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La protagonista de 'Las amigas de Ágata' podrías ser tú

El proyecto final de cuatro universitarias se ha convertido en el premiado filme ‘Las amigas de Ágata’. Un retrato lleno de verdad del proceso de madurez de unas jóvenes. Estreno el 10 de junio.

Paka Díaz | Woman.es

Las han llamado las ‘Girls’ catalanas, por la simetría de una protagonista con sus tres mejores amigas. Pero lo cierto es que ahí se acaban las similitudes. ‘Las amigas de Ágata’, que se estrenó el 10 de junio, es una película escrita y dirigida por cuatro amigas que iban juntas a clase en la Universitat Pompeu Fabra: Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen. Se trata de su proyecto final de carrera pero tanto su temática -el camino hacia la madurez de una joven y sus amigas de toda la vida-, como el desarrollo del mismo lo han convertido en un filme que ya ha conseguido varios premios en los festivales de Cine de Albacete, de Tarragona y en el de Cinema d'Autor de Barcelona. El público cae rendido ante esta historia en la que parece que no pasa nada pero no quieres que acabe.

El mundo de Ágata y sus amigas es tan real y tan parecido al que todos hemos vivido en algún momento que te sientes parte de él. Las autoras reconocen que aunque no son personajes autobiográficos, “es cierto que Àgata tiene cosas de todas nosotras. Para sus amigas partimos de ciertos modelos que suelen encontrarse en cualquier grupo de amigas, inspirándonos en los nuestros. Pero luego cada personaje se hizo concreto a partir de la actriz escogida y lo que fue construyéndose durante el rodaje”. Un rodaje muy distinto a lo habitual, que en ocasiones era más como un viaje de amigas y que contó con el asesoramiento de su tutor, Gonzalo de Lucas, y los realizadores Isaki Lacuesta y Elías León Siminiani. “Fue muy importante poder dedicar todo ese tiempo a un solo proyecto, dialogando con ellos. Eso nos permitió ensayar, dudar, probar y cambiar cosas a medida que grabábamos”, explican. Esta entrevista la contestan las cuatro, como un bloque. Lo dicho, una manera de hacer las cosas muy diferente, en vertical y sin personalismos. Muy propio de estos tiempos donde se piden a gritos estructuras verticales.

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Cuando leí que ‘Las amigas de Ágata’ era una película sobre cuatro mujeres jóvenes, dirigida, y escrita por otras cuatro mujeres jóvenes me pareció un proyecto muy interesante. ¿Por qué lo planteasteis así, a modo comunitario y de cuatro en cuatro?

Surgió de un modo muy natural. Somos amigas, íbamos juntas a clase en la Universitat Pompeu Fabra y nos apetecía hacer un proyecto compartido. A partir de ahí, empezamos a pensar sobre lo que querríamos contar en ese momento en que estábamos acabando el grado, y salió la idea de tratar sobre la amistad femenina a partir de un viaje que fuera, de alguna forma, el final de una etapa.

¿Ha sido complicado o difícil llevarlo a cabo siendo tantas para decidir?

No. Ya habíamos hecho bastantes cosas juntas en la universidad, así que sabíamos que las cuatro trabajábamos bien en grupo. Desde el principio teníamos claro que era un proyecto en el que las cuatro íbamos a aportar de la misma manera, que era un proceso de aprendizaje y que la amistad iba por delante de la película. Nuestra manera de trabajar era sobretodo hablar mucho, escucharnos y darnos tiempo hasta que todas estuviéramos de acuerdo. En el proceso de guión pasamos bastantes tardes hablando hasta encontrar lo que queríamos contar y cómo lo íbamos a hacer. Eso nos facilitó el resto de procesos porque luego ya lo teníamos todas muy claro.

¿Cómo recordáis el rodaje?

Fue relajado, ya que desde el principio sabíamos que queríamos tener espacio para ir creando sobre la marcha. Teníamos un guión que íbamos adaptando según iba avanzando el proceso, por lo que nos fue muy bien crear un equipo reducido. El ser poca gente y no marcarnos presiones en rodaje, nos permitió podernos centrar sobretodo en la dirección de las actrices, que ellas pudieran aportar a su personaje y pensar lo que íbamos filmando. La verdad es que fue divertido y lo disfrutamos mucho. Sobretodo la parte final, que está rodada en Colera, un pueblo de la Costa Brava, fue como un viaje entre amigas.

¿Hay alguna anécdota, emotiva o divertida que queráis compartir?

Tenemos muchas anécdotas divertidas de todo el proceso, muchas de ellas están grabadas y a veces acudimos a ese material para rememorar momentos y reírnos. ¡Siempre decimos que tendríamos que editar un 'Making of'! Nos quedamos con las últimas escenas de la película que grabamos en Colera: Hicimos un ensayo grabado de una escena en que hay un enfrentamiento entre las protagonistas. Las actrices lo dieron todo a las 4 de la madrugada y su actuación nos dejó perplejas. También el último plano de la película surgió en una única toma que nos fascinó, justo en el momento oportuno el mar se erizó y quedó filmado un momento muy bonito y emotivo para nosotras.

‘Las amigas de Ágata’ es una de esas películas que no quieres que se acabe, quieres seguir viendo la vida diaria de esos personajes.

Uno de los puntos de partida a la hora de hacer la película, era la búsqueda de naturalismo. De veracidad. Gracias a la elección de este tema (la amistad, algo que todas habíamos vivido) y del dispositivo de rodaje (un pequeño equipo), pudimos retratar este grupo de chicas desde la cercanía. Como si la cámara fuera un testigo directo de su vida, de sus encuentros o conversaciones banales. Esta proximidad es la que, quizás, permita una mayor identificación del espectador con los personajes y las situaciones.

