D.R.

Paco Delgado, vistiendo el cine

El diseñador canario repite experiencia con el director Tom Hooper en “La chica danesa”. La transformación del cuerpo de Eddie Redmayne a través del vestuario ha sido su mayor reto.

Carmen Melgar | Woman.es

En pleno auge de los años 20, el jazz, el charlestón, Rodolfo Valentino, James Joyce, Joséphine Baker, Ígor Stravinski y el surrealismo, entre otros brillantes protagonistas de la época, ayudaban a una sociedad ávida de diversión a una rápida recuperación tras la I Guerra Mundial. Y esa época, hervidero de vanguardias y libertades, ha sido la que el director Tom Hooper ha elegido para situar el punto de partida de “La chica danesa”, la historia de Lili Elbe, la primera persona en someterse a cirugía de reasignación de sexo, y su mujer, Gerda Weneger, que se estrena en España a mediados de enero. Al simbolismo psicológico del relato se une el estético, y el responsable de crear la imagen ha sido el diseñador de vestuario español Paco Delgado. Esta es su segunda colaboración con el realizador británico, la primera, con “Los miserables”, fue su pasaporte a sus primeras nominaciones, incluidas a los premios Bafta y Oscar, pero sobre todo le catapultó al circuito del cine internacional. El diseñador, nacido en Arrecife (Lanzarote), ya había trabajado antes con Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia o Alejandro González Iñárritu, entre otros, pero enfrentarse a este vestuario ha sido un gran reto en su carrera.

«Por muchas razones, “La chica danesa” es una película muy importante, no solo para la comunidad transexual, sino para reivindicar las libertades individuales del ser humano. Lili tuvo una fuerza impresionante. Todo lo que hizo esa mujer en esa época... Ella fue el primer modelo», nos cuenta el canario desde Filadelfia, donde se encuentra rodando “Split”. «El primer problema grave fue plantearse que un actor tenía que hacer un personaje masculino y femenino. Tuvimos la suerte de comenzar la preparación casi un año antes. Descubrimos qué tipo de corte le quedaba bien a Eddie Redmayne, el actor protagonista, qué colores, qué zonas del cuerpo había que ocultar o a cuáles dar más protagonismo, cómo modificar su cuerpo en uno de mujer –continúa el diseñador–. También hay que tener en cuenta el aspecto psicológico. La historia de una mujer que está en un físico que no le pertenece. Pensamos en una idea de vestuario inicial que fuese como una prisión, esa especie de armadura en la que estaba contenida Lili, y poco a poco fuimos hacia una liberación exterior.»

D.R.


El segundo reto al que se enfrentaba el equipo de ambientación fue el cambio de escenario de la pareja, que pasa de una Dinamarca represiva y protestante a la Ciudad de la Luz, epicentro efervescente de la época. Y aunque la realidad es que el matrimonio llega a París a mediados de la década anterior, el lenguaje cinematográfico de los años veinte resultó más atractivo, una década de escape en muchos aspectos, y que es una de las favoritas del diseñador: «Me parecen interesantísimos los años 20 y 30, sobre todo en lo que respecta a la mujer, es el comienzo de la liberación de la ropa, que por primera vez empieza a ser más amable con las mujeres. Sin embargo, para los hombres me gusta mucho el siglo XIX, son los albores de la sastrería moderna como se conoce ahora», nos cuenta Delgado mientras recuerda episodios del rodaje de “Los Miserables”. «Teníamos chaquetas de la época, y es impresionante cómo se cortaba la tela, se montaban las costuras para hacer una pieza tridimensional; coges una prenda de un hombre y se sujeta sola, envolvían el cuerpo.» Para “La chica danesa”, sin embargo, la mayor parte del vestuario se confeccionó en Londres: «Hay algún vestido antiguo para Gerda, porque Alicia Vikander es menuda y alguna cosa le servía. Para Eddie tuvimos que hacer el 95% del vestuario porque no había prendas que se pudieran encontrar de su tamaño. Además, los europeos hemos cambiado de talla en los últimos cien años y vestir a un hombre con ropa de mujer es imposible.» En total, se confeccionaron para cada personaje principal unos 26 o 28 cambios, algunos de ellos se quedaron fueran del montaje. Como fuente de inspiración, el figurinista revisó la Historia de la Moda. «Pensé en diseñadores de esas décadas. Casi todo lo que lleva puesto el personaje de Ulla, interpretado por Amber Heard, es Paul Poiret. Una de las razones es porque es bailarina, el único personaje en Dinamarca que tiene color, que es diferente.» Jeanne Lanvin fue la referencia para el vestuario de Lili, «hubo una temporada en la que la diseñadora hacía unos vestidos historicistas basados en los años anteriores a la Revolución Francesa, muy María Antonieta, con mucha cintura y caderas exageradas. Así es el vestido que lleva al baile de los artistas. En etapas posteriores, el referente es Madeleine Vionnet, que fue una pionera en el lenguaje de la liberación de la moda para la mujer. Tuve muchas influencias de ellas.» Y cómo no, la rebelde Coco Chanel también estaba presente: «Para Gerda, desde el principio hasta el final.»

D.R.

Todas ellas mujeres poderosas, con ideales y con fortaleza, igual que los personajes de Redmayne y Vikander. «La liberación fue conjunta de los dos. Es una historia de amor que está por encima de cualquier cosa; cómo Gerda es capaz de entender a Lili a pesar de que va a perderla como pareja. La ama tanto que puede sacrificarse a sí misma.» Amor incondicional es el que siente Paco Delgado por el mundo del cine: «Me hicieron una entrevista en la que coincidí con Joanna Johnston, la diseñadora de vestuario de muchas películas de Steven Spielberg, y ella dijo que nuestra profesión es una mezcla entre el circo y el ejército. Y tiene razón. Es un trabajo duro, con horarios intempestivos –aunque en Estados Unidos los sindicatos los regulan–, pero tiene una parte maravillosa. No nos podemos olvidar que estamos trabajando en esa fábrica de los sueños que es el cine, y es una satisfacción increíble.» Y esa industria es la que incluye su nombre en las quinielas que ya le auguran algunas nominaciones.

Más información en el Especial Premios Oscar 2016.