Baile en 'Set it up', la serie romántica de Netflix. | KC Baily

'Set it up' o cómo Netflix ha logrado resucitar la comedia romántica

'Set it up', una película sobre dos empleados que intentan liar a sus jefes y acaban perdidamente enamorados, es el exitazo del momento en la plataforma.

Ana Cortizo | Woman.es

Chicas, la comedia romántica estaba en peligro de extinción y no teníamos ni idea. Por suerte, Netflix ha decidido convertirse en su reserva natural y ha lanzado 'Set it up', que  ha arrasado en audiencia y nos ha recordado por qué (y para qué) necesitamos este género.

Glen Powell y Zoey Deutch, en 'Set it up'. | Netflix

En los años 80 y 90, la comedia romántica era, si no el rey, al menos la reinona de la gran pantalla. Estrellas como Meg Ryan, Julia Roberts, Sandra Bullock, Tom Hanks o Hugh Grant le deben buena parte de su carrera y el menú semanal de los multicines incluía siempre uno o dos estrenos de este género. Pero entonces llegaron el DVD y los 'home cinema' y el público empezó a pensar que no siempre merecía la pena ir hasta el cine para ver una película.

El mercado se adaptó: las productoras se lanzaron a las superproducciones llenas de efectos especiales, que solo tuvieran sentido en pantalla grande, y la televisión inauguró la edad dorada de las series. La comedia romántica, excepto en sus versiones más 'indie', quedó desahuciada por partida doble.

Pero ahora acaba de encontrar un nuevo hogar gracias a las plataformas online. Netflix, después de ganarse el respeto de la crítica con series y documentales multipremiados, y de decantarse por el mundo palomitero comprando cintas de terror y ciencia ficción de presupuesto medio, ha recordado de repente que hubo una época en la que el chico-conoce-chica con tramas de enredo y final feliz fue la fórmula preferida de los espectadores. Y ha decidido rescatarla del olvido.

¿A qué te recuerda esta escena de 'Set it up'. | Netflix

Hace un par de semanas, lanzó la comedia romántica 'Set it up', dirigida por Claire Scanlon ('Unbreakable Kimmy Schmidt' y escrita por Katie Silberman, y con Lucy Liu como estrella más brillante).

La historia sigue con precisión relojera la fórmula del género: Zoey Deutch y Glen Powell encarnan a dos 'assistants' al borde del colapso que se alían para conseguir que sus respectivos jefes (Liu y Taye Diggs) se enamoren y dejen de machacarlos 24 horas al día. La cosa evoluciona hacia una mezcla de 'Tú a Boston y yo a California' y 'El diablo viste de Prada', y no creemos cometer pecado de 'spoiler' si te decimos que, tras muchas carreras y planes alocados, los que empiezan a sentir algo el uno por el otro son los jóvenes ayudantes.

 

La fórmula, como si hubiéramos retrocedido 20 años en el tiempo, cuenta con todos los puntos fuertes del género: los protagonistas tienen buena química y mucha habilidad para la réplica ingeniosa. La trama está llena de artimañas, disfraces y equívocos. La cosa sucede en Nueva York, capital de la rom-com ('Cuando Harry encontró a Sally', 'Cómo perder a un chico en 10 días', 'Tienes un email', 'Matrimonio de conveniencia').

Hay una escena en un estadio con “kiss camera”, una carrera contrarreloj en un aeropuerto, flirteos en el ascensor, escaleras de incendio románticas; vemos un momento 'Oh, Dios mío, me he enamorado de este idiota' (con baile y canción de Stevie Wonder incluidos) y a un mejor amigo que hace, a la vez, de alivio cómico y de portavoz de la sabiduría romántica. Ah, y los personajes son todos periodistas, algo que, por alguna razón, da puntos extra para las comedias románticas desde 'Sucedió una noche' e 'Historias de Filadelfia'. Además, 'Set it up' tiene el encanto añadido de saber a qué está jugando y reírse de sí misma lo justo para que no nos mate de un subidón de azúcar.

Así se va tejiendo un idilio. | K C Bailey / Netflix

'Set it up' ha funcionado a la perfección: se encuentra entre las películas más vistas (y revistas) del mes, junto con 'The kissing booth', otra comedia romántica 'made in' Netflix. Los espectadores han recordado lo reconfortante que es encontrarse ante una película con final feliz garantizado y reírse  por el camino, por mucho que lluevan a cántaros tópicos y estereotipos. Porque, en el fondo, todos queremos una historia de amor perfecto en nuestras vidas imperfectas y tenemos en el interior un pequeño duendecillo romántico que quiere vivir en Notting Hill o en la cima del Empire State. Y Netflix lo sabe. Se aproximan buenos tiempos para la comedia romántica.