En las películas 'Carol' y 'Call me by your name' los protagonistas son homosexuales. | D.R.

El orgullo de salir en pantalla: de por qué es importante tener representación LGTBIQ en cine y televisión

Hartos de vivir romances prestados, se hace imprescindible una mayor diversidad en la parrilla televisiva y en la gran pantalla.

Fátima García | Woman.es

Es un hecho que en la vida real nos encontramos con personas de condición sexual y formas de ser diversas. Todos somos diferentes y no basamos nuestro comportamiento en un patrón o cliché determinado (al menos no de forma consciente). Sin embargo, no se entiende por qué es tan difícil aún hoy en día encontrar una representación realista de la vida ordinaria en cadenas generalistas, más allá de las plataformas de pago donde, poco a poco, se va dando con mayor asiduidad. Y, aunque bien es cierto, que en los últimos años es palpable una transformación progresiva en este sentido, queda aún mucho camino por recorrer para que la persona de condición heterosexual no continúe situándose en una posición privilegiada en la sociedad.

Quizás esta afirmación te resulte chocante. Pues bien, lo cierto es que la faceta amorosa del heterosexual se ha representado desde tiempos inmemoriales en la literatura, en las películas y series. De esta forma, esta persona ha crecido con unos referentes claros y sólidos, con un refuerzo positivo y con la conciencia de que sus preferencias sexuales eran lo habitual y, por tanto, lo ‘normal’.

Timothée Chalamet y Armie Hammer en la película 'Call me by your name'. | D.R.

Cuando no existían medios audiovisuales, la poca representación LGTBIQ que encontramos en la literatura siempre termina con un final trágico, uno de los dos muere o reniega de su condición sexual por ‘miedo al qué dirán’. ¿Qué clase de esperanza le proporcionaban a esa o ese joven lector? El de un futuro oscuro y deprimente. La única salida parecía ser esa por aquel entonces.

Más tarde llegaron a nuestras vidas el cine y la televisión. Sin embargo, el vacío que encontramos en este sentido es prácticamente total durante muchos años. Las relaciones amorosas entre mujeres u hombres parecían que no existían en ningún rincón del planeta. Los adolescentes de esa época tenían que conformarse con una misteriosa intuición de que "aquello" le "pasaba" a "alguien lejano" al que nunca llegaba a conocer.

Adéle Exarchopoulos y Léa Saydoux en la controvertida 'La vida de Adéle'. | D.R.

Y cuando se representaba, peor aún. Lo hacía de un modo completamente estereotipado y ridículo. Los hoy adultos homosexuales han vivido un despertar sexual lleno de romances prestados. Jamás pudieron ver reflejado en pantalla un primer amor tal y como lo iba a ser el suyo. Sí, los sentimientos son los mismos, eso está más que claro, pero qué importante es (y más aún en esa época de la vida) sentir de forma evidente que lo que a ti te ocurre le ocurre a alguien más. Y sin duda el cine y la televisión constituyen una plataforma realmente potente para normalizar y acercar diversas realidades al espectador.

De ser así (que exista representación LGTBIQ), la consecuencia, fundamentalmente en los jóvenes, es clara, notable y palpable. Ante la representación honesta y creíble, la respuesta es masivamente positiva. Midiéndolo en términos puramente numéricos, está más que claro: constantes trending topics en Twitter, aumento de la cuota de pantalla en televisión y salas de cine (aunque aún pequeñas) llenas. Lo cierto es que se van dando pasos hacia la normalización pero aún son tímidos y miedosos. 

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Una de las parejas que abrió la veda en la televisión española fue la pareja formada por Maca y Esther en ‘Hospital Central’. Se le otorgó un protagonismo insólito a una pareja de chicas y el espectador vivió su romance desde la conquista, su boda (que coincidió con la legalización del matrimonio homosexual en nuestro país en 2005) llegando incluso a conocer a la familia que formaron. Sin duda, unas pioneras. 

Nos acordamos también de Fer y David en la serie juvenil ‘Física y Química’ quienes vivieron las alegrías y sinsabores del primer amor y en el género cómico encontramos a Mauri y Fernando y a Bea y Ana en 'Aquí no hay quién viva', quienes gozaron de cierto protagonismo dentro de una serie tan coral.

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Ya tenemos que saltar hasta una serie de reciente emisión que, sin duda, ha supuesto un caso histórico en la ficción española. Es el caso de 'Skam España' (Movistar+). Adaptación basada en la original noruega del mismo nombre, que en todas sus versiones internacionales ha seguido el mismo patrón al hacer protagonista al mismo miembro del 'squad', los productores en nuestro país han apostado fuerte y han optado por mostrar en la segunda temporada la historia desde los ojos de una chica, Cristina, quien descubre su bisexualidad a lo largo de ésta. Por lo tanto, 'Skam' se convierte en la primera serie juvenil en colocar en primera línea a un protagonista bisexual. Y solo podemos aplaudir esta decisión, que en pleno 2019 no debería considerarse tan valiente, sino habitual.

