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Cómo convivir con la envidia

La envidia forma parte de nuestra vida, pero hay algunas formas de evitarla...

Lucía Mayor | Woman.es

Reconocemos la envidia cuando experimentamos que alguien de nuestro entorno no se alegra ni comparte nuestros triunfos, y en casos más agudos, notamos satisfacción ante nuestros fracasos.

Sí, sí, el envidioso se alegra ante nuestros fracasos. Pero ¿qué es un monstruo? No. Es humano.

La envidia es humana y aunque intentemos negarla, taparla o evitarla, esta presente en nuestra sociedad. Es por eso necesario empezar a conocerla un poco más, con el objetivo de aprender a convivir con ella y minimizar en la medida de lo posible los malos ratos.

Me tienen envidia

Es muy incomoda la sensación de que alguien que nos rodea nos tiene envidia. Aparentemente el envidiado tiene poco que hacer al respecto, él solo está haciendo su vida, el problema lo tiene el otro, así que lo más común es tender a evitar compartir ciertos logros con esas personas para no sentir esa sensación tan incomoda.

Cuando aquel que sentimos que nos tiene envidia es alguien externo, con quien no compartimos ni trabajo, ni familia, ni una amistad, alejarse ante la sensación de envidia es una buena solución.

 Desgraciadamente lo más común es el sentimiento de envidia de las personas que nos rodean y lo que más daño nos hace.

Cuando esto pasa y sentimos que nos tienen envidia lo vivimos como si fuera algo completamente ajeno a nosotros, sin darnos cuenta de que hay siempre una conexión entre el envidiado y el envidioso. Aquel que se siente envidiado suele estar especialmente atento a la actitud de aquel que percibe que le tiene envidia. Pongamos el ejemplo de nuestra amiga María cuando nos cuenta:

“Me han felicitado todos por el ascenso menos él”.

¿Dónde tiene puesta la atención María?¿En qué se está centrando?.

Sí, pero es que es un hecho, él no me ha felicitado. –replica María.

Está bien, no te ha felicitado, pero atenta con lo que estás haciendo, estás obviando que quizás él haya estado ocupado, pendiente de otra cosa, situación que le ha impedido felicitarte. Solemos buscar señales de aquello que queremos constatar y muchas veces nos equivocamos. Si buscamos la envidia es muy posible que la encontremos.

“Te digo que es por envidia, jamás se alegra por mi”. –Insiste.

Está bien, parece que te tienen envidia, y es alguien cercano, lo que hace que sea una situación incomoda. Pero si piensas que no hay nada que puedas hacer al respecto reflexiona ¿Dónde tienes puesta tu atención?¿En qué participas tú de esa envidia?.

Lo que vemos aquí es que nuestra actitud no es neutra, nosotros elegimos fijar nuestra atención en la envidia en lugar de fijarla en otra cosa, ¿a qué estás dejando de prestar atención fijándote en eso?

Tengo envidia

Aunque a veces nos cueste admitirlo somos envidiosos. Sino el problema anterior no existiría. Es importante distinguir la envidia sana, de la envidia mala, llamémosle envidia cochina.

En la R.A.E no se distinguen estos dos conceptos, se habla de envidia y punto, sin apellidos.

Es muy importante distinguir los dos tipos de envidia ya que su origen es completamente distinto. Uno nos ayuda a identificar injusticias, el otro deseos. La envidia cochina, es la tristeza o pesar del bien ajeno.

Por ejemplo: “Estoy fatal, mi hermano se casa, y mírame a mi, la soltera eterna, ¿Cuándo yo?.”

Este tipo de envidia está ligada a la injusticia, suele esconder rabia. Cuando sentimos este tipo de envidia debemos parar un momento a reflexionar. ¿Cuál es la injusticia?, ¿En qué se basa dicha injusticia?. Indagando en ese sentimiento encontraremos pistas de aquello que tenemos que hacer para conseguir aquello que queremos, sin culpar al otro de tenerlo.

Por otro lado está la envidia sana, que como dice Cervantes es aquella que promueve la emulación y la superación personal. La envidia sana nos ayuda a saber lo que queremos, a identificar aquello que anhelamos.

Sentir este tipo de envidia es tremendamente útil, nos está dando pistas de por donde tenemos que ir. ¿De quién tienes envidia? Sigue sus pasos, hazlo tu mentor, pídele consejo.

 

Lucia Mayor, desarrollo personal y organizacional.