woman | El lujo de ser mujer

Una imagen del exitoso videoclip 'Icon' de Jaden Smith. | YouTube

La parodia que hace Will Smith de su hijo con la que te partes

El actor interpreta unas imágenes del videoclip 'Icon' de Jaden Smith.

Clara Hernández | Woman.es

A Jaden Smith le ha surgido un imitador que se dedica a parodiar su trabajo musical (o, más concretamente, su interpretación en videoclips), pero con quien no se puede enfadar. Se trata de su padre, Will Smith, que ha recreado en clave de humor el clip del tema 'Icon' de su hijo.

El vídeo original, cuyas visitan superan los 43 millones (y siguen subiendo, ahora más aceleradamente por lo ocurrido), muestra en un principio a Jaden convertido en un tipo duro y un tanto hierático. A continuación, y mientras su cadena de oro XL enrollada al cuello con varias vueltas lanza destellos (a juego con las fundas de los dientes), alterna miradas de desdén y los movimientos robóticos propios del 'popping'.

¿No lo recuerdas? Míralo aquí:

¿Lo has visto ya? Ahora es el turno de su progenitor, Will. Al actor, un experto de la comedia como demostró ya hace varias décadas en la serie 'El príncipe de Bel Air', no le resulta difícil emular las poses más 'chungas' de su  vástago ni desplegar chulería mientras hace reír (¿has visto el momento en el que se coloca fundas dentales o se le salen las zapatillas?). 

Mira las imágenes que ha divulgado Will Smith a través de las redes y que, por el mensaje que las acompaña, tienen un motivo: felicitar a su hijo por los 100 millones de 'streams' que la canción ha conseguido en Spotify. "Felicidades, Jaden. Es un precioso regalo para un padre el admirar a sus hijos", ha escrito en Instagram. 

Jaden tiene más razones para estar contento: pese a ser el centro de las risas, las visitas a su videoclip 'Icon' siguen subiendo. 

La pareja derrocha complicidad en cada una de sus apariciones públicas.  | Ben Birchall / GTRES

Estos actores darán vida al Príncipe Harry y Meghan Markle en una película

El canal Lifetime prepara un film sobre la pareja del momento.

Woman.es

Como ya se hiciera con el Príncipe William y Kate Middleton, Meghan Markle y el Príncipe Harry también van a tener una película. El canal Lifetime está preparando un biopic sobre la vida de la pareja y ya han desvelado quiénes serán los protagonistas.

La película se llamará 'Harry & Meghan: A Royal Romance' y, aunque no se sabe la fecha del estreno, ya se rumorea que puede ser poco antes de su boda como ya pasó con la de William y Kate.

La actriz que se meterá en la piel de la prometida del Principe Harry será Parsida Fitz-Henley. Su cara le sonará a los más seriéfilos pues ha aparecido en 'Jessica Jones', 'Anatomía de Grey' y 'House of Cards'.

¿Y quién encarnara al Príncipe Harry? El elegido ha sido Murray Fraser que ha participado en series como' The Loch' o 'Victoria', por lo que no será la primera vez que uno de sus trabajos esté relacionado con la casa real británica.

La película contará la relación entre los dos prometidos y ya estamos deseando conocer más detalles del proyecto.

Las Spice Girls actúan en el desfile de Victoria's Secret de 2007, en Hollywood. | Mark Mainz / GETTY

Reconoce los signos de una auténtica fan de las Spice Girls

"¡Girl power!", gritaban millones de niñas en 1998, en la cola para ver 'Spice World, la película'. Fue el momento culminante de la 'spicemanía'. 20 años después, y ante el anuncio de una próxima reunión de sus componentes, analizamos el fenómeno fan con la sabiduría (relativa) de la edad.  

Ana Cortizo | Woman.es

Si veías  'Titanic' en bucle en el VHS de tus padres y, cuando la vida te irritaba, atiborrabas de dulces a tu tamagotchi hasta que moría diabético, perteneces a la generación 'Spice'. Y, amiga mía, tenemos una mala noticia: se cumplen 20 años del estreno de 'Spice World', la delirante película que protagonizó el quinteto británico, y tu universo fan pertenece ya a la categoría de 'viejuno' periódicamente revisitable. Tranquila, no estás sola: nosotras también crecimos con Victoria, Geri, Mel B., Mel C. y Emma; nos emocionamos cuando cantaron en la ceremonia de clausura de las Olimpiadas de Londres, en 2012, y hemos ahogado un gritito de emoción al saber que maquinan otro proyecto conjunto para 2018.

Porque, mucho antes de que existieran las 'beliebers', las 'directioners' o las 'swifties', las admiradoras de las Spice Girls (no tenían ni nombre, así de primitiva era su fe) sentaron las bases del integrismo fan. A finales de los 90, la decisión más importante de una niña de 10 años era decantarse por una 'spice' (¿pija o baby? ¿Pelirroja o agresiva? ¿Por qué nadie quería ser la deportiva?) y defenderla hasta la muerte.

