Manifestación del Orgullo LGTBIQ | D.R.

Orgullo LGTBIQ: solo vale apostar por la diversidad

50 años después de Stonewall, la lucha LGTBIQ sigue abierta. El aumento de las agresiones homófobas y los discurso del odio hace que hoy sea más importante que nunca blindar los derechos del colectivo porque sus derechos son los de toda la sociedad.

Paka Díaz |Woman.es

Se acaban de cumplir 50 años de los altercados de Stonewall. Por eso, en esta edición las celebraciones del Orgullo LGTBI rinden homenaje a todas las personas que con su lucha activista abrieron los ojos a la sociedad y defendieron los derechos del colectivo. Mujeres trans como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera que se pusieron a la cabeza de las protestas asumiendo todos los riesgos y que este año recibirán el homenaje de su ciudad. En España, este año encabezarán el desfile activistas históricas como Boti García Rodrigo, Jordi Petit, Carla Antonelli o Beatriz Gimeno bajo el lema ‘Mayores sin armarios. ¡Historia, lucha y memoria! Por una Ley LGTBI estatal’. Los partidos políticos desaparecen así de la cabecera de la manifestación. Una buena decisión para refrescar la memoria y no olvidar a quienes lucharon y siguen luchando.

Se cumple el 50 aniversario de 'Stonewall'. | Steve Eason

La semana pasada, el primer día del Orgullo LGTBI un vídeo circuló como la pólvora por las redes sociales hasta hacerse viral. En Barcelona, un joven fue acosado y amenazado por un hombre en un establecimiento de comida rápida. Ante la pasividad de un guardia de seguridad que apenas los separaba, el tipo le espetó: “Te haré heterosexual a hostias”. Y luego siguió increpándole por  “vestir así en un sitio público, más habiendo niños pequeños”. 

En el vídeo del ataque al joven gay, este contestaba: “Yo a ti no te he molestado para nada, voy a coger mi hamburguesa, me la como y me voy”. El problema surge cuando no se trata de lo que haces, sino de lo que eres, de quien eres. “Las personas que formamos parte del colectivo LGTBIQ estamos atravesadas por una herida, narradas por el temor a que nos rechacen por ser lo que somos o sentir lo que sentimos. Necesitamos poder existir sin que se nos juzgue, sin que se nos trate como enfermas o delincuentes, sin que se nos haga creer que hay algo malo en nosotras, sin que se nos intente curar. A pesar de este dolor, si algo no han conseguido arrebatarnos al colectivo LGTBIQ es nuestro amor por la vida. Para mí esa es la diversión en la reivindicación: nos queríais ocultos y ocultas y aquí nos tenéis a plena luz del día, visibles y celebrándonos. De todo esto deberían ser conscientes los ciudadanos”, recuerda Roy Galán, escritor y activista LGTBI. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Roy Galán (@roygalan) el

En Cataluña este año han aumentado un 30% las agresiones homófobas, según alerta L'Observatori Contra l’Homofòbia, mientras que en 2018 el Observatorio Madrileño contra la Homofobia registró 345 agresiones en 2018, un 7,5% más que el año anterior, o sea, una agresión al día. Desde que se creó hace diez años, España aparecía siempre en la lista de los diez mejores países europeos para el colectivo LGTBI de la entidad internacional ILGA-Europe. Sin embargo, este año nuestro país se ha quedado fuera por no haber desarrollado una legislación estatal que erradique la discriminación contra el colectivo. Uge Sangil, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FELGTB), entidad miembro de ILGA Europa, ha declarado que se trata de "una caída en picado" y ha advertido que “España llegó a posicionarse en 2011 como segundo país europeo donde más reconocidos estaban los derechos del colectivo LGTBIQ. Desde entonces, ha ido descendiendo progresivamente hasta quedarse fuera de los 10 primeros puestos, lo que nos sitúa en una situación verdaderamente preocupante”. Malta, Bélgica, Luxemburgo, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Portugal, Reino Unido, Francia y Suecia ya tienen mejores legislaciones en materia LGTBI que España y Sangil alerta del estancamiento en cuanto a derechos humanos en nuestro país. “Vivimos en un país que fue pionero en el avance hacia la igualdad de derechos con la aprobación del matrimonio igualitario y de la Ley 2007 que permite el cambio registral de nombre y género sin necesidad de procedimientos judiciales, ni de cirugías, pero que, desde entonces, ha visto una clara paralización en cuanto a la aprobación de medidas estatales para garantizar la igualdad real del colectivo”, asegura y por eso reclama al gobierno “que asuma sus compromisos y apruebe de una vez por todas la Ley de Igualdad LGTBI, así como la modificación de la Ley 3/2007”. 

