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"Para que sea eficaz, una crema solar debe ser resistente al agua y a la transpiración"

Con el verano a la vista y nuestras ganas locas de sol, de ropa ligera y de largas jornadas de tumbona y playa, conviene tener muy presentes los riesgos del sol y cómo evitarlos. Despejamos dudas con ayuda de la doctora Elena González-Guerra, dermatóloga del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y del Centro Médico- Estético Quintana.

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¿Cuáles son los problemas más comunes derivados de no protegerse adecuadamente del sol?

Los efectos dañinos del sol pueden aparecer a corto plazo, como la quemadura solar o la inmunosupresión; o a largo plazo como el envejecimiento, manchas y cáncer.

¿Cuáles son las creencias erróneas más extendidas?

Muchas personas creen que con la protección solar solo durante el verano o en las actividades expuestas al aire libre, es suficiente para prevenir los efectos nocivos del sol. Sin embargo, el cáncer de piel se produce, no solo por una exposición intensa en un momento dado, sino también por un acumulo de radiación UV a lo largo de toda la vida. Por esta razón es importante protegerse del sol todos los días del año.

En su opinión, ¿tendemos a minimizar la importancia de los riesgos?

Creo que la población realiza una exposición solar cada vez más responsable. En la sociedad actual existe una tendencia a la preocupación por mejorar el aspecto físico pero desde la salud, ya no solo nos importa estar guapos sino también sanos. Esta nueva corriente se debe en parte a un mejor acceso a una información de calidad sobre la salud y al desarrollo de fotoprotectores cada vez más sofisticados  y eficaces. 

¿Cuáles son las consecuencias estéticas de tomar el sol sin precaución?

A largo plazo, la exposición a la radiación UV acelera la aparición de envejecimiento cutáneo, con la presencia de arrugas profundas, manchas y queratosis en nuestra piel.

Con nuestra obsesión por estar morenos, ¿se han incrementado las cifras de enfermedades que antes fueran inexistentes o poco frecuentes?

Lo que está sucediendo con el aumento de la exposición solar a lo largo de la vida y desde edades muy tempranas, es que los efectos dañinos del sol aparecen más precozmente.

¿Cuáles son los errores que repetimos año tras año?

Uno de los más frecuentes es disminuir la protección a medida que nos vamos poniendo morenos. Mientras estemos expuestos, el sol se sigue acumulando en nuestras pieles y también sus efectos adversos, así que, a pesar de tener un tono de piel más oscuro debemos seguir protegiéndonos de la misma manera. 

Otro de los errores es pensar que cuando el día está nublado la radiación solar que incide sobre nuestra piel es menor. Esto no es real, ya que la capacidad de las nubes para filtrar la radiación solar y especialmente los rayos ultravioleta A, es escasa. Por tanto, en los días nublados debemos seguir protegiéndonos del sol.

¿Las pieles sensibles necesitan cuidados específicos?

Una piel sensible es aquella naturalmente vulnerable a las agresiones exteriores, a las que reacciona de manera excesiva. Por esta razón se deben evitar agentes que aumenten la sensibilidad de estas pieles. Recomiendo el uso de productos para “pieles sensibles”, como la de Shiseido, que además de ser resistente al agua, se caracterizan por la escasez de ingredientes en su formulación, la ausencia de agentes sensibilizantes comunes, la existencia de un número mínimo de agentes irritantes y la ausencia de estimulantes sensoriales cutáneos y de productos vasodilatadores.

¿Hay que tener también especial cuidado con los niños?

Sabemos que una exposición solar intensa en los niños favorece la aparición de lunares y que las quemaduras solares durante la infancia, se asocian a un mayor riesgo para desarrollar un tipo de cáncer de piel llamado melanoma. Por esta razón, es muy importante realizar una correcta protección en estas edades de la vida. Se deben emplear filtros pediátricos que cuentan con una cosmética adecuada para la piel de los niños.

¿Hay algún producto “prohibido” en caso de pieles sensibles?

El empleo de cuidados cosméticos no adecuados es el principal desencadenante de la piel sensible, lo que supone una alteración importante de la calidad de vida de los pacientes. Se deben emplear cosméticos sencillos, con pocos ingredientes entre los cuales no haya agentes irritantes  o agresivos, perfumes, productos limpiadores muy fuertes o mascarillas exfoliantes, productos con jabón o cosméticos que contengan ácido glicólico o retinol a altas concentraciones, que puedan desencadenar el aumento de sensibilidad de la piel. La búsqueda de un tratamiento cosmético adecuado representa un reto para la industria cosmética, que debe realizar una racional aproximación en la selección de los productos cosméticos.

No todas las cremas son iguales. ¿Qué requisitos debe cumplir para que sea eficaz?

El fotoprotector ideal es aquel que tiene un amplio espectro de absorción protegiendo frente a radiación UVA y UVB; que no se degrada frente a las distintas condiciones ambientales; resistente al agua y a la transpiración (como las cremas con tecnología WetForce de Shiseido) ; que se fijen la capa cornea sin penetrar en los tejidos  y que sea muy bien toleradoporla piel y las mucosas.

¿Cómo elegimos el factor más adecuado para cada uno?

Hay que tener en cuenta el fototipo, es decir, la facilidad de la piel para broncearse y la resistencia a la quemadura solar, antecedentes de enfermedades dermatológicas (alergias al sol, cáncer de piel…), así como el tipo de exposición que se va a realizar (urbana, montaña, playa…). En general, recomiendo el empleo de filtros solares con un factor de protección solar alto (30-50) o muy alto (50+).

Parece evidente, pero ¿sabemos aplicarnos bien la crema?

Los filtros solares se deben aplicar en cantidad suficiente, por eso se recomienda la aplicación antes de salir de casa y una nueva aplicación  media hora después. En la playa, donde la ropa (pareo, traje de baño…) puede no proteger de forma completa nuestra piel, se debe extender el fotoprotector tanto por zonas expuestas al sol como las cubiertas por las prendas. La aplicación del filtro solar se debe repetir cada dos horas o con más frecuencia si se suda o tras el baño.

Elena González-Guerra, dermatóloga del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y del Centro Médico- Estético Quintana. | D.R.