristeza o el enfado nos está desbordando y no podemos gestionarla correctamente, sería conveniente salir físicamente de esa situación dejando morir la conversación o pidiendo activamente que se termine", explica la psicóloga. Después, tocará analizar qué es lo que sucede y por qué hemos acabado llorando: ¿Qué estamos queriendo decir a través del lloro que no sabemos expresar? ¿Qué límites o fronteras hemos dejado que cruzara nuestro jefe que ahora toca volver a fijar? No olvidemos que, en muchas ocasiones, cuando le dices SÍ a otro, puedes estar diciéndote NO a ti misma, y tu cuerpo te va a avisar de eso a través de las emociones.

Y si ya hemos llorado… Si en vez de huir del despacho hemos acabado haciendo pucheros delante de él, lo más adecuado sería retirarnos a los cuarteles de invierno a reencontrar nuestras habilidades de comunicación y de inteligencia emocional para mantener una reunión adulta y tranquila en la que podamos reajustar la situación. Puede que hayamos dicho que sí a demasiada carga de trabajo y ahora necesitemos apoyo, o que las tareas no hayan sido delegadas con exactitud. Lo importante es conectar con nuestro adulto y todos sus recursos y habilidades y mantener la conversación en esos términos.

CASO 4. Soy de lágrima fácil, no lo puedo evitar

Si lo de llorar en público es algo que te sucede con frecuencia, la cosa cambia. Porque hay que diferenciar los llantos puntuales con los reincidentes habituales. Si formas parte del segundo grupo, cuidado, porque encajas como un guante en el molde de plañidera profesional y eso está muy mal visto en el entorno laboral ya que se asocia a poca profesionalidad o con tener pocas habilidades de afrontamiento de situaciones de estrés o de conflicto. 

Cuando el llanto ataca… Necesitas como agua de mayo aprender técnicas de respiración y relajación para afrontar los momentos de desborde hasta que adquieras los conocimientos necesarios para lidiar con tus emociones.

Y si ya hemos llorado… Si eres una persona muy emotiva te toca hacer un esfuerzo y buscar ayuda profesional para aprender a gestionar lo que sientes y evitar consecuencias no deseadas (como que todos piensen que llorar es tu hobby). Necesitas hacer introspección y adquirir habilidades de identificación, expresión emocional y comunicación asertiva. "Las emociones están para ayudarnos a conocer información importante para nosotros, pero hay que aprender a hablar su idioma", concluye Marisa Méndez. 

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