woman | El lujo de ser mujer

Las 4 hormonas que más afectan a las mujeres

Asumámoslo, somos pura química. En nuestro interior bulle un cóctel de hormonas que intervienen en un montón de funciones de nuestro organismo y que sí, a veces se revolucionan y nos llevan de cabeza.

C. Ávila | Woman.es

Cuando las glándulas segregan más de la cuenta o, por el contrario, se quedan cortas, el delicado equilibrio endocrino se rompe y desestabiliza nuestro bienestar físico y emocional. Pueden hacer que nos duela la cabeza, que se nos caiga más el pelo, que nos salga acné o ganemos peso... Pero también ponen del revés nuestra estabilidad emocional: de ellas depende nuestro estado de ánimo, nuestro humor, el deseo sexual, y pueden ser las responsables de crisis de ansiedad y estados depresivos… Estas son cuatro de las más alborotadoras:

1. ESTRÓGENOS

Son las principales hormonas femeninas, responsables de la maduración física y sexual propia de las mujeres. Pero intervienen también en otros procesos como el crecimiento de los tejidos, el sistema cardiovascular y en la salud de huesos y cabello.

Si los niveles bajan… pueden provocar un amplio repertorio de síntomas: piel seca, aumento de peso, pérdida de cabello, retención de líquidos, dolores articulares… Por no hablar de los aspectos psicológicos: ansiedad, cambios de humor…

Si los niveles suben… puede estimular el desarrollo de los tejidos y derivar en problemas como endometritis o fibromas de ovario que, a su vez, pueden desembocar en cáncer de mama, útero, ovarios…

2. TESTOSTERONA

En un andrógeno que, aunque se considera la hormona masculina, también la produce el organismo de las mujeres y menos mal, porque es en gran medida la responsable de nuestro deseo sexual y de las sensaciones placenteras que produce. También contribuye a la resistencia ósea, al desarrollo de la masa muscular y la fuerza, a la sensación general de bienestar y al nivel de energía.

Si los niveles suben… se estimula el crecimiento del vello facial y corporal, el aumento de la masa muscular y de la agresividad e irritabilidad.

Si los niveles bajan… se relaciona con pérdida de libido, de fuerza y tono musculares, cansancio e insomnio, pérdida de memoria y dificultades de concentración.

3. TIROÍDEAS

Estas hormonas participan en casi todas las funciones básicas de nuestro organismo: regula el metabolismo y la temperatura corporal, favorece la asimilación de los nutrientes y es necesaria para el crecimiento y para el funcionamiento del sistema nervioso, para la creación de tejidos, para regular el ritmo cardíaco... así que, es fácil de entender que cuando su actividad se ralentiza o se acelera, se genera una gran revolución.

Si los niveles suben (hipertiroidismo)… se disparan la ansiedad, el nerviosismo y la incapacidad para relajarse. Se producen, además, un pérdida brusca de peso, calor, taquicardias….

Si los niveles bajan (hipotiroidismo)... los síntomas más comunes son el cansancio, la intolerancia al frío, piel seca, cabello y uñas quebradizos, aumento de peso, somnolencia, depresión…

4. CORTISOL

Es la encargada de regular la respuesta del organismo ante situaciones de estrés, controlando la producción de adrenalina. Esta hormona hace que el organismo libere glucosa a la sangre para enviar cantidades masivas de energía a los músculos. Además ayuda a regular la presión arterial y el sistema inmune.

Si los niveles suben… se producen muchos problemas metabólicos y aumento de peso porque provoca altera el equilibrio glucémico, estimula el apetito y los antojos de alimentos ricos en calorías. Notarás también cambios de humor, ganas de llorar aparentemente inexplicables, dolores de cabeza y musculares, fatiga, falta de concentración, ansiedad y taquicardias.

Si los niveles bajan… se hará notar la debilidad, la deshidratación y una disminución en la capacidad para combatir infecciones y en la tolerancia a las situaciones de estrés.

D.R.