Os han llamado las ‘Girls’ catalanas. ¿Os veis así? ¿Quiénes son vuestros referentes?

Lo que nos vincula a ‘Girls’ es la amistad femenina como uno de los puntos centrales del guión. Como pudimos comprobar en la fase de escritura, durante la cual vimos muchas películas y series que retrataban grupos de chicas, siempre hay varios leitmotivs que se repiten: perfiles de personajes, situaciones… No obstante, no encontramos ninguna obra que tratara específicamente el sentimiento que queríamos contar. Hannah y Ágata tienen personalidades muy distintas. En consecuencia, sus dudas, temores y problemas también lo son. Pero las dos están rodeadas por sus amigas. Ellas son las que, finalmente, unen estos dos personajes de ficción. En cuanto a nuestros referentes, fueron una mezcla de todo el cine que nos gusta. Desde Rohmer hasta Jean Rouch (La Pyramide Humaine), pasando por Jonas Mekas o Chantal Akerman. Pero intentamos no fijarnos ningún estilo, sino experimentar, buscar el nuestro, de las cuatro.

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¿Qué tiene el tema del paso al mundo adulto que es tan cinematográfico?

Que es un proceso interior, íntimo. El cine es perfecto para retratar estos momentos, estos gestos, miradas o hesitaciones. Emociones difíciles de explicar en palabras pero que adquieren una gran fuerza dramática al traducirse en imágenes.

¿Duele crecer?

Para nosotras, empezar la universidad supuso el inicio de una nueva etapa. Para Àgata, también. Empieza a conocer otras personas, a definir sus intereses, y este nuevo mundo entra inevitablemente en conflicto con el de su infancia y adolescencia. El de los “cafés-post-fiesta-obligatorios-del-domingo” con sus amigas de la escuela, las de toda la vida. Tomar conciencia de este cambio puede ser triste. Aunque visto con perspectiva pueda parecer un problema ínfimo, en su momento se vive con mucha intensidad.

¿Cómo veis a la juventud actual que habéis retratado en este película?

La juventud que retratamos es la nuestra, ya que todos los personajes son amigos o compañeros de universidad y todas las localizaciones, nuestras casas y bares favoritos. Inevitablemente, una traza de algo “generacional” queda inscrita en la película porque se trata de una cinta coral, en el que se unen cuatro realidades que hace que se convierta en un relato más universal. Pero no lo concebimos como la voz de una generación. Si hablan de irse de ERASMUS, de salir de fiesta, del futuro profesional o académico, de vivir o no con los padres, o por ejemplo, de venderse segundas residencias porque ya no sale a cuenta tenerlas, es porque son cosas que hemos vivido o nos han pasado a nosotras.

En términos generales, el mundo del cine tiene un problema con la representación de la mujer: escasa, estereotípica y casi siempre desde una perspectiva masculina. ¿Creéis que por eso las mujeres están organizándose para montar sus proyectos, creando incluso productoras ‘en femenino’?

Puede ser una consecuencia directa perfectamente, ya que ahora las mujeres, poco a poco, somos más conscientes de la representación que hemos tenido y tenemos ganas de aportar nuestra visión y granito de arena en el cine. También, si algo está cambiando es éste pequeño empoderamiento que sienten las mujeres de generarse su espacio para crear y concebir proyectos desde ellas mismas, sin necesidad a recurrir al hombre. Y esto es algo muy positivo. Aunque debería haber una doble responsabilidad: también los hombres deberían revisarse y pensar cómo ellos nos están representando a nosotras, las mujeres. Porque al final el cine habla y es de todos y todas y sería una lástima que se dividiera o polarizara como ‘cine hombres’ y ‘cine mujeres’.

¿Cómo veis el tema de la igualdad en el cine catalán?

El panorama catalán no es muy amplio y por suerte sí que podemos contar con muchas directoras y realizadoras que van abriéndose su propio camino. Como por ejemplo Mar Coll, Neus Ballús, Clara Roquet o Alba Sotorra, por mencionar sólo algunas. Pero al final, el problema no es que no existan o que no puedan llegar a hacer sus proyectos, si no la visibilidad que éstas obtienen y de qué modo se las valora. En este ámbito sí que queda mucho por hacer. Porque por ejemplo, si recurres a preguntar algo tan básico como nombrar unos cuantos nombres de directores y directoras catalanas, seguro que los nombres femeninos no llegan a ocupar el 50% de la lista. 

¿Habéis querido romper algún estereotipo femenino con esta película?

Cuando pensamos los personajes, no tratábamos de perpetuar ningún estereotipo ya visto y existente en el cine sino que nos basamos en nuestra realidad y nuestro entorno. No lo hicimos con la intención de cambiar nada, sino de hablar desde nosotras mismas. Si por ejemplo, las tres amigas de Àgata, partían de un tipo de personajes más ‘estereotipados’, como es la amiga líder, la más loca o la tranquila, intentábamos partir de estos tres puntos para llevarlo a nuestro terreno y realidad y que fuesen lo más reales posibles, con sus matices más personales.

Francina Ribes

¿Por qué recomendaríais ver ‘Las amigas de Ágata’?

Para ver algo de cine hecho aquí un poco diferente pero totalmente accesible. Para entrar y ver el pequeño mundo de Ágata y sus amigas. Para recordar tiempos pasados o presentes con tu grupo de amigas o para entender una realidad concreta de una generación.

¿En qué proyectos andáis metidas ahora? ¿Qué os gustaría hacer?

Aparte de los trabajos y estudios respectivos, cada una tiene sus proyectos personales, en los cuales acabamos participando todas de un modo u otro. Nos gustaría seguir haciendo cosas dentro del cine, con ganas de aprender más, hacer nuevas cosas, sea juntas o separadas. Pero siempre ayudándonos las unas a las otras.