La actriz Lily Collins pasea por Los Ángeles. | TheImageDirect.com / GTRES

Lily Collins ('Emily in Paris') habla con sinceridad sobre sus trastornos alimenticios y el 'síndrome del impostor" que sufre

La actriz e hija de Phil Collins, recién nominada a un Globo de Oro, confiesa inseguridades y años de terapia.

Clara Hernández | Woman.es

A veces cuesta entender que una actriz como Lily Collins, que atraviesa por un excelente momento profesional (la hemos visto brillar en la serie 'Emily in Paris', acaba de ser nominada a un Globo de Oro y se ha convertido en una de las trend setter favoritas de los estilistas de moda) no esté hiperfeliz degustando su éxito. Sin embargo, no siempre lidiar con este y la fama es fácil. Incluso, para algunas personas, los halagos pueden pesar como losas. 

Así lo ha explicado Lily Collins en el podcast 'Make ir right' de Josh Smith, donde ha abierto su corazón y nos ha acercado, entre otras cosas, a una dolencia que padece y no es demasiado conocida. Se trata del llamado 'síndrome del impostor', un trastorno psicológico que hace que las personas exitosas sean incapaces de asimilar sus logros. Es más: los objetivos cumplidos, los elogios... les hacen sufrir por la presión que suponen, ya que estos pacientes, lejos de creer que se merecen estos reconocimientos, piensan que los triunfos obtenidos se deben a "golpes de suerte" y que no serán capaces de mantener el nivel. 

Lily Collins y su pasión por las boinas en 'Emily en París', la nueva serie de Netflix. | Netflix

Pues bien, según ha reconocido la hija de Phil Collins, en ocasiones debe mantener esa lucha consigo misma, aunque, afortunadamente, cree que cada vez es más fuerte y que ha encontrado su "voz". "Hubo momentos no hace tiempo en los que sentí que no merecía mi corona. Todavía tengo ese síndrome en el que digo: "Espera, ¿tengo la corona? ¿Está ahí? Pesa mucho". 

Afortunadamente, ha aprendido que ha trabajado duro y, sobre todo, que no lo ha hecho para "conseguir una corona". "Ese no era mi objetivo. No quería tener una cosa brillante al final del día, quería sentir que había ganado una voz y con esa voz me he dado cuenta de que puedo merecer mi corona cada vez más". 

Lily Collins, con cárdigan camel de Mango en Los Ángeles. | Cortesía de Mango

Más intensa y larga es su batalla contra los trastornos alimenticios que hace tiempo se colaron en su vida, empujándola a iniciar una terapia de años, y de los que ya ha hablado en el pasado. "Siento que estoy llegando al buen camino para entender por qué permití que esos pensamientos oscuros dictaran cómo vivía mi vida, lo que hacía o lo que no comía y las restricciones que me ponía", ha confesado, muy sincera, a su interlocutor.

"Permití que mis inseguridades o el hecho de no hablar sobre ellas dictaran cómo vivía mi vida", ha reconocido. "Tenía un montón de voces en mi cabeza todo el tiempo que silenciaban mi voz exterior, un montón de voces internas que me anquilosaban". 

Aunque también ha admitido que la lucha nunca termina y es "constante", su mensaje es claramente esperanzador ya que Lily parece mantener ahora a raya su ansiedad, especialmente desde que está con Charlie McDowell, su prometido, según ha indicado, ya que él le hace sentir que es "la mejor versión" de sí misma.

"Me he hecho más fuerte gracias a las amistades y a las personas que quiero, quienes me animan a dejarme llevar más, así como a la relación en la que estoy, la cual me hace sentir como la mejor versión de mí misma, como cuando tu mente y tu corazón funcionan a la máxima capacidad", ha explicado antes de afirmar que si no estás bien, que si te falta algo físico o emocional, nunca vas a poder rendir al 100%. Ni vas a vivir la vida "que deberías, que es la mejor vida que puedes tener".