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Si eliminas dos frases de tu vida tendrás más éxito

No lo decimos nosotras, lo dice un profesor de Stanford. 

Paola Lei | Woman.es

La forma de hablar afecta nuestro comportamiento y el modo en que gestionamos nuestro tiempo. Cambiar una frase por otra supone afrontar una circunstancia con un ánimo u otro y potencia las posibilidades de conseguir tu objetivo. Así lo asegura Bernard Roth, profesor de ingeniería de la Universidad Stanford y director de la reconocida  D.school, famosa por enseñar según los postulador del Design Thinking. En su libro, The Achievement Habit, Roth propone algunos cambios de palabras y frases enteras que pueden marcar la diferencia entre los que tienen éxito y los que no.

Te dejamos con dos de los más sencillos de cambiar

1. Sustituye “pero” por “y”

Se trata de cambiar una conjunción adversativa que entraña una elección por una copulativa que se refiere a una suma y a la posibilidad de hacer dos cosas sin renunciar a ninguna de ellas. Es probable que en alguna ocasión digas “Quiero ir al teatro, pero tengo que estudiar”. En su lugar, Roth spropone que digas: “quiero ir al teatro, y tengo que estudiar”.

Y esta es su explicación: “Cuando empleas la conjunción pero creas un conflicto, a veces una razón, que en realidad no existe”. En otras palabras, es posible ir al teatro y también estudiar, solo tienes que encontrar una solución, y no eliminar las dos posibilidades solo con el lenguaje. Cuando utilizas la palabra y, ya se obliga al cerebro a procesar ambas partes de la frase y a tener en cuenta ambas posibilidades para encontrar una solución que las englobe a las dos. Quizá veas una película más corta o tal vez dejes una parte del estudio para el día siguiente.

2. Sustituye “tengo que hacer”  por “quiero hacer”

El profesor recomienda que la próxima vez que pienses ‘Tengo que hacer’, lo cambies por “Quiero hacer”. “Este ejercicio es muy efectivo para que las personas sean conscientes de que lo que hacen en su vida, incluso las cosas que encuentran desagradables, son fruto de su elección”, dice el profesor.

En su libro el profesor expone el caso de un estudiante que sintió que tenía que matricularse en los cursos de matemáticas de su programa de posgrado, a pesar de que los odiaba. Después de terminar el ejercicio, se percató que realmente quería tomar esas clases ya que el beneficio de completar los cursos era mayor que la incomodidad de asistir a las clases. Se trata de aplicar el Design Thinking, un método que se basa en superar el modo automático de pensar para percibir las cosas de un modo más real, a la vida y a las obligaciones diarias.

Cambiar estas frases te ayuda a percibir que un problema no es tan difícil de resolver como parece y que se tiene más control sobre la vida de lo que uno realmente cree.