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Nueve mujeres poetas que deberías conocer

Descubre a algunas de las voces más interesantes de la literatura actual. 

Paka Díaz | Woman.es

No tienen miedo a desnudarse en palabras, son jóvenes, creativas y cuentan con lectores fieles. Sin embargo, las poetas aún son demasiado poco conocidas para el gran público. El festival POEMAD quiso acabar con eso, y con el silencio al que muchas veces las ha condenado la historia. Hemos hecho un breve cuestionario a nueve interesantes mujeres poetas que participaron en POEMAD, el festival dedicado al género literario más intimista. Cuatro preguntas para descubrir a nueve mujeres que merecen ser leídas. ¿Te animas a descubrirlas?



PREGUNTAS:



1. ¿Por qué escribes poesía? ¿Qué es la poesía para ti?

2. ¿Qué te parecen iniciativas como ‘Un verso propio’, el ciclo dedicado en POEMAD a poesía escrita por mujeres? ¿Es necesario separar la poesía escrita por mujeres de la escrita por hombres?

3. ¿Cómo definirías tu obra?

4. Y por último, ¿nos regalas un verso?



 

D.R.



CECILIA QUÍLEZ

1. Escribo sobre lo cotidiano como un autodiscurso testimonial de existencia donde cada uno debe procurar -y preocuparse-  la intensidad para vivirla. La poesía es un refugio que va ligado a esa intensidad.



2. Cualquier iniciativa que nace desde ese azar genérico de ser mujer me parece muy positiva. Deberíamos asumir una conciencia y voluntad por este hecho y normalizar el papel que han sobrellevado bajo el silenciamiento y la exclusión profesional y social demasiado tiempo. Es necesario que se comprenda que desde cualquier yo, hombre o mujer, se puede hacer de todo. Ser de un género u otro a la hora de escribir sólo limita a ambos desde la experiencia y la concepción del mundo que contempla y describe en su poesía.



3. No me veo autorizada para definirla objetivamente, pues percibo que va encaminada a una reflexión sobre la madurez y lo efímero mientras se va trazando y crezco bajo el mismo signo del tiempo que vives tú, por ejemplo, o de cualquiera que forma parte de nuestra vida. Intento rectificar u olvidar lo pasado y reinventarla, quizás,  sobre un ideal futuro. Creo que nunca voy a conseguir entenderme del todo, así que para qué intentar clasificar lo que escribo y soy?



4. Dos versos de mi próximo libro: “Rendido ante el cielo/ el hombre inventa catedrales”

 

D.R.




ELENA MEDEL

1. Confío en la escritura como herramienta de "intervención" en la sociedad, de participación. Entiendo que la poesía puede y debe integrarse en las circunstancias en las que se escribe: aportar una mirada, establecer un diálogo.



2. La situación actual, en la que se normalizan actitudes discriminatorias y el machismo es motivo de chanza y no de condena, convierte en imprescindibles iniciativas como esta: ojalá llegue pronto, de verdad, el día en el que no resulten necesarias. Por otra parte, no creo que nadie separe la poesía escrita por mujeres de la poesía escrita por hombres: me parece un error nocivísimo tanto hacerlo como entender que se hace. Únicamente se pone de manifiesto la escritura con un criterio determinado, tan definitorio —por experiencias, por circunstancias— como el sexo de quien escribe, y tan válido como el lugar o la fecha de nacimiento. ¿Por qué nadie se escandaliza ante una antología de poetas manchegos o de poetas nacidos en los años sesenta, y en cambio sí ponen el grito en el cielo y califican de excluyente a una antología de poetas mujeres?



3. En mi caso, he participado en PoeMad no como poeta, sino como antóloga del proyecto ‘Cien de cien’, centrado en las poetas españolas del siglo XX. Se trata de una iniciativa que busca la reconstrucción de una genealogía propia: reivindicar la obra de las mujeres que escribieron antes que nosotras, y que nosotros. ¿Por qué no ha existido una figura a la altura de Federico García Lorca o Juan Ramón Jiménez? El acceso de las mujeres a la cultura y a la educación es muy posterior al de los hombres, y todavía no es pleno: esta desigualdad de oportunidades, unida al freno en los avances sociales de supusieron la Guerra Civil y la dictadura, entre otras circunstancias, ha impedido que las mujeres pudieran dedicarse con igual intensidad a la escritura, pero también a las relaciones que permiten salir en la fotografía del canon, por así decirlo.



4. Uno de Concha Méndez: «el miedo es amarillo».
 

D.R.



ELISA LEVI



1. Escribo poesía porque es la forma que tengo de hablar conmigo misma y de entenderne. Aunque también es la manera que tengo de traducir mis sentimientos al mundo. Para mi "poesía" es un término que esconde miles de cosas, no es un género, ni una forma de narrar, es algo que ha cambiado a lo largo del tiempo pero que sigue siendo sinónimo de intimidad. Escribir poemas es de las pocas cosas íntimas que nos quedan.



