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¿Es bueno que los niños tengan deberes?

La OMS ha dado la señal de alerta: los niños españoles pasan demasiadas horas haciendo deberes escolares. Como consecuencia, muchos padecen estrés y pueden poner en riesgo su salud.

Paka Díaz | Woman.es

El hijo de mi amiga Emilia saca buenas notas, es un niño activo y alegre. Como actividades extra escolares va a clases de inglés, a fútbol y a baloncesto. Además, cada tarde, suele tener que hacer deberes escolares. También los fines de semana y en vacaciones como las de Pascua. Más de una vez he asistido a como mi amiga y/o su marido le decían al pequeño que no remoloneara y se pusiera de una vez a terminar las tareas. También he visto como ambos le ayudan a hacerlos. Cuando les pregunté qué opinaban de que los profesores mandaran deberes, ambos dijeron que no les parecía mal, que eran necesarios y que sirven para fijar conocimientos, etcétera. Sin embargo, ella reconoce que, a veces, su hijo le da pena y que alguna vez él le había preguntado desanimado: “Mamá, ¿cuándo voy a tener tiempo para jugar?”

Como mis amigos, muchos padres españoles fluctúan entre la creencia del aprendizaje que supuestamente conlleva hacer deberes, y el hastío ante tanta tarea de los niños. Todos ven que a veces son excesivos aunque creen que, “si los mandan será por algo”. Pero, ¿es cierto? Hay quien opina que no. O, al menos, no como están planteados hasta ahora. Y, además, la sensación de que los niños están cansados es una realidad. Según un reciente informe auspiciado por la Organización Mundial de la Salud, los niños españoles se sienten agobiados por las tareas escolares. La OMS advierte de que tanto estrés puede poner en riesgo su salud y causarles dolores de cabeza o abdominales, de espalda o mareos, además de hacerles sentirse tristes, tensos o nerviosos. España aparece como el cuarto país en este ranking-, sólo superado por Malta, Escocia e Islandia. Uno de los principales motivos es que, según el informe PISA, España dedica 1,6 horas semanales más que en el resto de Europa a las tareas escolares en el hogar: una media de 6,5 horas a la semana, cifra sólo superada por Polonia con 6,6 horas semanales, Irlanda con 7,3 horas, Italia con 8,7 horas y Rusia con 9,7 horas. Por contra, en Finlandia, el país que se ha convertido en referente educativo de toda Europa, sólo dedican a la semana 2,8 horas a los deberes. Lo ideal, allí, es que no superen la media hora diaria. Por eso, muchos padres y madres se han cansado de esperar y están pidiendo que se racionalicen los deberes o que, directamente, desaparezcan.

Eva Bailén era una madre cansada de cómo su hijos, y los niños y niñas que veía en su entorno, estaban “perdiendo su infancia en vez de jugar”. Así que decidió hacer algo y lanzó una campaña de recogida de firmasPor la racionalización de los deberes en el sistema educativo español’ en change.org. “Ya he conseguido ya más de 200.000 apoyos, que se hable del tema en los medios, que los padres afectados estén más informados y sean más conscientes del problema”, explica Eva, para quien la experiencia con los deberes de sus hijos es muy frustrante. “Me parece injusto e incluso contraproducente para el aprendizaje que desde temprana edad estén sometidos a esas horas extras, sin poder desconectar de la escuela por las tardes, los fines de semana, ni en las vacaciones. El que más pena me ha dado siempre ha sido mi hijo mediano, a menudo desbordado, muy presionado por unos deberes que hacía sin gran esfuerzo intelectual, pero con los que no aprendía nada nuevo, ya que solo consistían en repetir cuentas que ya sabía hacer, o en copiar del libro de texto, sin lugar a la creatividad”. Eva, como muchos educadores, padres y madres, está en contra de las tareas extra en los cursos de primaria y, sobre todo, de los deberes repetitivos, no personalizados. “Esos que se mandan para ocupar el tiempo de los niños. Se pueden proponer otros más creativos, que se puedan poner en práctica en la cocina de casa, en el supermercado, o en el día a día de la economía doméstica. Los niños deberían tener sus tardes libres para jugar y aburrirse”, opina porque cargarles de tanta actividad “a la larga puede hacer que tengan una carencia en su capacidad para tomar decisiones y, desde luego, pueden sufrir estrés, ansiedad y hastío por la escuela y el aprendizaje”.

