La música, esa que puede convertir cualquier puesta de sol en un atardecer de película. | FTiare / ISTOCK

Ya sabemos por qué hay gente a la que le apasiona la música y otra... a la que no tanto

Según un estudio, "las personas con anhedonia musical específica disfrutan de otros estímulos placenteros (como la comida, o las recompensas monetarias), pero no son sensibles a la recompensa musical".

Juande Corrales | Woman.es

Probablemente, te ocurra que no sepas vivir sin música. Desde el momento de relajarte hasta el momento en que más trabajo o, incluso, problemas puedas tener, tus canciones favoritas se vuelven tus mejores compañeras y hasta en la 'tirita' para seguir adelante. Es una realidad, la música es placentera... ¿o no?

Un estudio realizado por el grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UB) y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (UB-IDIBELL), publicado en el Journal of Neuroscience, ha respondido a esta pregunta, concluyendo en que la estructura cerebral determina las diferencias ante la sensibilidad musical. Es decir, que el placer que puede infundir en muchos el hecho de oír una melodía, en otras personas puede, sencillamente, no hacer ningún efecto o estímulo, y esto es debido a la conectividad de la sustancia blanca.

Según el estudio en cuestión, para que el hecho de escuchar música sea gratificante para un individuo, sus estructuras cerebrales relacionadas con la recompensa a los estímulos han de trabajar conjuntamente con las vinculadas a la percepción. La anhedonia musical sería, por tanto, este fenómeno de no-placer hacia los estímulos musicales, provocados por una falta de "trabajo conjunto" entre estas dos partes.

Ahora bien, no habría que tachar de "patología" esta falta de sensibilidad, ya que "las personas con anhedonia musical específica disfrutan de otros estímulos placenteros (como la comida, o las recompensas monetarias), pero no son sensibles a la recompensa musical", según explican en el estudio, liderado por el investigador Josep Marco Pallarés.

Antoni Rodríguez Fornells, Noelia Martínez Molina, Ernest Mas Herrero y Robert Zatorre forman el equipo que ha realizado este estudio. ¿Conoces a algún 'bicho raro' que no disfrute de una buena canción? Pues, para su suerte, se acabó el llamarlos así.

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