El color naranja, protagonista de la serie. | IMDb

Taylor Schilling, de ‘Orange is the new black’: “No hay nada de mí en Piper"

Es Piper Kerman en la serie ‘Orange is the new black’, la tragicomedia carcelaria que causa estragos entre la comunidad lésbica y tiene enganchados a millones de usuarios de VOD (vídeos bajo demanda).

Clara Hernández | Woman.es

“Cada vez que hago una entrevista me siento rara. Pienso que si hablara al entrevistador como si fuera un amigo, la conversación sería otra, totalmente distinta”, ha confesado en alguna ocasión Taylor Schilling, la rubia protagonista de la serie carcelaria ‘Orange is the new black’ (Netflix, Canal +) que triunfa en Estados Unidos y en la que ella interpreta a la presa Piper Kerman.

Lo cierto es que poco después de tomar asiento y de saludar con una sonrisa, Schilling adopta un gesto ausente. Sin embargo, está atenta a las preguntas que, o bien despacha con respuestas breves, o bien la enfrascan en reflexiones que su voz arañada llenan de profundidad (y que, con frecuencia, deja inacabadas o son interrumpidas o por la locuaz Kate Mulgrew — ‘Red’ en la serie — que ese día la acompaña).  De vez en cuando, una risa inesperadamente chillona trastocan ese misterio indolente.

Taylor Schilling en la presentación de Netflix en Madrid. | IMDb

¿Qué vamos a ver en la cuarta temporada?
Cómo es la vida en la cárcel cuando esta está masificada. Hay que compartir habitación con más chicas y son demasiados cuerpos, demasiada gente.  Algunas pierden los nervios y eso hace que  las pequeñas cosas se convierten en problemas gigantes.

¿Detalles como este reflejan la realidad carcelaria?
Por lo que he podido ver, la vida en la cárcel es paralizante, aburrida. Vacía a la persona, la estruja. Hay ruidos constantes porque todo es de metal y piedra; no hay relax y las luces no se apagan jamás. Todo es monocromo.  No hay nada que aprender allí.

Se habla mucho de la comida.
Hasta la comida peor que nosotros podemos comer es mil veces mejor que la que se sirve allí. Precisamente la comida juega un papel importante en la nueva temporada. La prisión ha sido privatizada y los nuevos gestores recortan en diferentes gastos que afectan a las presas. La comida es una de ellas. La medida crea un debate interesante.

Una escena de Orange is the new black. | IMDb

¿Qué hay de Piper Kerman en usted?
Creo que nada. Somos muy diferentes y a medida que avanza la serie, nos distanciamos aún más. Hay algo en su personalidad, ese rechinar de dientes… no, definitivamente no nos parecemos. Yo solo soy un instrumento para darle vida en la serie, no hay más relación.

¿Cómo se trabaja en una serie de Netflix, en la que no hay que encararse con el examen de la audiencia al día siguiente como sí hacen las ficciones de televisión?
Pese a eso, hay un gran compromiso por parte de los actores y del resto del equipo por cuidar a la audiencia.  Por una parte, cuando sabes que los espectadores te apoyan, es muy motivante, puedes  sentir la electricidad. En este caso, también hemos sentido su calor y el trabajar sin la presión de los rating continuos tiene algo de liberador. Y eso no significa que nos relajemos en cuanto al trabajo, la exigencia sigue.

En la serie aparecen distintas escenas de amor lésbico. ¿Cuánto les queda aún a Estados Unidos y a Europa por aprender sobre homosexualidad?
Ya nadie se escandaliza por esas imágenes. Lo mejor es que ni siquiera hace falta hablar sobre ello,  se recibe con naturalidad. Al final son historias de amor y son bonitas. En la serie, además, hay otros temas más relevantes, como las historias sumamente dramáticas de sus personajes y sus mujeres. 

Alex y Piper en 'Orange is the new black'. | IMDb

… Que tienen soliviantadas a la comunidad lésbica de allí y de aquí.
A todas las comunidades les gusta verse reflejadas en una serie que muestra su vida, sus deseos, sus necesidades…  Es bueno, se sienten identificadas.

¿Sabías que en España también tenemos serie carcelaria de mujeres, ‘Vis a vis’?
¡No! ¿Tan pronto? ¡No tenía ni idea!

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