Fotograma de la tercera temporada de Paquita Salas. | D.R.

Estos son los 10 mejores momentos de la tercera temporada de Paquita Salas

Momentos de sororidad, muchas risas, alguna lágrima y varias lecciones de vida que nos ha dado la genial última temporada de la serie de Los Javis, los hombres que amaban a las mujeres.

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Paquitas Salas ha vuelto a Netflix más 360 que nunca. Desde la intro de Isabel Pantoja, con ilustraciones de de Ignasi Monreal, hasta el final inesperadamente feliz de la representante de Navarrete, la tercera temporada es una delicia gourmet (por poner un “jastac”) llena de frases muy memezables (“la miopía es una enfermedad y debería tratarse”, “¿que si mi cara está operada? completamente”, “es más honesto cobrar lo que uno se merece o al final acaba robando”, “no soy adicta a la droga pero mantengo un buen recuerdo”). Se rematan costuras abiertas desde la primera temporada, se hace justicia a los personajes más queridos (¡por fin Lidia San José!), se muestran las entrañas del trabajo de los actores (como esa intensísima estudiante de la Resad interpretada por Irene Escolar) y se escuchan reivindicaciones de aplauso cerrado (como cada aparición de la actriz trans Laura Corbacho). Pero sobre todo, lo que queda tras cada episodio es la fortaleza, resiliencia y capacidad de superación de varias mujeres que tras mucho huir finalmente afrontan sus mayores temores. Y descubren que siempre fueron más fuertes que ellos. Te inspirará. O te pagamos los torreznos.

1. “Foloüer puedes ser sin ningún tipo de titulación”

Supongamos que eres una hater (perdón, “jeiter”) y detestas a Los Javis, a Brays Efe y a Paquita Salas: aún así, deberías ver toda esta temporada solo por Yolanda Ramos. Siempre ha tenido vis cómica, pero encarnando a Noemí Argüelles, la estafadora amiga de Paquita que vuelve reconvertida en su community manager y jefa de prensa, Yolanda Ramos es un regalo que te hace vida y, de verdad, no deberías perdértelo.

2. Anna Allen

Belén de Lucas (Anna Castillo) ya había hecho un alegato desarmante (“¿es una loca o una víctima?”, empieza, para luego demostrar que TODOS, hasta quien exagera su nivel de inglés en el curriculum, mentimos para impresionar a los demás), pero nada puede compararse con ver a la propia Anna Allen mirar a cámara explicando por qué hizo lo que hizo: en 2015, esta actriz relativamente conocida se convirtió en la mujer más buscada de España al descubrirse que había photosopheado su imagen para fingir una carrera inexistente en Hollywood. La escena más impresionante del año, posiblemente.

3. “¡Úrsula, desnudémonos maldita sea!

Belén Cuesta, es decir, Magüi, ahora Malu, tarda en irrumpir en la serie que coprotagoniza pero lo hace con la fuerza de los mares cuando, en su nueva labor como “chica de almacén” en un showroom de moda, tiene que solucionar una desafortunada confusión de vestidos. Esta trama nos lleva a Úrsula Corberó interpretándose a sí misma. Además de la autorreferencia (Javier Calvo era el mencionado Fer en ‘Física y Química’), Los Javis bordan una escena de mujeres que se ayudan unas a otras recordándose quiénes son y de dónde vienen.

4. “Si yo quisiera tener a Jordi Hurtado en mi showroom, lo llamaría personalmente, ¿no crees?

Terelu Campos interpreta a Bárbara Valiente (la despiadada estilista a cuyas órdenes trabaja ahora Magüi) una especie de reverso tenebroso de Paquita: pertenece a su misma generación, pero ha sabido adaptarse al paso del tiempo. Hay que reconocer que la presentadora lo clava con el trato dictatorial a sus empleados, su look trasnochado y frases memorables como “ahora estamos haciendo famosos a delincuentes, y hay veces que, cuando alguien aparece por la puerta, no sé si viene a pedirme un bolso o a robarme el mío”.

