D.R.

En favor de la siesta

Echarse una siesta tiene muchísimas ventajas. Y ahora, además, tienes tiempo de hacerlo. 

C. Ávila | Woman.es

¿Te acuerdas cuando Rajoy dijo aquello de que estaría bien cambiar de horarios y salir del trabajo a las seis? ¿Y que entonces en los medios extranjeros se dispararon todos los niveles de topicazos sobre los españoles y nuestras costumbres?  "Adiós siesta", "hora de levantarse" y otros cuantos titulares parecidos inundaban los periódicos como The Independent y The Washington Post, en los que se llegaba a afirmar que nos echamos la siesta cada día durante dos o tres horas. ¡Ya nos gustaría!

La realidad es, según los últimos datos de un estudio de de la Fundación de Educación para la Salud del Hospital Clínico San Carlos (Fundadeps) y la Asociación Española de la Cama (Asocama), que sólo el 16,1% de los españoles la duerme todos los días; el 58,6% no lo hace jamás, y el 22% sólo en ocasiones (fines de semana y vacaciones, se entiende). Nosotros también tenemos un montón de clichés sobre británicos y americanos, así que habrá que tomárselo con humor y, de paso, recordar las ventajas de una buena siesta, que revitaliza cuerpo y mente (¡y olé!). 

1. Hay estudios que demuestran que la siesta permite aumentar la concentración, el rendimiento y la productividad. En Japón han llegado a la conclusión de que dormir la siesta incrementa la productividad un 30%.

2. También es beneficiosa para nuestro corazón. Es un buen remedio para disminuir la presión arterial en un día de trabajo estresante, según un estudio del Allegheny College de Pensilvania publicado en la revista «International Journal Behavioral Medicine».

3. Dar un breve descanso al cerebro tras la comida aumenta la capacidad de resolver problemas, estimulando la creatividad, la imaginación y la intuición. En el caso de niños y estudiantes, también ayuda a fijar conocimientos y refuerza su capacidad de aprendizaje y de memoria.

4. Es buena, además, para mantener una buena salud psíquica, porque incrementa nuestra sensación de bienestar, combate estrés y ansiedad, nos ayuda a mantenernos positivos y a tener buen humor. Siempre y cuando, eso sí, no sea demasiado larga.

5. Lo ideal es que dure entre 10 y 30 minutos y nunca prolongase más de una hora porque el cerebro empieza a entrar en un sueño profundo que, de ser interrumpido, provoca mal humor y puede perjudicar el sueño nocturno.

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