2. Creo que es una bonita iniciativa, pero no sé si es algo necesario. Creo que hay que ser consciente de que las mujeres vamos cogiendo más y más protagonismo dentro del mundo de la literatura y del mundo de las artes en general. Pero creo que la lucha va por otro lado. No creo que sea necesario separar la poesía escrita por mujeres de la escrita por hombres. La poesía es poesía más allá del género. Puede sonar onírico, pero es así. No hay distinción, lo importante es lo que se quiere contar, lo que recoge un poema y eso no tiene nada que ver con el sexo o el género, sino con los sentimientos y lo que está más allá de ellos, que son las tripas de cada uno.



3. Definiría mi libro de poemas ‘Perdida en un bol de cereales’ como un viaje a las profundidades marinas de la mano de una tristeza de las que cuestan olvidar. Es asomarse a un abismo en forma de poemas.  



4. Os dedico mi micropoema favorito de ‘Perdida en un bol de cereales’:

"Abrígame el corazón,

que yo sola no puedo"




 

D.R.



ELVIRA SASTRE

1. Escribo poesía porque me ayuda a deshacer los nudos. Es desahogo, es la respuesta a las preguntas que se me plantean y que, por mí misma, no sé responder.



2. Como iniciativa, me parece acertada para que se conozca el hecho de que ha habido una mordaza por parte de la sociedad para tapar la boca de las escritoras. Es algo que no hay que olvidar. Respecto a separar como tal la literatura por géneros no, me parecería un error. A veces, señalar algo solo remarca la diferencia, y en este caso luchamos para que no la haya.



3. Intento escribir desde la verdad, desde lo que siento en el momento en el que escribo. Es lo que intento transmitir.



4. La vida es para quien se conforma. / La poesía, para quien sueña y desea... / y no tiene miedo de contarlo.

 

D.R.




MARIFÉ SANTIAGO BOLAÑOS



1. ¿Por qué respiro?, ¿por qué soy una mujer?, ¿por qué existo?, ¿por qué siento y razono?, ¿por qué escribo poesía? Hay un misterio en la existencia, no porque sea secreto, sino porque es inevitable… Eso es, para mí, la Poesía.



2. La Poesía no se separa ni separa, no hay poesía hombre o poesía mujer. Pero sí hay poesía escrita por hombres y poesía escrita por mujeres. En la medida en que hay hombres y mujeres que escriben poesía, que escribimos poesía, y las estructuras sociales, históricas, separan y nos separan –ahí está la información y ahí están las cifras-, se hace necesario desvelar la diferencia que, insisto, no está en la Poesía, pero sí en la recepción y oportunidad que tiene la Poesía escrita por mujeres de alcanzar, de ocupar  el mismo espacio que da voz a la poesía escrita por hombres.



3. Nómada, acompañándome en el camino de mi biografía. O, mejor, trazando tales caminos.



4. Lo tomo de mi libro de poemas Las constelaciones del Capitán:

“ORACIÓN de la rosa: / Permíteme, Belleza, / que este dolor sea / pétalo /caído”.


 

D.R.



MARTA LÓPEZ VILAR



1. Es una pregunta de difícil respuesta. Y creo que ambas preguntas se necesitan y complementan. Escribo poesía porque lo necesito, es una manera de completar mi percepción de las cosas, de darle cuerpo al tiempo, a la memoria, al vacío, a la presencia. Empecé a escribir sin darme mucha cuenta de que lo estaba haciendo. De repente, me di cuenta de que lo hacía con frecuencia y que no podía disociar el acto de escritura del acto de vivir, que ambas cosas eran reflejo de sí mismas. Pero para mí esa poesía existe sin necesidad de que exista plasmada en un papel. La poesía siempre ocurre en otra parte. Escribir - la poesía en este caso- es la manera de estar en aquello que no se sabe decir, una manera de comprender el lenguaje, de ver su insuficiencia, de mirar lo lejano, el amor al nombre (que implica lejanía, tal y como explicó la poeta Martine Broda). También es el instante, el acontecimiento que no se nombra, que no se escribe.



2. Me parece una iniciativa magnífica. Sé que puede resultar tópico, pero acercar la poesía a los días, a las personas, es algo necesario. Desde la infancia, los niños generan cierto miedo a la poesía por creer que no pueden entenderla. Esa sensación pervive en los adultos y hace que la poesía sea un género minoritario. Sin embargo, escuchar versos en la boca de sus autores y dejarse llevar por lo que escuchan es un ejercicio de descubrimiento único. Al fin y al cabo, la poesía está hecha para la voz. Respecto a si hay que separar la poesía escrita por mujeres de la escrita por hombres creo que en ambos casos hablamos de poesía. Quizás deberíamos separar la buena de la mala poesía, pero no por indicadores de género (que en ningún caso dirá si es buena o mala). Sin embargo, desgraciadamente, la poesía escrita por mujeres sigue siendo una presencia traslúcida y aún existen mecanismos nefastos de exclusión y silencio hacia ella. Me encantaría que se hablara de poesía, sin géneros, de una manera integradora y neutra, con sus particularidades, sí, pero sin sus exclusiones.