No saberse al dedillo la coreografía de 'Wannabe' te convertía automáticamente en una paria y al hacerse una foto era obligatorio gritar '¡Girl power!' haciendo el signo de la paz (de aquellos barros vinieron estos 'selfies', amigas). Los chupachups y los minivestidos con la bandera británica eran lo más y llegamos al éxtasis cuando el adorado quinteto apareció en el programa 'Sorpresa, sorpresa'. Venga, ya que estamos confesémoslo todo: sí, nosotras también grabamos un videoclip de 'Wannabe' con las amigas para aquel concurso del 'Superpop'. Éramos jóvenes, necesitábamos atención. Aquí, el original: 

Si fuiste una de ellas, puede que ahora te avergüences de aquel histerismo nivel 25.000 en la escala Richter. Pero nosotras (casi) no te juzgamos. Porque sabemos que, en las postrimerías del siglo XX, las Spice Girls nos lo dieron todo.

En primer lugar, las Spice eran feministas. Puede que eso no casara bien con su altísima sexualización, o con la reducción de sus personalidades a cinco estereotipos, pero las chicas caminaban por el mundo pisando fuerte (los zapatos de plataforma ayudaban). ¿Necesitas pruebas? Aquí va una: la película 'Spice World' pasa el test de Bechdel, filtro del feminismo básico audiovisual, con matrícula de honor: tiene cinco protagonistas femeninas, la trama y los diálogos se centran en la amistad entre ellas y en sus carreras profesionales, no hay subtramas amorosas reseñables y ninguna acaba emparejada como parte del obligatorio 'happy end'. Y todo eso se lanzó al cerebro en formación de millones de adolescentes, convenientemente envuelto en tramas demenciales, cameos imposibles y, sí, un guión que parece pergeñado en 20 minutos por un grupo de cocainómanos con demasiadas referencias pop en la cabeza.

Si esto no te parece suficiente feminismo, ahí va otro dato: hace dos años, la ONU utilizó el tema 'Wannabe' para la campaña #WhatIReallyWant, por la igualdad de los derechos de la mujer en todo el mundo, que pedía, entre otras cosas el fin del matrimonio infantil, de la brecha salarial y de los abusos sexuales. La sombra del 'Girl Power' es alargada.

Otro punto a su favor: las Spice Girls nos enseñaron el sentido de la palabra sororidad, mucho antes de que la palabra se volviera viral. Geri, Emma, Victoria y las dos Mel no competían unas contra otras (al menos, sobre el escenario): se ayudaban porque las amigas son lo primero: "Si quieres ser mi amante, debes llevarte bien con mis amigas". Palabra de 'Wannabe', padrenuestro del quinteto británico e himno a la amistad y al aplomo personal por encima de las medias naranjas.

De hecho, cuando Victoria Adams y el futbolista David Beckham se prometieron, para convertirse en la pareja 'cool' más despectiva del universo 'celebrity', las otras cuatro Spice no sintieron ni entusiasmo ni celos: se limitaron a mirar a David, retándole, si se atrevía, a convertirse en el Yoko Ono masculino de las cinco magníficas. ¿Lo mejor? Que no lo fue. Geri, la spice pelirroja, fue quien primero se descolgó del quinteto, y no por amor, sino para labrarse una carrera en solitario.

Y, a pesar de ser las diosas del britpop, las Spice no eran unos ídolos inalcanzables. Muy al contrario: representaban al sector más 'trash' de los súbditos de su británica majestad: vestidos ordinariamente cortos combinados con zapatos imposibles, modales de ama de casa indignada ante el precio de las 'brussel sprouts', maquillaje aplicado a brochazos... Y todo eso hacía que las quisiéramos más, porque toda adolescente es, en el fondo, una reina del glamour ordinario y las Spice lo lucían con orgullo, felicidad y ligereza.

Y todo esto, amigas (sororidad, feminismo, conexión con el alma adolescente) fue tan emocionante que podemos permitirnos pasar de puntillas por todos sus puntos criticables, como el hecho de que sus personajes fueran una cosificación de las distintas fantasías sexuales del género masculino (si nosotras elegíamos la 'spice' que queríamos ser, imaginaos a qué jugaban ellos), dirigida a un público objetivo de niñas preadolescentes; que sus cinco personalidades fueran combinaciones pensadas por un departamento de marketing; que 'baby spice' tuviera un punto de incitación a la pederastia, que la única 'spice negra' tuviera que ser la chunga de la pandilla, que con el tiempo se llevaran a matar o que alguna integrante del grupo lo que es cantar, cantara poco (sí, Victoria, te estamos mirando a ti y a tus confesados playbacks). Da igual: las Spice Girls fueron las reinas de nuestros corazones adolescentes y las defenderemos hasta la muerte. Friendship never ends, bitches.

