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¿Cómo limpiar tu mascarilla FFP2, el modelo que está llegando ahora a las farmacias?

Aunque en principio no son lavables (prácticamente, ninguna lo es), hay métodos caseros que facilitan su desinfección.

Clara Hernández | Woman.es

Después de que muchas farmacias colgaran el cartel de 'mascarillas agotadas' y de que estas se convirtieran, junto con los geles desinfectantes, en uno de los artículos más solicitados en tiendas online así como inspiración de manualidades DIY, han comenzado a estar de nuevo disponibles, aunque en muchos lugares se limita su venta a unas pocas unidades por persona. 

El modelo FFP2 es el que vuelve a brillar en las estanterías de boticas, entre geles desinfectantes y guantes de un solo uso. ¿Qué características tiene? Las siglas FFP responden a la denominación en inglés 'Filtering Face Piece' (algo así como mascarilla de protección respiratoria), que se clasifica en tres niveles según su capacidad de filtrado: FFP1, FFP2 y FFP3, siendo el 3 el que más protege; el 2, el intermedio y el 1, el que menos. 

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Sin llegar a la categoría de quirúrgicas, filtran el aire que respiramos del exterior y retienen partículas, virus, etc. La FFP2, por ejemplo, tiene una eficacia del 92% de filtración mínima y protege frente a residuos no tóxicos y elementos fibrogénicos. Y es, junto con la FFP3, la única que cumple con lo estipulado por las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y se recomienda para actividades con bajo o moderado riesgo. 

Aunque las mascarillas autofiltrantes como la FFP2 deben desecharse tras su uso, "y no son lavables", nos confirman en la farmacia ("prácticamente, ninguna lo es, advierten), hay algunos trucos para limpiar tu mascarilla, al menos mientras los stocks no sean más abundantes y nos permitan disponer de varias unidades. Algunos manuales sobre medidas preventivas para el control de enfermedades respiratorias, aún reconociendo su uso único, consideran que pueden ser reutilizados por la misma persona siempre que permanezcan intactos y sin alteraciones. 

Los métodos más aconsejados y recurrentes (solo para momentos de crisis, insisten, según indican algunos de sus idélogos, como los investigadores de la Universidad de Stanford, ya que ninguno de ellos ha sido validado) son: 

- Horno: Según algunas investigaciones de Stanford, que no dan por 'oficial' ninguna de sus teorías, aplicar calor entre 60 y 70º con cierta humedad durante 30 minutos puede servir para inhabilitar el virus. La temperatura debe ser estable y, atención, varios limpiezas de este tipo pueden dañar el material o al ajustado de la mascarilla (si es así, habría que desecharla). En el informe se sugiere utilizar el horno (70 grados durante 30 minutos)o una "cabina de calor". 

- Vapor de agua. Una especie de baño maría de mascarilla. Lo más recomendable es utilizar un estirilizador  cerrado, al estilo de los de biberones, si se tiene. Si no, baño maría durante 10 minutos (lo que, por otra parte, puede dañar su ajustado).

- Microondas. Otras opción es utilizar el microondas, capaz de mantener una temperatura estable. Se habla de distintos tiempos, todos superiores a 2 minutos y a máxima potencia.

- Alcohol: Pulverizar la mascarilla con una mezcla compuesta de alcohol (si eres de las afortunadas que tiene este preciado líquido) y agua, que podemos meter en un pulverizador, y luego dejarla secar, es el favorito de algunas farmacias pero no está respaldado por ningún estudio. 

Junto a estos remedios, destacar que muchos expertos advierten que estos métodos pueden afectar al ajuste correcto de la mascarilla y pueden deformarla. En algunos casos se recomienda manipular la mascarilla lo menos posible y guardarla con cuidado hasta nuevo uso.

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