5. ¿La vergüenza cuándo se va?”

De nuevo, Los Javis nos obligan a ver el daño que provocamos simplemente compartiendo un vídeo, al ver a Claudia Traisac (que interpreta a Diana, supuestamente Anna Allen) y Belinda Washington escondidas y casi temblando en una habitación de una casa de pueblo. Buena reflexión sobre la facilidad y crueldad de la viralidad al personalizar el fenómeno y obligarnos a vivirlo desde el lado de los protagonistas (si pensar en el hijo de Belinda acosado no te enternece es que no tienes corazón). De nuevo, el momento de empoderamiento es para grabárselo: las dos mujeres deciden salir porque sí, porque son fiestas, porque tienen derecho a divertirse y, recordemos, ninguna ha hecho daño a nadie.

6. “¿No te cansas, Paca?”

Gracia Olayo es esa actriz sobresaliente que interpreta a Charo, la vecina del pueblo de Paquita, que nos muestra el lado más vulnerable pero a la vez más poderoso de la protagonista de la serie. De repente entendemos que Paquita no es indiferente: siempre ha sido consciente de todas las risas veladas que se generan a su alrededor, pero tiene el don de la resiliencia, una capacidad de mantener la cabeza alta y tirar para adelante inquebrantable. Vas a pensar en la cantidad de mujeres que conoces que también la poseen. Incluida tú.

7. “Voy a hacer lo que tenía que haber hecho hace muchísimo tiempo”

La escena en la que Paquita, tras la última comunicación que recibe de su difunta madre a través de la vidente María Rosa, tiene la epifanía definitiva esconde un homenaje a Lorca y a Almodóvar: todas las protagonistas de luto, en la puerta de la casa de pueblo, por fin hacen frente a sus demonios. Además, son solo ellas las que portan el ataúd mientras baila Sonia (la niña trans con síndrome de down a quien su padre insiste en llamar Luis) y Claudia Traisac/Anna Allen sube las persianas, una metáfora de su alivio y resistencia.

8. “Tiene una mirada muerta, opaca, una mirada que no piensa, la nada más absoluta”

Por fin la serie hace justicia con Lidia San José, la representada más fiel de Paquita, blanco de las críticas más crueles y, hay que reconocerlo, responsable de muchos de los mejores momentos. Las constantes referencias a si es o no es famosa o cuántas veces ha ido a ‘Pasapalabra’ por fin tienen su recompensa en la serie, si bien en la vida real San José tiene una carrera de éxito en México y no tiene nada que ver con el personaje al que interpreta.

9. “Ay pues mejor, chica, así no das explicaciones”

Es lo que responde Cayetana Guillén Cuervo cuando descubre que Macarena García (ambas interpretándose a sí mismas) ha cortado con su novio. Pese a estar protagonizada por mujeres, en ‘Paquita Salas’, las protagonistas están más preocupadas por otros asuntos que por sus relaciones con los hombres, la única excepción es Macarena García (que lo supera a golpe de Goya y karaoke), Belinda Washington (que convierte su escándalo en oportunidad) y Claudia Traisac/Anna Allen (quien finalmente sale a bailar con el profe de inglés, Josh Hutcherson, que nos suena porque es el protagonista de ‘Los juegos del hambre’, su pareja en la vida real). ‘Paquita Salas’ supera con buena nota el Test de Bechdel.

10. “¿Con Belén Macías?

Ten cuidado” Como cada temporada, las conversaciones están llenas de pullas o referencias a otros profesionales que los que no pertenecemos al mundo de la interpretación no pillamos o, al menos, no del todo. Belén Macias, Nadia de Santiago, Luis San Narciso… El ‘name dropping’ estará pasado de moda (Boris Izaguirre dixit), pero en ‘Paquita Salas’ es constante y nos quedamos con las ganas de saber, por un lado, su significado completo y, por otro, si los susodichos están advertidos con antelación.

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