10 alimentos con más hierro para evitar el cansancio y el dolor de cabeza

Si estás cansada y desganada, te ves paliducha y tienes dolores de cabeza frecuentes puede que sea por falta de hierro. Que es, por cierto, la carencia nutricional más común en el mundo.

C. Ávila | Woman.es

¿Por qué necesitamos hierro? Porque se utiliza para producir los glóbulos rojos, que ayudan a transportar oxígeno en la sangre y si hay demasiado pocos los órganos y tejidos no pueden recibir los niveles de oxígeno que necesitan para trabajar normalmente. Evítalo reforzando tu dieta con alimentos ricos en hierro y ayuda al organismo a asimilarlo combinándolos con alimentos que aporten vitamina C.

1. Almejas. Es junto con los mejillones y los berberechos, los productos con mayor contenido en hierro. Con 100 gramos tendrás la cantidad diaria requerida. Por no hablar de su plus de otros minerales: potasio, selenio, zinc y calcio.
2. Espinacas. Popeye les dio la fama de ser ricas en hierro y fuente de energía. Lo son, pero hay otros vegetales de hoja verde que las superan: el perejil, las acelgas, las alcachofas…
3. Hígado. El de ternera, de cerdo, de pavo, de cordero… tú eliges la variedad. En esta categoría se incluyen también otras vísceras (riñones, corazón…), la morcilla elaborada con sangre y los patés elaborados con hígado.
4. Cereales integrales. Su contenido de hierro oscila entre los 7 y los 12 mg por cada 100 gramos de producto, sin embargo al ser de origen vegetal y debido a su alto aporte de fibra, se dificulta su absorción. Échale una mano acompañándolos con un puñado de fresas, un zumo de naranja, un kiwi o cualquier alimento rico en vitamina C.
5. Carne. La de ternera tiene el doble de la cantidad de hierro que la de pollo y el triple que el pescado. Una ración de 100 gramos aporta aproximadamente 3 mg.
6. Legumbres. Lentejas, garbanzos, soja… contienen de dos a tres veces más que la carne. Sin embargo, el cuerpo absobe peor el hierro de origen vegetal. ¿Cómo arreglarlo? Cocinándolas en un guiso que incluya alimentos con vitamina C como el pimento y el tomate.
7. Huevos. Tiene mala fama, sobre todo la yema, pero es ahí donde reside su tesoro de hierro, fósforo y calcio. Además también posee una alta concentración de carotenoides, así como vitamina D, esencial para la salud de los huesos.
8. Orejones. Los albaricoques desecados son un dos en uno: son ricos en hierro y también en vitamina C, para que te beneficies del subidón de energía en un solo bocado.
9. Pistachos. Lo mismo sucede con este fruto seco, que combina en su minúsculo cuerpo verde un combinado de minerales (hierro, potasio, magnesio y calcio) que, junto al cobre y la vitamina C activan una eficaz reacción antianémica.
10. Levadura de cerveza. Aporta 20 mg de hierro por cada 100 gramos, además de gran cantidad de proteínas, hidratos de carbono, además de ácido fólico y vitamina B12, nutrientes imprescindibles para superar estados de anemia.

Cinco cosas que nadie cuenta sobre el insomnio

El insomnio afecta seriamente tu salud y hay muchos mitos que debes evitar.

Paola Lei

1. Hay dos tipos de insomnio: crónico y agudo.

El crónico suele estar ligado a algún acontecimiento estresante de la vida, puede ser una entrevista de trabajo, una pelea con tu pareja o una reunión importante en la oficina. En estos casos es habitual no poder conciliar el sueño la noche anterior. En cuanto pasa el suceso estresante se vuelve a recuperar el ritmo de sueño.

El insomnio crónico, que se cuenta a partir de tres meses en los cuales ha habido más de tres noches seguidas a la semana sin pegar ojo, se considera una disrupción del sueño y está relacionado con riesgos importantes para la salud. En estos casos se recomienda pedir ayuda profesional.