La respuesta del público ha sido muy positiva y en redes sociales ha alcanzado gran notoriedad, convirtiéndose en varias ocasiones en Trending Topic, coincidiendo con el primer beso de la pareja protagonista y el final de la serie, entre otros. Sin duda, un reflejo cercano, realista (y de éxito) del descubrimiento de la identidad sexual del que deberían tomar buena nota productores y cadenas generalistas. 

AH, ¿PERO QUE EN LAS TELENOVELAS TAMBIÉN?

Sí, puede que resulte increíble pensar que el argumento clásico de chico conoce chica, se enamoran y superan todos los obstáculos inimaginables hasta consolidar su amor, pueda verse desde la perspectiva LGTBIQ. Pues bien, ¡está ocurriendo! Y con qué éxito: 

En este sentido, es inevitable hablar de la pareja formada entre Juliana y Valentina, más conocida por su ‘shippeo’ como ‘#Juliantina’, de la telenovela mexicana ‘Amar a muerte’. Un caso insólito en la televisión en abierto mexicana y que ha traspasado todas las fronteras imaginables. ‘Amar a muerte’ es una telenovela que se ha emitido diariamente en ‘prime time’ en el principal canal en abierto de México como es Televisa durante los primeros meses de este año. Especialmente reseñable fue que Televisa no censurara su primer beso (como, al parecer, es habitual cuando alguna de sus series introduce una pareja del mismo sexo). Durante meses han obsesionado a Twitter y su repercusión ha sido tal que recientemente los productores han anunciado película y ‘spin off’ de la pareja. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Lo mismo ha ocurrido con #Aristemo en la telenovela mexicana ‘Mi marido tiene más familia’, con la pareja de chicos Aristóteles y Cuauhtémoc, En esta serie se habla de asuntos como la aceptación de uno mismo y la homofobia.

¿Y en España? Pues también. Ha habido revolución esta temporada gracias a #Luimelia en’Amar es para siempre’. Ya lo hicieron hace años Teresa y Ana (de la misma serie de cuando se emitía en otra cadena) pero es ahora con las redes sociales cuando realmente se puede medir su éxito y Luisita y Amelia han conseguido que jóvenes pertenecientes a la generación Z esperen ansiosas a la emisión de esta novela que tradicionalmente es seguida por un público de una edad más elevada.

'Luimelia' en 'Amar es para siempre'. | D.R.

Y es que este año ha supuesto la irrupción definitiva de parejas homosexuales en un género tan heterosexualizado como este.

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Habría que remontarse a ‘Gran Hermano 3’ para encontrar la primera vez en la que el público fue cómplice de cómo se iba fraguando una complicidad especial entre las concursantes Noemí Ungría y Raquel Morillas.

Pero es la pasada edición de ‘Operación Triunfo’ la que ha supuesto un gran paso para la visibilidad de la bisexualidad, tan olvidada, al proclamar bien firmes tres de sus concursantes su dicha condición en un programa familiar en prime time de una televisión pública. Por no hablar de que hemos pasado de emocionarnos y seguir con curiosidad parejas únicamente formadas por chico y chica (acordémonos de Bisbal y Chenoa) a vivir intensamente ‘shippeos’ formados por dos chicas (el caso de Alba y Natalia en esta última edición).

AMOR EN PANTALLA GRANDE

La realidad en el cine no dista demasiado de lo que encontramos en televisión. Solo podemos hablar de pequeñas producciones, excluidas de los grandes estudios, que no llegan a alcanzar una gran difusión entre el público general. Aún así, hay que destacar películas recientes cuyos protagonistas son homosexuales tales como los del soñado verano italiano en ‘Call me by your name’, la amada y también rechaza por las propias lesbianas ‘La vida de Adèle’, la exquisita ‘Carol’, la insólita comedia de instituto ‘Con amor, Simon’ (de las pocas salidas de un gran estudio como Fox Pictures) o la valiente ‘Carmen y Lola’. Estos son algunos ejemplos de cómo las productoras poco a poco se van tomando más en serio la tarea de visibilizar el colectivo y colocarles en primera línea. Solo falta que se atrevan a hacerlo también en películas comerciales.

La película 'Con amor, Simon' tiene lugar en un instituto. | D.R.

Para concluir, un deseo para el futuro. La televisión debe reflejar la realidad y no ser un producto de consumo abstracto. Los personajes LGTBIQ han de ser introducidos de forma orgánica en la trama y que su característica principal, la que lo defina, no sea su condición sexual. Solo así se logrará un equilibrio y una visibilidad real.

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