D.R.

Sigrid H.: "Admitimos que un señor se líe con una veinteañera mejor que con una señora"

La película ‘Mi vida a los sesenta’ plantea por qué nadie dice nada cuando un hombre es padre con más de 60 años, pero es un escándalo si una mujer decide serlo a esa edad con un óvulo congelado. El resultado es una comedia tan amable como ácida.

Paka Díaz | Woman.es

El estreno de la película ‘Mi vida a los sesenta’, de la directora alemana Sigrid Hoerner pone de relieve varias cosas. La primera, que los mayores interesan como público y, por tanto, también como tema central. No en vano, nunca ha habido tantas personas mayores de 60 como en la actualidad. Se calculan que hay más de 700 millones en todo el mundo, una cifra que se ha duplicado entre 1994 y 2014.

Hoy los mayores, con un 12%, superan en número a los menores de cinco años. Y se prevé que la cifra siga aumentando mientras la natalidad sigue a la baja en muchas zonas del planeta. La razón principal es el aumento de la esperanza de vida debido a los avances médicos. Por supuesto, hay mucha diferencia entre nacer en Europa o en África, como también la hay entre vivir en un país con cobertura sanitaria gratuita que en uno que no la tiene.

En Europa, donde se presupone una sociedad del bienestar, lo cierto es que despertar el interés de los mayores como consumidores se ha convertido en el objetivo a conseguir. La población de 50 a 75 años -el 30% de los habitantes de Europa- es la que tiene el mayor poder adquisitivo del continente según un informe del Observatorio Cetelem.

Por ello y paulatinamente, el mundo del cine ha comenzado a poner sus ojos en los mayores de 60 años con títulos como ‘Nebraska’, '45 años', ‘Antes de partir’ o el gran éxito ‘El exótico Hotel Marigold’, que funciono tan bien en taquilla que se ha hecho una segunda parte. Su mismo espíritu de comedia ligera lo comparte ‘Mi vida a los 60’, que, con mucho humor y en ocasiones con una refrescante acidez, cuenta las aventuras de una científica a la que obligan a prejubilarse.

A través de sus avatares, la película pone de relieve que, además de ser interesantes como posibles consumidores, nuestros mayores no cumplen con todos los estereotipos que les achacamos. El mejor ejemplo es la protagonista del filme, Louise, una prestigiosa investigadora que, soltera, sin hijos y viviendo en el mismo edificio que su madre, decide usar un óvulo que tenía congelado para convertirse en madre. El padre de su posible donante de semen, un hombre también de 60, que lucha contra la ciática que le causa la ajetreada vida sexual con su amante de veintitantos, se convertirá por gajes del destino en su inesperado aliado.

La directora de ‘Mi vida a los 60’, Sigrid Hoerner, asegura que eligió la comedia para darle una mayor universalidad a la película. Con ella, Hoerner pone sobre la mesa la maternidad en la edad madura y hasta dónde se puede llegar por eternizar la juventud. Sus protagonistas, la actriz Iris Berben y el actor Edgar Selge, poseen una indudable química que juega a favor de la historia pero es el personaje de ella el que enamora con interpretación de esa científica tierna y con malas pulgas, una mujer inteligente e independiente que cuestiona cualquier viso de desigualdad. Su frase ‘puedo hacer cualquier cosa igual que un hombre, excepto tener cancer de próstata’ es antólogica.

WOMAN: ¿Crees que, sobre todo a partir de una cierta edad, se mide diferente a los hombres y a las mujeres? ¿Somos más duros con las mujeres?

SIGRID: Es difícil responder a eso. Hacerse mayor no es fácil, necesitas mucho humor para afrontarlo y tanto hombres como mujeres encuentran dificultades para hacerlo. Pero creo que los hombres son mejores a la hora de conseguir lo que desean, mientras que las mujeres recibimos más presión.

En tu película ‘Mi vida a los sesenta’ la protagonista, una mujer de esa edad, soltera y sin hijos, dice: “No hay nada que no pueda hacer igual que un hombre… Excepto tener cáncer de próstata”. 

Yo opino igual que ella, pero lo cierto es que suele parecer más aceptable cuando un hombre de esa edad hace ciertas cosas. Admitimos que un señor mayor se lie con una veinteañera mejor que si lo hace una señora. Hemos ido aprendiendo y aceptando ese tipo de conductas desde hace cientos de años. ¡Espero que cambie un día de estos!

El film plantea por qué nadie dice nada cuando un hombre decide ser padre a los 60 o 70 años, y sin embargo es un escándalo si una mujer decide tener un bebé a esa edad con un óvulo congelado, como la protagonista. Cuando se trata de la maternidad, ¿se cuestiona todo lo que haga la mujer?

Francamente, ser mujer es un reto. Tenemos que ser sexy, madres, debemos trabajar, entender sobre política, mantener la casa ordenada y nuestros cuerpos en forma, organizar el día a día, cocinar, limpiar, comprender a todo el mundo y, además de todo eso, estar de buen humor.

Supongo que para escribir el filme has tenido que investigar en la situación de quienes ya han cumplido sesenta años. ¿Qué has descubierto?

Me ha sorprendido las muchas formas que hay de llegar a esa edad. Sin embargo, he tratado de mantener una idea más o menos universal respecto a los protagonistas de mi película ¡Espero pasármelo muy bien cuando alcance esa edad!

La película mantiene un tono de comedia muy divertido y con un ritmo bastante trepidante. Podría haber sido perfectamente un drama pero, ¿por qué decidiste contar esta historia a través del humor?

Es más fácil y atractivo empaquetar un tema serio en la comedia. Asi puedes llegar a una audience mucho mayor. ¡O eso espero!

¿Crees que en futuro veremos como a muchas mujeres de sesenta años teniendo descendencia?

Espero que sí y que se tome como algo normal si son las mujeres quienes desean ser madres a esa edad.