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Guía nutricional para sobrevivir en Navidad (y no subir dos tallas)

A un mes justo de la Navidad nuestros buenos propósitos están todavía intactos. Te damos ideas para sobrevivir a las comidas familiares, de empresa y celebraciones varias sin acabar con dos tallas más. ¿Misión imposible? 

Olga Tamarit | Woman.es

En Navidades no solo se resiente nuestro bolsillo también nuestra figura, y es que la gastronomía es una de las protagonistas indiscutibles de estas fechas. Comidas copiosas y los platos con altos contenidos en grasa, proteína y azúcar se repiten en nuestro menú más de lo necesario.

Los kilos de más, las digestiones pesadas, los subidones de colesterol y ácido úrico, e incluso las migrañas parecen estar garantizadas.

Según los expertos, los españoles ganamos entre 2 y 4 kilos durante estas fiestas. Sin embargo, no deberíamos asumirlo como norma ni resignarnos a empezar una dieta el día 7 de enero. ¿Qué puedes hacer?

Te proponemos unas sencillas reglas que pueden ayudarte a mantener tu peso, incluso en Navidad.

Pescado antes que carne.

Con idéntica proteína pero menos grasa. Si puedes elegir, decántate por el pescado que, además, aportará a tu menú ácido Omega 3, que te ayudará a mejorar el perfil de lípidos en sangre, regular la tensión arterial y prevenir cierto tipo de enfermedades al mejorar el sistema inmune.

Guarda los polvorones y demás dulces lejos de tu vista.

No están prohibidos pero hay que pensar que son el postre de las fiestas. Tómalos en los días señalados o si tienes una visita. El resto de la semana turrones, mazapanes y polvorones deben estar bajo llave. Si los tenemos a la vista es fácil caer en la tentación de picar en cualquier momento.

Limita el consumo de alcohol.

El vermut y la sidra son los más calóricos. Sustituirlos por zumos naturales sería lo ideal, pero como sabemos que es -casi- imposible toma nota; si vas a consumir alcohol decántate por los vinos blancos y secos o por el champagne, ya que son los menos calóricos. Nunca cuidarse tuvo tanto glamour.

Intenta beber agua.

Y limitar el consumo de bebidas gaseosas, las burbujas y la grasa que llevan muchas comidas navideñas hacen un cóctel peligroso en tu estómago. Además el agua aporta sensación de plenitud y contribuye a tener menos hambre. Para ello es recomendable beber dos vasos justo antes de empezar una comida principal.

¡Muévete!

Aprovecha el tiempo libre y da paseos, camina, sal a dar una vuelta por la ciudad... no hace falta que corras la San Silvestre, con caminar todos los días unos 35 minutos será suficiente. Por muy increíble que pueda parecer, andando a una velocidad próxima a los 7,5 kilómetros por hora se quema más calorías que corriendo a 10 kilómetros por hora. La razón es que al caminar se involucran más músculos.

Fruta, verdura y productos integrales.

Las verduras apenas aportan calorías mientras que a su vez producen sensación de saciedad durante y después de las comidas. Además, al ser ricos en fibra vegetal se absorben más lentamente por lo que el hambre tarda en aparecer.

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