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Hacer que los los críos actuales tengan una agenda de ministros donde, además del colegio hay numerosas actividades extra escolares puede acabar haciendo que se agoten.“Hace unos años, uno de mis hijos, con 7 años,  me dijo ‘mamá, no te ofendas, pero yo no quiero estudiar’. Me quedé de piedra. No entendía cómo un niño despierto, inquieto, curioso y creativo, como son la mayoría a esas edades tempranas, se estuviera cuestionando sus días en la escuela. Creo que fue la primera vez que empecé a plantearme el sistema educativo en general y los deberes en particular”, recuerda Laura Monge, una pamplonesa farmacéutica, educadora y autora del blog Mis trucos para educar y además colaboradora de Sin deberes, otra web dedicada a orientar a padres sobre las tareas escolares. Además, Laura tiene cinco hijos. “Nuestros niños están cansados y aburridos. Les exigimos mucho y les dejamos muy poco tiempo para ser niños, para el juego libre, para aburrirse, inventar y crear. Tenemos niños agotados, desinteresados y desmotivados”, explica. Como Eva Bailén, considera que solo debería haber deberes a partir de los cursos superiores. Para los de primaria propone la lectura como única tarea. “Una buena comprensión lectora puede mejorar el rendimiento académico de nuestros niños en todas las asignaturas, además de descubrir un placer para toda la vida. Ahora llegan exhaustos al momento de lectura”. Tras el toque que ha dado la OMS a la educación española, Laura considera que ha llegado el momento de ponerse las pilas. “No creo que haga falta esperar más. Pero, pese a tener una tasa de abandono escolar temprano que casi duplica la media europea, lejos de cambiar, seguimos hinchando los deberes de los niños y llenándoles de carga.”

Desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) también han preparado un documento para el próximo Ministro de Educación que haya que propone una revisión de las tareas escolares y de las sanciones que se aplican a los niños en caso de no hacerlas. “Nuestra opción es suprimirlos tanto de primaria como de secundaria. Que no haya deberes obligatorios y que no se pueda castigar o sancionar a quienes no los hagan. En el sistema actual a veces se llega incluso a ridiculizar a los niños en clase por no haberlos hecho. Eso hace que muchos críos lleguen a desarrollar síntomas de acoso escolar como ansiedad o dolores de tripa”, nos adelanta Jesús Salido, presidente de la CEAPA, de la propuesta que se quiere llevar al Ministerio de Educación.“Los deberes crean desigualdad social y generan una triple presión sobre los niños. Social porque parece que si no los hacen no se esfuerzan y no generan hábito de estudio, institucional porque se crea desde el propio sistema y familiar porque condicionan tanto las relaciones entre la familia como el ocio de toda ella”, explica Salido que además considera que el estudio de la OMS les da la razón. “A nadie nos gusta tenernos que llevar trabajo a casa. A los niños y la niñas tampoco. Los deberes nos estresan a todos”, concluye.

Sin embargo, desde la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA) consideran que suprimir los deberes puede conllevar un aumento del fracaso escolar. Por eso, consideran necesario que la familia se implique con el fin de estimular el aprendizaje y para ello los deberes son primordiales ya que, además, refuerzan la capacidad de razonamiento y memoria en los niños. Pese a defenderlos, la CONCAPA también considera que es necesaria una racionalización, para que los pequeños no tengan una carga excesiva de trabajo.

Y mientras el debate sigue abierto en España, en la escuela de primaria Sun Valley, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, han decidido pasar a la acción. Tras observar que tanto los progenitores como los niños estaban agobiados con los deberes escolares, decidieron replantearse la función de la educación. Se hicieron una pregunta: ¿cuál es el objetivo de los deberes cuando los niños ya pasan 7 horas en la escuela? Como respuesta, decidieron dejar de mandar tareas para hacer en casa. El director de este centro educativo, Gavin Keller, asegura que gracias a ello han conseguido un aumento de los resultados académicos, de los niveles de motivación y de la lectura entre los estudiantes. “Nos aseguramos de que las horas que pasan en la escuela estén tan centradas en la tarea y tan llenas de diversión que después haya tiempo de hacer deporte, estar con sus amigos y  que por la noche todavía tengan energía para leer antes de dormir”, explica Keller.