3. Mi obra está en continuo cambio. Quizás porque también percibo el mundo de manera diferente. Mi primer libro, De sombras y sombreros olvidados (Madrid, Amargord, 2007), se acerca más a una visión urbana de la poesía. La ciudad tenía las respuestas. Sin embargo, desde mi segundo libro, La palabra esperada (Madrid, Hiperión, 2007) inicié un camino hacia el adentro, hacia la preocupación por nombrar lo ausente, la memoria, que es una manera de lo que ya no está. En ese libro comencé a darme cuenta del silencio de las cosas, de cómo Grecia y su mar, las ruinas y sus mitos, las huellas de mí se mostraban para decir de una manera diferente. Esos pasos desembocaron en mi último libro En las aguas de octubre (Madrid, Bartleby 2016). Este último poemario es la certeza de una muerte, de cómo los oráculos no hablan y de saber que en ese silencio, en esa desposesión, está lo que nos nombra. En este libro hay un viaje de descenso muy órfico, de despedida de lo que ya no está. Ese descenso concluye en un regreso, en dejar la palabra para saber que el instante es lo que nos hace. Es un libro que concluye, a fin y al cabo, en la vida.



4. Os regalo un verso de ‘En las aguas de octubre’: “Escribir es despedirse”.

 

Demian Ortiz


NURIA RUIZ DE VIÑASPRE



1. Escribo para restaurar el orden, en-cubierta. Escribo para salvarme. Parece una respuesta mecánica pero es tan mecánica como lo es la necesidad de vivir -ya se debiera decir sobrevivir- fuera y dentro de una sociedad que cada vez parece más sucia. Escribo para no morir porque es lo motor de mi vida. Si el se-para, paro.



2. Iniciativas como un verso propio no solo son necesarias sino que son indispensables para hacer visibles a las mujeres en el campo literario, para estar dentro de la cultura o quizá para cambiar o ampliar el género en las citas de libros… incluso simplemente para alcanzar aquel capital simbólico que el sociólogo francés Pierre Bourdieu consideraba tan natural, esa herencia cultural que arrastramos desde el pasado y que es nuestro futuro. No creo que haya una literatura de género. No creo que haya una literatura de mujeres ni una literatura de hombres, hay una literatura escrita por mujeres y una literatura escrita por hombres. La literatura va más allá de los géneros, pero sí es nuestra responsabilidad el equilibrio perdido. Buscar la paridad. Las mujeres somos la mitad de la población humana y por tanto la mitad de las voces por eso hemos de acercar distancias…



3. ¿Mi poesía? Libre, más incluso que yo misma. Juego a la desfragmentación, a la desestructuración. A romper el lenguaje.



4. Lo escribí al principio. Escribí para restaurar el orden. En-cubierta… Pero como ya lo escribí hace líneas, escribo otro: Sin Bach todo es carcoma




 

D.R.



VANESA PÉREZ SAUQUILLO



1. La poesía es algo que, dándote palabras, te deja sin ellas. Es el género de lo breve y brillante, lo deslumbrador. Por eso es la vía que he escogido para expresar la intensidad de los sentimientos, el asombro ante el milagro que es vivir.



2. Las iniciativas como “Un verso propio” son necesarias porque todavía hoy la selección de autores en libros de texto, antologías, premios… es mayoritariamente masculina. Pero en los últimos años se están abriendo grietas en el patriarcado. Grietas por donde entra la luz, como decía Leonard Cohen. Otros tipos de luz no reconocidos oficialmente. Esperemos que en un futuro próximo podamos hablar de “poesía” en general, sin preocuparnos por reivindicar la gran ausencia de la mujer en ella.



3. “De alto voltaje emocional”, escribió un crítico. Yo no tengo distancia para juzgarla. Lo que siento es que en cada libro el mundo se reinventa entre mis manos, al igual que mi forma de sentir.



4.

Atrévete conmigo.

Soy joven.

Tengo mucho deseo

que perder.



 

D.R.




VICTORIA ASH



1. 'Escribo poesía como instinto de supervivencia', así presento mis redes. supongo que para mí es una forma de conocerme: de acercarme a mí misma, gracias a ese diálogo interno; y también de alejarme, al tomar perspectiva de lo que ha nacido desde dentro. Para mí la poesía es vida. Es todo lo bello que cada uno saca de ésta y la pasión con la que se entrega a todo lo que mueve su corazón.

2. Creo que es muy interesante por las perspectivas de diferentes sectores que aúna del proceso de edición. Apoyo este tipo de iniciativas porque la voz femenina es poco visible. No es necesario separar la poesía escrita por hombres o por mujeres. Todos hablamos de los mismo: desde dentro, de lo que nos preocupa. Pero sí es necesario que nos den voz a las mujeres. Seguimos ocultas, desgraciadamente.



3. Auténtica, pasional y de corazón. Y, por supuesto, siempre con un mensaje positivo, de superación, de aprendizaje. Creo que hay es muy sincera.



4. Qué paradójico que enamorarse sea algo innato y, sin embargo, quererse a uno mismo nos cueste, a veces, toda la vida.

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