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Dime qué juzgas y te diré quién eres

Los juicios forman parte de nuestra vida, los seres humanos somos máquinas expertas en emitir juicios. Estamos rodeados de ellos. Nos permiten compartir información, prepararnos para el futuro.

Lucía Mayor | Woman.es

En ocasiones hay cierto desprecio por los juicios, “a ver, lo que comentas es un juicio, no es objetivo” como si careciese de importancia y solo los hechos fueran dignos de tener en cuenta. Los juicios son una fuente fundamental de información, lo importante es tratarlos como tal, aprender a distinguirlos. Esta distinción es clave para no limitar nuestras posibilidades con los juicios que emitimos.

Primero de todo, ¿qué es un juicio? En el ámbito de la ontología del lenguaje un juicio es un tipo de declaración. Una declaración que hago en base a una información que tengo. En base a la información que yo tengo emito uno u otro juicio.

"Este restaurante es malísimo". Esta declaración es un juicio, según mi experiencia en este restaurante declaro que es malo. Quizás la experiencia que tuvo otra persona fue muy diferente y su juicio es distinto. ¿Obvio verdad? Pues parece mentira la cantidad de veces que tratamos a los juicios como si fueran verdades sin darnos cuenta de las consecuencias.

Mi experiencia es la que define el juicio que hago, todos vemos cosas distintas, somos distintos observadores del mundo. Vivimos, disfrutamos, sentimos de forma distinta. Dos amigas van al mismo restaurante y una declara que el restaurante es maravilloso porque el camarero le ha tratado genial, la otra lo encuentra malísimo porque ha encontrado la paella insípida. Han ido al mismo restaurante y han comido lo mismo y su juicio es distinto. Mi forma de ver el mundo va a determinar mis juicios, los juicios que emitimos nos permiten ver el observador del mundo que somos, los juicios que emitimos dicen mucho más de nosotros que de aquello a lo que juzgamos. 

"Mi jefe es mala persona". Esta declaración es un juicio, y como tal puede estar o no fundado. Los juicios no son verdaderos o falsos, no describen la realidad, aportan información. Gran parte de los juicios con los que convivimos no están fundados.

Te invito a hacer la prueba. Escoge tres juicios, uno que tengas sobre ti misma, otro sobre alguien de tu entorno y otro que tengas sobre el mundo y sigue los pasos para fundarlo. Para fundar un juicio es necesario tener en cuenta los siguientes factores:

1. ¿Para qué emitimos este juicio?

El juicio trae al presente la experiencia del pasado para tenerla en cuenta en el futuro. Para fundar un juicio debemos tener clara la acción futura para la cual emitimos dicho juicio. “Sara es muy egoista”, este juicio se emite para tener en cuenta la próxima vez que vayamos a convivir con ella.

2. Tener claro el ámbito en el que emitimos el juicio.

Sara, ¿es siempre egoísta? ¿O lo es solo cuando están sus hijos presentes? ¿O cuando preparamos un viaje a Formentera? Es importante definir el dominio de acción al que nos referimos para poder fundar nuestro juicio.

3. ¿Cuál es el estándar?

"Pepe no es nada cariñoso", el estándar de cariñoso no es el mismo en Latinoamérica que en el norte de Europa o en Japón. Para poder fundar un juicio debemos tener claro cual es el estándar común. Sara es egoísta quizás para sus amigas solteras y no para sus amigas con hijos ya que con ellas comparte una forma de ver las cosas.

4. Buscar hechos que afirmen el juicio que hemos emitido.

"Cuando estamos todas juntas, Sara solo pide para ella, no pregunta si alguna quiere tomar algo", "Sara reservó mesa en el restaurante sin preguntarnos si la hora nos iba bien", "Sara queda conmigo solo cuando su marido no está disponible". Aquí es importante que sean afirmaciones, no fundar con más juicios. Por ejemplo, "Sara es egoísta porque es impuntual", no es valido, ya que impuntual es otro juicio. "Sara ha llegado quince minutos tarde a nuestras tres últimas citas", sí es una afirmación.

5. ¿Hay hechos que afirmen el juicio contrario?

Si tenemos afirmaciones que respaldan el juicio contrario nuestro juicio no estará fundado. "Sara nunca se olvida de mi cumpleaños, me manda todos los años un regalo". "Sara me llama todos los domingos para ofrecerme su coche para ir al súper", "Sara nunca se va de un bar sin dejar propina", estas afirmaciones respaldarían el juicio de que Sara es generosa, por lo tanto nuestro juicio inicial sobre que Sara es egoísta está infundado. A los juicios que no satisfacen estas condiciones los llamamos juicios infundados.

Estén o no fundados tus juicios, este ejercicio te va a permitir conocer con más detalle el origen de tus juicios , información fundamental para moldear tu futuro.

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