2. Una noche de insomnio nunca es igual que otra

Los insomnes saben que es difícil identificar qué pensamientos impiden conciliar el sueño. Cada noche puede ser uno diferente. O es probable que un ruido que jamás habías escuchado una noche no te deje dormir, o que por primera vez en los diez años que llevas durmiendo en una habitación sientas un calor insoportable. Cuando el insomnio es crónico lo más fácil es encontrar un motivo para no dormir. Es por eso que forzar rutinas diarias exactamente iguales sea una de las maneras de paliar el insomnio. Existen otros trucos como abandonar todo tipo de trabajo al menos dos horas antes de meterse en la cama, no beber alcohol por las noches y evitar echarse siestas durante el día.

3. Uno se pone de mal humor cuando los amigos o la familia creen que a ellos también les ha pasado

Por supuesto que no es motivo para enfadarse, pero uno se enfada cuando todo el mundo intenta decir que uno tiene un padecimiento vulgar que todo el mundo ha sufrido y que se supera con “un poco de esfuerzo”. Ya hemos dicho que no es motivo para enfadarse pero cuando se duerme poco los nervios están a flor de piel y el mal humor es el estado de ánimo natural.

4. Una pastilla para dormir no es la única opción, y sobre todo, no está exenta de riesgos

La mayoría de los expertos prescriben las píldoras para dormir durante un período corto de tiempo, incluso para trastornos severos del sueño. Aunque la pastilla parece ser una solución rápida para los casos más graves se recomiendan las terapias cognitivas conductuales que buscan encontrar el origen del insomnio en lugar de ir a tratar solo los síntomas.

5. Un insomne siempre cree que está solo

Pasar las noches en vela te hace creer que eres la única persona en el universo que no puede conciliar el sueño mientras el resto de la humanidad duerme a pierna suelta. Pero si hacemos caso a las estadísticas no hay razón para sentirse solo: uno de cada cinco españoles padece insomnio.

El tamaño de tus platos es crucial | ISTOCK

La decoración de tu casa te puede ayudar a perder kilos

Cambia el color de tus platos, notarás la diferencia.  

 

Paola Lei | Woman.es

Si tu objetivo para 2017 es perder kilos, en lugar de pintar las paredes de tu casa debes invertir en una vajilla de colores oscuros o muy claros. El asunto es que la comida contraste con el fondo. Te contamos por qué. Un estudio del Laboratorio Brand and Food de la Universidad de Cornell descubrió que cuando las comidas contrastan poco con el fondo del plato, imaginemos unos fetuccine Alfredo en un plato blanco, nos servimos casi un 30% más que si esos mismos fetuccines lo comemos en un plato rojo. Si vas a comer pescado blanco lo ideal es usar un plato oscuro, y si vas a comer alubias negras, lo mejor es hacerlo en un plato blanco. El objetivo es conseguir ese contraste que te ayude a servirte porciones más pequeñas.

Plato rojo | ISTOCK

Pon a tu alcance solo los platos pequeños

Es difícil ser exactos con las porciones de comida pero si usas un plato pequeño tienes más posibilidades de acertar que si te sirves en un bol o en un plato grande. Un estudio realizado con nutricionistas y publicado en la American Journal of Preventive Medicine asegura que cuando estos expertos se servían en un bol solían comer un 31% más de helado que cuando lo hacían en un bol pequeño.

Coloca un espejo frente a la mesa de comer

Quizás la cocina no sea el lugar más clásico para poner un espejo pero puede ayudarte en tu cruzada contra los kilos de más. Un estudio de 2016 reveló que la gente que comía tarta de chocolate  en una habitación frente a un espejo lo encontraba menos placentero que aquellos que comían lo mismo sin mirarse al espejo. Al parecer tiene que ver con la mala conciencia de verse a uno mismo tragar calorías porque el espejo no afectaba, por ejemplo, a la cantidad de ensalada de frutas que esas mismas personas comían.

Saca el televisor de la cocina

Y mientras comes también aparta el teléfono de la mesa. Que nada te distraiga para que comas con conciencia y dejes de hacerlo cuando se te acabe el hambre. Ni antes ni después. Evitando las distracciones también dejarás de comer las calorías que no necesites.  

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