D.R.

La tolerancia de la sociedad está amenazada, algo que sorprende a quienes se han criado en la libertad. Coco Capitán, artista visual galardonada este año con el premio Nuevo Talento Alan Turing, explicaba en una charla dentro del marco del ARN Culture & Business Pride que se celebra en Arona (Tenerife Sur) que nunca se ha sentido discriminada por su orientación sexual. “Pertenezco a una generación que tiene esa suerte, ese privilegio. Nunca se me han pedido explicaciones, pero soy consciente de que muchas personas han luchado para que nosotros disfrutemos de ese privilegio y no es algo que ocurra en todo el mundo. Cuando he ido a trabajar a países como Corea del Sur o China he podido comprobar que la situación allí es muy distinta. No podemos olvidarnos de los países en los que te pueden meter en la cárcel por besar a alguien de tú mismo sexo”, explicaba. 

Por su parte Javier Cid, premio Media Alan Turing en el ARN Culture & Business Pride, periodista y escritor, señala que “no van a conseguir que retrocedamos. El colectivo LGTBI estamos muy acostumbrados a que nos den una hostia y a levantarnos de nuevo. Y lo vamos a seguir haciendo. Nos van a tener enfrente siempre. A mi me van a tener enfrente, no me van a quitar ni un solo derecho de los que hemos conseguido, ni a mi ni a toda la gente que lleva 40 años partiéndose la cara en democracia para que podamos casarnos si queremos o para que haya leyes contra la LGTBIfobia en España”. Cid acaba de publicar Llamarás un domingo por la tarde (Plaza&Janes), un novela con trasfondo autobiográfico en la que narra la búsqueda del amor del amor verdadero de un joven gay que trasciende el acoso escolar, el culto al cuerpo y el psicoanálisis para encontrarse a sí mismo en un viaje tan divertido como duro y lleno de ternura. Un libro adictivo con el que cualquiera puede identificarse. “ Yo tuve las experiencias de cualquier chaval, no me gusta victimizarme ni fustigarme como si yo hubiera sufrido más que los demás. Tuve episodios de acoso de pequeño y he aprendido a relativizarlo porque era lo mismo que sufre la chica alta a la que llaman jirafa, como un chico gordito con gafas”, explica Cid que sin embargo reconoce que “una sociedad que discrimina a alguien por su condición sexual, su raza o su sexo es una sociedad enferma. 

D.R.

Roy Galán indica que “en planteamientos como el de ‘no lo llaméis matrimonio’, lo que subyace es una aversión a nuestras formas de vida y lo que buscan es que sus sentimientos ‘normales’ no puedan equipararse a nuestros sentimientos ‘abyectos’. Cuando son exactamente iguales. Habiendo sido yo criado por dos mujeres lesbianas me produce mucha tristeza escuchar eso de la ‘ideología de género’ y que hay que proteger a los niños y niñas de eso. No. Lo que hay que enseñar a los niños y niñas es a que no tengan miedo a ser lo que son. Lo que hay es que hacerles libres”.

Por eso, Roy Galán recuerda que ha llegado el momento de tomar cartas en el asunto con seriedad y aprobar sin dilación una ley contra la LGTBfobia nacional que impida cualquier forma de discriminación y sancione los discursos de odio o las terapias de conversión, otra forma de maltrato. “Existe una proposición de ley para combatir cualquier forma de discriminación por orientación o identidad sexual que debido a la disolución anticipadas de las Cortes no pudo ser aprobada. La aprobación de dicha ley es algo urgente para blindar los derechos del colectivo LGTBIQ. Por otro lado es fundamental la educación, nombrar, hacer visibles las distintas realidades, sentires, desde el principio y para siempre”. Algo importante porque no hay que olvidar que los derechos del colectivo LGTBIQ son los de toda la sociedad. 

Relacionados

-->