PonyWang / ISTOCK

Estas son las cuatro causas principales por las que te duele el cuello

Según los expertos, que nos cuentan cómo prevenirlo.

Clara Hernández | Woman.es

¿Sufres dolores de cervicales de forma ocasional o, incluso, regular y estos no obedecen a una causa médica determinada como puedan ser artrosis, pinzamientos o traumatismo? Para tu información, tu caso es mucho más frecuente de lo que te imaginas: el 70% de la población (algunos estudios elevan este porcentaje hasta el 95%) se ha visto afectada por molestias musculares en alguna ocasión y prácticamente la mayoría de estas dolencias se localizan en el cuello y la espalda. Sin embargo, ¿qué es lo que los provoca? 

Tanto Rocío Luque, fisioterapeuta de Blua de Sanitas, como el reciente Estudio Fisiocrem que ha elaborado la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF) coinciden en que el gran enemigo para nuestras cervicales es "la sobrecarga muscular". Pero, ¿cómo llega a producirse esta?

Principalmente por cuatro causas, según apunta el estudio y la experta de Blua. Lo que está claro es que "acciones que repetimos de forma continuada en nuestro día a día sin darnos cuenta" son las responsables en la mayoría de los casos. Estos son los motivos más comunes: 

1. Las cargas excesivas de peso y sobreesfuerzos.
Debemos grabarnos esta regla de oro: "Si vamos a levantar peso, mejor realizar una sentadilla y no inclinar la espalda para cogerlo", recuerda la experta, que también recomienda llevar carrito a la compra. Asimismo tenemos que prestar atención a los bolsos y carteras que llevamos habitualmente. Si pesan mucho  (lo que equivale a más del 10% de nuestro cuerpo; con mochila, un 15%) y cuelga de un solo hombro, pueden provocar desequilibrio muscular y, finalmente, afectar a los músculos del trapecio. Es conveniente cambiar el bolso -ya sea de bandolera o de mano- de lado con frecuencia.

Asimismo, un estudio de Triumph afirma que una mala elección de sujetador puede derivar en molestos dolores. Este debe ser de nuestra talla y, sobre todo, nunca pequeño, en cuyo caso los tirantes pueden ejercer demasiada presión en la zona.

2. Malas posturas mantenidas durante un largo periodo (frente al ordenador, el móvil...) 

El estilo de vida sedentario y las malas posturas mantenidas durante horas, muchas veces frente a una pantalla, son el segundo gran enemigo de estas molestias. Rocío Luque recomienda que se sitúe el ordenador "a la altura adecuada, de tal manera que podamos mirarla sin tener que girarnos ni inclinar nuestro cuello". También es importante "que nuestra espalda quede apoyada en el respaldo de la silla, utilizando reposacabezas si es posible, y que nuestros brazos queden con una flexión de 90º, apoyados sobre los reposabrazos de la silla para no sobrecargar el trapecio". Otros expertos apuntan a que hay que evitar cruzar las piernas cuando estemos sentados para mantener la espalda erguida.

Mirar el móvil antes de dormir te impide tener un buen descanso. | Gtres

En cuanto al móvil, desde ThermaCare ya nos habían hablado, hace algún tiempo, del 'cuello de texto', es decir, esa postura —con los hombros inclinados hacia delante y con las cervicales en tensión— que adoptamos cuando consultamos el teléfono y que es sumamente perjudical para distintas regiones musculares. Para evitarla, recomendaban "alinear las orejas con los hombros mientras los omóplatos están retraídos. Al escribir un mensaje, el dispositivo se debe sujetar a la misma altura de los ojos". Por su parte, la experta de Sanitas recomienda que, cuando hablemos por teléfono, no lo sostengamos entre la cabeza y el hombro. "Es mejor usar auriculares, cascos o manos libres". También es conveniente realizar descansos cada 45 minutos o cada hora, levantarnos y realizar algún estiramiento. 

3. Los episodios de estrés. 
Cada vez está más consolidada la idea de que el estrés y la angustia influyen en la experiencia del dolor físico, en su intensidad y duración, y hasta pueden activarlo, señalan desde AEF. La experta Yolanda Pérez Martín, en un artículo publicado en 'The Conversation', mencionaba incluso factores psicosociales. Según su teoría, aspectos de la personalidad, el dolor social (sentirnos rechazados por otros) o un disgusto pueden acrecentar un dolor cervical, de la misma manera que "una vida activa con ejercicio físico cotidiano, alimentación saludable, una actividad laboral sin tanta presión (...) relaciones sociales satisfactorias y un estado de ánimo positivo" pueden ser muy beneficiosos para combatirlo. 

4. Ejercicio físico realizado sin la adecuada técnica
Atentos, deportistas. Para Rocío Luque, este es el origen frecuente de dolores de cuello. Para evitarlo, es conveniente mantenerse activo en nuestro día a día, realizando varias sesiones de ejercicio físico a lo largo de la semana. "Un buen calentamiento y unos estiramientos al finalizar la sesión nos pueden ayudar a prevenir lesiones y molestias en la zona cervical". Ell ejercicio debe estar pautado y supervisado por un profesional cualificado. La AEF destaca que "las personas que practican deporte con frecuencia, cuatro o cinco veces por semana, experimentan una sintomatología más leve que el resto de la población". ¡Todo ventajas!

Aunque estos motivos sí serían los más recurrentes, los expertos enumeran otros que pueden llevarnos al dolor cervical, como "extensos periodos de pie sin descanso" y "malas posturas al dormir". Y revelan cuál es la mejor postura para preservar la salud de nuestra columna al dormir: de lado, con nuestra espalda ligeramente curvada, como en posición fetal  y con una almohada que no sea excesivamente alta o baja para no forzar la posición del cuello y que este quede a la misma altura que el resto de la columna.