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Una de las imágenes de '50 sombras liberadas', la tercera película de la saga.  | Universal Pictures

Cinco razones para ir a ver '50 sombras liberadas' (a pesar de todo)

Es la película que nos encanta odiar, un compendio de todo lo que una mujer que se precie no debería hacer (y todo lo que no deberían hacerle). Si, a pesar de todo, te mueres por verla, aquí tienes algunos argumentos para defender tu decisión como gato panza arriba.

Ana Cortizo | Woman.es

El 9 de febrero se estrena '50 sombras liberadas', la tercera y última entrega del fenómeno literario creado por E.L. James y llevado a la gran pantalla con los rostros de Jamie Dornan y Dakota Johnson. Concebida como un 'fan fiction' pornográfico de 'Crepúsculo', de calidad literaria ínfima y con una protagonista que parece pensar que el empoderamiento femenino es una marca de destornilladores, la saga tenía todas las papeletas para ser un absoluto fracaso. Ah, sí. Nosotras también creíamos que conocíamos a las mujeres.

Dakota Johnson, la protagonista de la trilogía de '50 sombras'. | Universal Pictures

Los amores de la inocente Anastasia Steele y el tortuoso Christian Grey han tocado la fibra erótica más secreta de millones de lectoras que, primero a escondidas y cada vez más con orgullo, devoran escenas de sexo con fustas, contratos de sumisión, azotes y habitaciones del placer. Mientras las feministas y los críticos de cine lloran abrazados, sus adaptaciones a la gran pantalla arrasan en taquilla y su éxito, de hecho, resulta tan incontestable que nos hemos esforzado por encontrar cinco razones (legitimas, irónicas o, simplemente, desesperadas) para justificar la compra de una entrada.

1.Libera el sexo de toda culpa.

Fans de 'Outlander', ¿recordáis aquel episodio en el que Jamie azota las nalgas de Claire y confiesa que lo está disfrutando? Para poder incluir semejante escena, hizo falta que después nuestro 'highlander' favorito se disculpara y prometiera no volver a hacerlo, y que su británica esposa, tras declarar que aquello era motivo de divorcio, le perdonara sintiéndose muy culpable por su falta de respeto por sí misma. Aun así, sabemos que si esa escena está ahí es porque hay un buen puñado de fans que, en la soledad de su sofá, la repiten en bucle con ojos vidriosos. Bien, pues en la saga de '50 sombras' sobran artificios y justificaciones. Se tira de violencia 'soft', de esposas y de vendas en los ojos porque sí, porque nos gusta, porque nos va la marcha. No pienses, que eso estropea la diversión.

Pasiones desatadas en '50 sombras liberadas'. | Doane Gregory

2. Es un elogio de la persistencia.

Cuando Christian Grey te echa el ojo, ya no hay quien le baje de la burra. Te visitará en tu trabajo, insistirá en sacarte por ahí, averiguará dónde vives para mandarte regalos, comprará tu empresa y se personará en casa de tu madre para una partida de canasta. Sí, vale, todo esto se parece un poquitín al acoso. Cómo os ponéis por nada.

3. Si Anastasia encuentra pareja, hay esperanza para todas.

Porque, francamente: ¿puede haber un personaje más 'papanatas'? Acepta el acoso y derribo de Christian, consiente en ser aislada de sus amigos y controlada en cada aspecto de su vida, le deja hacer en la cama porque le da no se qué decirle que eso de las esposas y los azotes no va con ella y cuando descubre a su 'diosa interior', resulta que es otra pánfila que se viste de animadora o se pone 'tan triste como si le hubieran quitado un helado'. No es que le envidiemos al novio, pectorales aparte, pero créenos: si ella puede, cualquier mujer con un atisbo de personalidad puede.

Dakota Johanson, de novia en '50 sombras liberadas'. | IMDB

4. Estamos programadas para disfrutar con la parábola del domador domado.

Resulta que, por transgresora que quiera ser la saga, '50 sombras' responde a un arquetipo clásico, el del rufián redimido: mujer inocente conoce a hombre turbulento y mujeriego, saltan chispas y conflictos y, al final, el sujeto en cuestión acaba a los pies de la dama, cambiado por el fuego purificador de su amor. Es un concepto anticuado... e  imposiblemente satisfactorio para millones de espectadoras educadas en el heteropatriarcado. Pensando en ellas, el Christian que vemos en esta tercera película es prácticamente un producto final: casado, futuro padre y mucho más abierto a la idea de que su señora es un ser humano capaz de tomar decisiones por sí misma. La locura.

Christian Grey, reencarnado en el cuerpo de Jamie Dornan. | Doane Gregory

5. Jamie Dornan.

No, no vamos a defender a Christian Grey diciendo que es el resultado de una infancia marcada por los malos tratos y los abusos sexuales, o que su amor es del tipo que te lleva el desayuno a la cama y jamás ve capítulos de tu serie preferida sin ti. Hablamos de Jamie Dornan. De Jamie Dornan sin camiseta, de hecho, y de ese cuerpazo que hace que estemos deseando verlo en otra película donde no encarne a un personaje tan odioso. Un asesino en serie nos valdría, ya veis.