IStock / ISTOCK

Las cinco cosas que no debes hacer si el calor no te deja dormir

Paola Lei | Woman.es

1. Tomar pastillas.

Los españoles somos grandes consumidores de ansiolíticos y somníferos, entre otras cosas porque dormimos menos y peor que otros europeos. Pero estos fármacos pueden ser muy adictivos y no siempre eficaces por lo que los médicos e investigadores advierten que debe optarse por tratamientos alternativos más seguros para paliar el insomnio. Muchos de estos fármacos solo conseguirán que te quedes dormida unos minutos y luego volverás a despertarte, al día siguiente los efectos secundarios pueden ser molestos, e incluyen fatiga matinal e incluso sonambulismo.

2. No vayas a la cama solo cuando estés cansada.

Aunque sea lo que se ha aconsejado durante años a los insomnes, las investigaciones más recientes creen que es mejor no alterar las rutinas del sueño. Y seguir yendo a la cama a la misma hora aunque no tengas sueño. Variar tu horario de sueño puede causar interrupciones nocturnas con el tiempo y alterar el ritmo circadiano. Tu cuerpo adora la rutina. Establecer un horario por la noche y despertarse todos los días a la misma hora, incluso los fines de semana, hará más fácil que recuperas la calidad del sueño.

3. Salir de la cama.

Si tienes insomnio es otro consejo clásico que ahora se pone en entredicho. Aunque muchos aconsejan salir de la cama y cambiar totalmente de actividad para recuperar el sueño, ahora los investigadores creen que es más valioso quedarse en la cama y dedicar ese tiempo a descansar. Aunque no estés dormido un buen descanso ayuda a tu cuerpo a reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés).

4. Tomarte una copa.

Según la National Sleep Foundation, casi el 20% de los estadounidenses beben una copa para quedarse dormidos. A corto plazo les ayuda a relajarse y a dormir más rápido, pero a largo plazo el alcohol actúa como un disruptor del sueño. Te hará despertarte para ir más veces al baño y te hará despertarte varias veces durante la noche.

5. Contar ovejas.

Es un método clásico pero poco eficaz y que además produce ansiedad y estrés a muchas personas, una vez que las ovejitas se van acumulando y resulta muy difícil contarlas. Este método produce estrés porque es cuantitativo. Es decir, si en noches anteriores contaste un número menor, y esta noche estás contando más, tu ansiedad irá en aumento.