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Por qué a la serie 'Emily in Paris', del creador de 'Sexo en Nueva York', le llueven las críticas (y, también, elogios)

Una semana después de su estreno, la ficción de Netflix ha inspirado decenas de comentarios en las redes.

Clara Hernández | Woman.es

'Emily in Paris', la nueva ficción de Netflix, era uno de los estrenos internacionales más esperados del mes de octubre. Sobre todo, porque en sus créditos aparecían juntos los nombres de Darren Star —creador de la venerada 'Sexo en Nueva York'— y Patricia Field, estilista de la anterior, lo que constituía una garantía de que incluiría dosis extra de romanticismo y looks de ensueño.  El póster oficial, con una elegantísima Lily Collins, vestida de negro y sosteniendo un coctel en una terraza frente a la Torre Eiffel, no hacía más que corroborar la idea. Una fantasía, vamos.

Su estreno, el 2 de octubre, cumplió en cierta forma con los pronósticos —aunque con una protagonista más joven e ingenua que nuestra querida Carrie Bradshaw, y con unos  estilismos más coloridos que los que nunca le vimos a aquella, tal vez signo de los tiempos—. Tres días después, 'Emily in Paris' ocupaba el segundo lugar de la lista de series más vistas de Netflix.

CAROLE BETHUEL/NETFLIX

Sin embargo, y pese a la dulzura y los destellos de su protagonista y de la serie, que nos dejan colarnos en un mundo de lujo y estilo, esta no ha podido evitar levantar ampollas. 

Para poner en antecedentes a quienes aún no la han visto, diremos que la ficción sigue los pasos de Emily (interpretada por Lily Collins), una joven estadounidense experta en redes sociales que es enviada por su empresa a trabajar a una filial en París. Allí se chocará con la desconfianza de la plantilla, reacia a escuchar nuevas ideas (una compañera, incluso, sale corriendo con cara de horror cuando Emily comienza a hablar de 'engagement' en redes. Sí, algo exagerada es). Al parecer, a sus nuevos colegas les asusta todo lo que pueda conllevar un cambio en sus hábitos de trabajo y todavía más cuando este es sugerido por una joven que "ni siquiera sabe francés".

Una imagen de 'Emily in Paris'. | CAROLE BETHUEL/NETFLIX

Por el camino, Emily y su prometido romperán, incapaces de mantener la relación a distancia, pero el amor podría esperarla a solo un piso de distancia, quién sabe.

En fin, un conglomerado desenfadado, sin complicaciones, con pasajes con humor, fácil de ver, con episodios cortos y una Lily Collins de sonrisa y melena encantadoras que luce outfits minifalderos, audaces y estampados con una sofisticación pasmosa (por mucho que le critiquen sus compañeros franceses, sobrios y chic. Estos le asignan el mote de 'la paleta'). 

Por supuesto, la cámara deja tiempo para que nos recreemos en bolsos, vestidos, escotes asimétricos o stilettos cada vez que hace su entrada un personaje. Y son preciosas las vistas parisinas que nos regala Emily en cada paseo o en cada salida al balcón. ¡Oh, París, París!

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Hasta aquí, bien. Es, sin embargo, el retrato que la serie hace de la sociedad y cultura francesas a través de los compañeros de oficina de Emily lo que ha sembrado internet de protestas, especialmente procedentes del público galo. ¿Tienen razón? Bueno, podríamos decir que dichos personajes no quedan precisamente bien parados y los tópicos (negativos) que se suele atribuir a los franceses aparecen, aquí, concentrados en apenas unos episodios, uno detrás de otro. 

Por ejemplo, según la ficción, los franceses son impuntuales (nadie llega a la oficina antes de las 10.30 horas de la mañana, ante la sorpresa de Emily), poco interesados en el trabajo (para ellos, es un castigo; ellos prefieren vivir la vida) y presumen de sus vicios (fuman por todas partes y en todo momento). Además son chovinistas y arrogantes, y miran por encima del hombro Emily. Son "malas personas", llega a resumir Mindy, la amiga oriental de la protagonista, en un momento de la ficción en el que esta habla sobre ese choque cultural en el que ella sale, claro, realzada.

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No hace falta decir que esos detalles no han gustado nada al público francés y a sus medios, que han tachado la ficción de, simplemente, "ridícula" (entre otras lindezas).

Más allá de esto, la serie es entretenida y promete seguir dándonos, durante muchos minutos, modelazos 'casual', 'working' y de fiesta perfectos, especialmente ahora que Camille ha hecho su entrada en la serie. 

Seguiremos informando.