Elena García, investigadora del CSIC y Fundadora de Marsi Bionics. | CSIC Comunicación

Elena García: “La robótica tiene mucho de creatividad y de dar vida y eso es muy de mujeres”

La investigadora del CSIC y fundadora de Marsi Bionics es la "madre" de este esqueleto que permite caminar a niños con enfermedades neurodegenerativas.

C. Ávila | Woman.es

Estudió Ingeniería Industrial en una promoción en la que sólo había 8 chicas entre 100 chicos y llegó a convertirse en investigadora del centro de Automática y Robótica del CSIC. Allí trabajaba en sistemas de amplificación de carga para uso industrial cuando unos padres desesperados le pidieron que ideara algo para que su hija que quedó tetrapléjica en un accidente de coche, pudiera ponerse en pie. Cambió el chip, se puso manos a la obra y en tres años la niña estaba caminando. Fundó su empresa, Marsi Bionics, para poner los avances de la ciencia al servicio de la sociedad y desde entonces se dedica a crear exoesqueletos pediátricos que ayuden a los niños con problemas de movilidad. La suma de todas las enfermedades que puedan causar una pérdida de marcha (atrofia medular espinal, distrofia de duchenne, parálisis cerebral, miopatías congénitas, lesiones medulares, espina bífida…) afectan a 17 millones de niños en todo el mundo.

¿Qué es y para qué sirve un exoesqueleto biónico?

Es un robot, un sistema mecánico que incorpora una serie de motores y que está dotado de una cierta inteligencia. Se acopla de manera no invasiva a las piernas y el tronco de niños con enfermedades neurológicas y lo que hace es sustituir al músculo que han perdido debido a la enfermedad, aportando la fuerza que les permite ponerse en pie y les ayuda a caminar.

¿Cómo lo hace?

Tiene incorporados patrones naturales de la marcha humana y los adapta a las condiciones físicas del niño en cada instante. Depende mucho de cada caso pero, en general las enfermedades neuromusculares son degenerativas, se va perdiendo fuerza muscular de modo que quienes las padecen no pueden sostenerse ni dar pasos, pero sí les queda una movilidad residual que es la que activa al exoesqueleto. La persona decide qué quiere hacer (caminar, sentarse, levantarse) y el exoesqueleto detecta esa intención y hace el movimiento. El niño comanda el movimiento del exoesqueleto, con su intención de moverse. En los casos en los que no hay esa movilidad residual que puede ser el caso de lesiones medulares como paraplejias o tetraplejias, se comanda con un joystick igual que su silla de ruedas.

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¿Además de mejorar su sistema motriz, qué otros beneficios aporta el exoesqueleto?

Cuando alguien queda postrado en una silla de ruedas sufre una degeneración fisiológica terrible.  La falta de movilidad trae asociadas complicaciones como la escoliosis, esa curvatura de la espalda que, cuando es muy acusada, genera una pérdida de la capacidad torácica y pulmonar y problemas respiratorios. Si retrasamos la aparición de estos síntomas, podemos prolongar la esperanza de vida de estos niños.

¿Cómo ha mejorado la vida de quienes lo han probado?

Hemos tenido dos ensayos clínicos, uno de ellos ha finalizado ya, en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, hospital de referencia en neuromusculares, en él han participado siete niños de entre 3 y 11 años y ahí hemos podido comprobar que les permite caminar que es lo fundamental, que no tiene efectos secundarios, que no se fatigan utilizándolo y, aunque al principio los niños estaban un poco asustados, poco a poco, según iban ganado confianza, hemos visto la expresión de sus caras, las ganas de ir siempre un poco más allá, retándose cada día, un metro más, dos metros más. La expresión de su cara lo ha dicho todo. Sin embargo, no lo hemos visto todavía aplicado a su vida diaria que es lo que mostraría su impacto real en su calidad de vida y eso estamos empezando a hacerlo con un nuevo ensayo clínico en el Ramón y Cajal de Madrid en el que participan 3 niños y que se van a llevar el exoesqueleto a su casa.

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¿Qué fue lo que orientó su profesión hacia este camino?

Yo empecé a trabajar en exoesqueletos para amplificación de carga en industria para ayudar a los operarios en levantamiento de carga. Estábamos trabajando en el Centro de Automática y Robótica del CSIC donde yo soy investigadora y se acercó una familia con una niña tetrapléjica que estaba buscando algo que la ayudara a ponerse de pie. No había nada en ese momento en el mundo porque todo se centra en adultos y parapléjicos, que tengan control de tronco y brazos. Se solicitó un proyecto de investigación al Ministerio, nos lo concedieron, y en tres años teníamos caminando a la niña. Esto tuvo una repercusión mediática internacional y recibimos muchos premios y empezaron a llegar de todo el mundo las llamadas de médicos y de familias. Entonces fue cuando fundé Marsi Bionics para poder trasladar todos los resultados de la investigación al mercado para que la sociedad pudiera beneficiarse. Pusimos en marcha varios proyectos, uno es este de atrofia muscular espinal que hemos probado en clínica con muchísimo éxito y esperamos poder comercializarlo el año que viene. Ahora estamos trabajando en otro para la distrofia muscular de Duchenne y estamos buscando financiación para un proyecto para parálisis cerebral que tenemos muchísima demanda también.

¿Hay muchas mujeres dedicadas a la robótica o es usted una excepción?

 La verdad es que no hay muchas. Cuando yo estudié éramos ocho de 100 en la especialidad de Automática y Electrónica, en el doctorado estaba yo sola y lo cierto es que siempre he sido una excepción. Lo que me sorprende es que las cosas no están mejorando porque en las nuevas generaciones sigue siendo así. Y no sé a qué se debe, no creo que sea porque haya algún tipo de escollo ni se nos pongan más obstáculos a nosotras para acceder a este tipo de carreras sino porque hay una preferencia por otras que no sé de dónde procede, creo que es algo cultural. De alguna manera les indicamos a nuestras hijas que sus preferencias deben ser otras. Y la verdad es que no termino de entenderlo porque la robótica tiene mucho de creatividad y de dar vida y eso es muy de mujeres.  

Tendemos a pensar en robots invasores, robots que nos quitarán el trabajo… ¿Hemos visto tantas películas que confundimos la ciencia ficción con la realidad?

El cine está cambiando y las películas empiezan a mostrar una cara más amable del robot, pero es verdad que hasta hace muy poco todo lo que nos mostraba era el peligroso y destructor que acabaría con la Humanidad. Sin embargo, hay que ver las películas como lo que son, pura ficción. Y la robótica, si echamos un vistazo alrededor, se está aplicando siempre para mejorar la calidad de vida de las personas y las capacidades de los profesionales. Los robots tienen muchísima capacidad de cálculo y de procesamiento y en este sentido nos podrán dar mil vueltas, pero la mayoría de las profesiones requieren mucho más que eso, otro tipo de pericias, creatividad, intuición, experiencias y eso no lo podrá tener. Los que ayudan al cirujano están ahí para ampliar su capacidad, gracias a ellos puede realizar cirugía mínimamente invasiva sin ningún riesgo, elimina el temblor del pulso le permite una precisión nanométrica que por sí solo no podría hacer, pero obviamente la pericia y el conocimiento siguen siendo los del cirujano. Ayuda en equipos de rescate donde los animales y las personas corren peligro para entrar en zonas con riesgo de explosión, de derrumbamiento, de toxicidad... La robótica se está aplicando para todo lo contrario de lo que la ficción se empeña en contarnos. Las películas son muy chulas y muy entretenidas pero hay que distinguir la ciencia ficción de la realidad.

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